Consulta Veterinaria

 

 

 

Indice

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Consulta de la A a la Z

 

 

 

 

 

 

EL CACHORRO

 

 

PREPARANDO LA LLEGADA DE SU CACHORRO

 

Al igual que en el caso de un bebé que llega a casa, todo aquello que habíamos comprado para recibir e instalar al cachorro parece lo opuesto a lo que él realmente necesita. Pero algunas cosas son fundamentales; por supuesto, una dotación de comida, que deberá ser la adecuada para su edad y de preferencia aquella que ha estado consumiendo con sus antiguos dueños, pues ese será el elemento más importante para favorecer su adaptación. En segundo lugar, el cachorro requiere una cama o canasta que le proporcione confort y una sensación de seguridad; aquella de última moda que compramos en la tienda cara tal vez no le guste, pues está diseñada para venderla a la gente y no a los perros: Es probable que él prefiera una simple caja de cartón con una manta adentro, donde él sienta privacía y calidez. En estas condiciones, es preferible proporcionarle una cama provisional y sencilla, pues él va a crecer, y en cierto tiempo ya no podrá dormir en la que hemos adquirido y que es especial para cachorros, por lo que es preferible esperar a que alcance su tamaño definitivo y a conocerlo mejor para comprarle una cama adecuada, que ya justa para su tamaño, deberá ser lo suficientemente grande para que el perro pueda darse vuelta con facilidad, y relativamente estrecha para que pueda sentirse “acunado” en ella. Muchas personas prefieren mandar a hacer una base con tres lados de madera y ponerle un colchón que sea cambiable y perfectamente lavable, por lo que la cama se puede mantener higiénica y saludable. Tanto las canastas como las camas acolchonadas por todos los lados presentan dificultades de limpieza y sus materiales pueden recibir bichos y parásitos. Además de la colchoneta lavable, es conveniente colocar papel periódico sobre la base de madera, lo que hará más confortable y tibia, sobre todo en tiempos fríos. Algunas camas manufacturadas están hechas con materiales sintéticos que son fácilmente lavables, por lo que son adecuadas.

 

 Es necesario proveer a su perro con un collar que contenga una placa para su identificación, sin olvidar el número telefónico, pues de otra manera la persona que lo encuentre tendría que molestarse en llevarlo hasta la casa de usted. Existen otros métodos de identificación, como los tatuajes y los muy modernos “microchips” que se insertan en la piel del animal y contienen todos los datos del perro y de sus dueños. Este método se usa en especimenes de raza muy valiosos, pero realmente no es un sistema caro, no causa dolor al perro, pero debe ser implantado por un veterinario, pues requiere una mínima cirugía. Desde luego el collar debe ser adecuado para el tamaño del perro, comprando primero uno delgado y pequeño para que el cachorro se acostumbre a usarlo desde pequeño. Junto con el collar debemos adquirir también una correa, de las que existen una gran variedad, pero en especial las expandibles son de gran utilidad al principio, pues le da al perro una mayor libertad de movimiento y nos da la seguridad de que no tendremos que ir corriendo tras él a cada rato.

 

El perro necesita un plato especial para su comida y otro para el agua, es perfectamente aceptable destinarle esos recipientes de los que ya tenemos en casa, sobre todo cuando es cachorro; la única ventaja que presentan los platos para perros que venden en las tiendas es que normalmente son pesados y su diseño impide que el perro lo tome con sus dientes y se lo lleve.

 

Dependiendo del tipo de pelambre que tenga nuestro perro, deberemos comprar el peine y cepillo que más convenga, aunque es muy probable que algún cepillo viejo que se tenga en casa sirva perfectamente.

 

Una vez que el perrito ya se encuentra a gusto en la casa, es conveniente darle algunos juguetes que él sienta como suyos. Aunque no deja de ser algo propio de cada familia, pero en realidad no es necesario traerle un regalo cada vez que se pasa por una tienda de mascotas o abrumarlo de juguetes; lo que sí es una buena idea es proporcionarle uno de esos huesos simulados que se usan para roer.

 

 

 

LA HABITACION DEL PERRO

 

Los perros grandes y los que tienen una función, generalmente se albergan en “perreras”, que se instalan en el exterior de la casa. Aunque sea éste el tipo de habitación que se le ha destinado, cuando aún es muy pequeño no es conveniente dejarlo solo por largo tiempo; habrá que adaptarlo poco a poco a su perrera y darle mucha atención. Es necesario diseñar una habitación correcta para el perro desde un principio, para no tener que hacer después modificaciones costosas y desagradables. En primer lugar, debemos atender a las condiciones básicas de protección para el perro, cuidar que los materiales le proporcionen la suficiente protección contra las inclemencias del tiempo, considerando la climatología del lugar donde vivimos. Por supuesto, la perrera deberá protegerlo del sol, la lluvia o el viento. Es conveniente que el piso de la perrera no se encuentre al ras del suelo para proporcionarle un aislamiento térmico como para evitar que se introduzcan alimañas. El interior deberá ser lo suficientemente amplio como para permitir que el perro ya adulto, pueda girar sobre si mismo sin dificultades. En el piso hay que colocar una colchoneta que sea mullida, pero que se pueda retirar para lavarse. Es preferible colocar la perrera en un lugar donde se tenga alguna protección extra en contra de la exposición directa al sol, la lluvia o el viento, junto a una pared y de preferencia bajo un alerón del techo de la casa o el garaje. Es útil colocar una base de papel periódico bajo la colchoneta, lo que dará mayor protección y comodidad al perro, ese papel es fácil de remover para mantener aseado el espacio interior. Además de la limpieza regular, es conveniente desinfectar la perrera de vez cuando para evitar que se desarrollen colonias de parásitos nocivos.

 

 

 

INSTALACION EN SU NUEVO HOGAR

 

Ya sea que se trate de un cachorro o de un adulto, el primer punto a considerar es que al principio el animal sentirá una gran inseguridad y estará estresado algunos días, por lo que debemos tratarlo de manera comprensiva y amistosa, lo que no significa que le permitamos hacer todo lo que quiera, porque su adaptación implica que se le vayan señalando las reglas de convivencia de la casa.

 

Para darle una sensación de seguridad habrá que proporcionarle una “zona de refugio”, que es precisamente la cama que se le ha dispuesto, cerca de la cual colocaremos sus recipientes de agua y comida, por lo que él identificará esa área como su primer territorio dentro de la casa. Durante esos primeros días debemos evitar que el perro sea abrumado con caricias, jugueteos, paseos o excesiva actividad; démosle tiempo para que identifique a los miembros de la familia y que sea suya la iniciativa de acercarse a cada uno de manera que él sienta más agradable. Sobre todo hay que mesurar un poco el entusiasmo y la vitalidad de los niños, haciéndolos entender que el perro se encuentra todavía un poco “nervioso”.

 

Una vez que el perro ya se maneja con naturalidad en la casa, podremos sacarlo al jardín, para que también lo vaya incorporando como territorio suyo; después podremos llevarlo a dar paseos para que identifique el vecindario y su casa. El siguiente paso es muy importante, pues se trata de su primera visita al veterinario, quien hará un diagnóstico de su estado actual, le aplicará las vacunas pertinentes y abrirá su expediente, con lo que ya podemos tener mayor seguridad para llevarlo a dar paseos más prolongados.

 

Es probable que durante los primeros días el perro rechace la comida o coma poco; pero debemos tomar esta conducta como algo normal y no presionarlo para que coma; es preferible dejarle la comida a las horas definidas y simplemente retirársela un rato después, aún si no la ha consumido, eso le dará la pauta de aprovechar el momento y será un principio de disciplina; ningún perro sano se muere de hambre. En el caso de los cachorros, es natural que se nieguen a comer en un ambiente extraño y sin la presencia de su madre; en este caso sí es conveniente insistir un poco en que se alimenten, porque es necesario para su desarrollo. Resulta muy favorable el presentarle diferentes comidas para que elija; si de todos modos el animal se rehúsa a comer, deberá consultarse al veterinario, pues es posible que tenga alguna enfermedad.

 

 

 

PERROS Y OTROS ANIMALES

 

Muchos perros pueden ser enseñados a aceptar la presencia de otros animales. Si se trata de animales que despiertan su instinto cazador, por ejemplo conejos y gatos, es necesario tomarnos un tiempo para condicionarlos a no generar la acción de ataque y los vayan incorporando a su propio grupo social, lo que sucede con facilidad si el perro vence su primer impulso, que es la cacería. Sin embargo, esto no es tan fácil de lograr en algunas razas que son eminentemente cazadoras. A un cachorro se le puede condicionar con facilidad a la aceptación de otros animales; en un adulto el trabajo de entrenamiento es más arduo, pero necesario, pues no es agradable responder al reclamo de un vecino cuyo gato es ya un trofeo de caza para nuestro perro; tampoco es bueno andar por la calle con un perro cazador; así que esta conducta debe ser extinguida por medio de un entrenamiento firma. Los perros pequeños generalmente experimentan en carne propia lo que significa enfrentarse a un gato enojado, pero es preferible no someterlos a esa clase de experiencias.

 

Ocasionalmente se presentan problemas cuando se introduce un nuevo perro en una casa donde ya vive otro que ha sido residente por largo tiempo. Cuando el recién llegado es un cachorro, es natural que acepte la posición del adulto como dominante y le rinda sumisión, con lo que todo se resuelve felizmente, tanto que ambos perros aumentan su vitalidad y alegría, lo que siempre se debe hacer es que la familia le reconozca “su lugar” al perro residente, no mostrándose demasiado efusivos con el cachorro y redoblando sus atenciones en el adulto, dándole siempre el primer lugar en todo; el juego, el paseo, y sobre todo la comida. Cuando va creciendo el cachorro, es natural que en algún momento se rebele contra el dominio del viejo, lo que es normal entre perros y personas, el resultado es un periodo de “distanciamiento” y algunas peleas ocasionales. Los dueños pueden manejar esta situación apoyando siempre la jerarquía del viejo, de la misma manera que lo hicieron a la llegada del cachorro, aunque esto pudiera parecer una especie de “traición” al perro joven. Lo normal es que el joven reasuma su condición subordinada y se acaben los problemas; pero si, por el contrario, apoyamos la rebeldía del joven, las peleas seguirán y pueden ser cada vez más encarnizadas, pues el macho viejo jamás abdicará a su condición de jefe.

 

Los perros que viven en un medio rural deben ser educados para respetar a otros animales, sobre todo a los de corral. Es muy común en las granjas que los perros vecinos incursionen en grupo para atacar a otros animales, a manera de expedición de cacería, lo que causa graves conflictos entre la gente de campo. Es natural que en un medio rural el perro se encuentre más cerca de sus instintos, por lo que deberemos ser cuidadosos con nuestro perro citadino si lo llevamos a pasear al campo, pues él está entrenado para comportarse “civilizadamente” en este ambiente, además de que fácilmente se puede perder, pues no tiene los puntos de referencia para orientarse.

 

LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA

El empleo de la estimulación temprana y una correcta socialización
pueden dar como resultado un perro mejor adaptado, más sano e inteligente.

 

Recordemos que las diferencias de capacidades entre individuos - humanos y perros - no se basan solamente en raíces genéticas: La mayoría parece disponer y provenir de aquellas habilidades ejercidas, y no de los dones que no se practican. Los investigadores han estudiado este fenómeno y buscan nuevas vías para estimular en pos de acrecentar las habilidades propias y naturales.

Algunos métodos producen efectos hasta el final de la vida, y muchas de las diferencias entre individuos encuentran explicación en el uso sistemático de la estimulación temprana. La clave consistiría en agregar una justa cantidad de stress cuando joven, en plena formación, ni demasiado ni poco.

Al nacer, los ojos y oídos del cachorro se hallan cerrados; su sistema
digestivo tiene limitada la capacidad, requiriendo periódicamente del estímulo materno (La progenitora lo lame a fin de promover la digestión y evacuación). En esta edad, el individuo canino sólo es capaz de oler, mamar y arrastrarse hacia la fuente protectora. La temperatura corporal depende del contacto cercano con su madre o del agruparse, en montón, con los demás cachorros de la camada.

Durante estas primeras y pocas semanas de inmovilidad -o casi-, los estudios determinaron que por su inmadurez y mínimo desarrollo intelectivo, los caninos son sensibles a una limitada clase de estímulos: los táctiles, los térmicos (temperatura) y los de movimiento (posición corporal). Otros mamíferos, como las ratas y los ratones, probaron una sensibilidad similar a dichas estimulaciones primarias.

Estudios intencionales demostraron que retirando del cubil (paridera) por tres minutos al cachorro, una vez diaria y durante los primeros 5 a
10 días
de nacido, se produce un descenso de temperatura corporal por
debajo de la normal. Esta simple forma de tonificación fue suficiente para estimular el sistema hormonal del cachorro, así como su adrenal y pitituario. Y más tarde, ya adultos, eran más capaces de resistir el stress que otros perros no expuestos a similares ejercicios de estimulación temprana.

Sabemos que el electroencefalograma (EFC) se utiliza a fin de medir la
actividad eléctrica del cerebro y, por añadidura, determinar los cambios
producidos por emociones, stress, tensión muscular y variaciones
respiratorias. Lo cierto  es que el EFC muestra -en cachorros caninos y
felinos incentivados con estimulación temprana- un porcentaje de maduración mayor y una mejor perfomance en la resolución de test de inteligencia, activa y pasiva, respecto a ejemplares nunca estimulados.

Se carece aún de información acerca de la óptima cantidad de estímulos
necesarios para lograr animales psicológicamente superiores; no
obstante, todos los científicos coinciden en el real aporte de la estimulación temprana.

Aplicación militar

El ejército de los EE.UU. desarrolló una metodología aplicada que sirve de modelo adaptable. En un esfuerzo por mejorar el rendimiento de los perros empleados con fines militares, se diagramó un programa, denominado Bio-Sensor, al que el público después conocería como el “Sistema Súper Perro”.

Basándose en años de estudios, los militares norteamericanos descubrieron que los ejercicios de estimulación neurológica temprana inciden favorablemente en la vida adulta del can y otras especies.

Las observaciones confirmaron que existen períodos específicos de
tiempo en los recién nacidos donde la estimulación obtiene ventajosos
resultados. El primero va del 3ro. al 16vo. día de vida, lapso de un
veloz desarrollo y crecimiento neurológico. Como resultas de estos estudios, se obtuvo una serie de ejercicios que afectan positivamente al sistema neurológico e incrementan las capacidades intelectivas de los individuos.

Cinco beneficios ocurren en perros expuestos al programa del Bio-Sensor:

  1. mejoramiento cardiovascular; en consecuencia,

  2. latidos más potentes,

  3. glándulas suprarrenales más eficientes,

  4. resistencia al stress,

  5. mayor inmunidad a las enfermedades.

En actividad de aprendizaje, según el test, los cachorros estimulados probarían mayor movilidad y respuestas, más curiosidad y actitudes exploratorias que sus hermanos ajenos a la experiencia del Bio-Sensor, pero, además, fueron los dominantes en situaciones competitivas. Un solo problema de resolución de pasaje por un laberinto mostró diferencias notorias: Los cachorros estimulados se comportaron con más calma en este test ambiental, cometieron pocos errores y dieron un solo ocasional signo de angustia, en tanto que los otros se estresaron bastante, gimieron e incurrieron en muchos errores.

 

Socialización y Estimulación

A medida que cada animal crece, factores externos influyen en su desarrollo como individuo. La estimulación temprana actúa sobre la primer etapa; la segunda corresponde a la socialización, pero ésta también posee una limitada ventana para actuar. Cuando el etólogo Konrad Lorenz escribió por primera vez (en 1935) acerca del referido proceso se refería al imprinting (1) y su importancia en el desarrollo posterior del animal. El imprinting sucede en la vida temprana, toma paso muy rápidamente  y parece conseguir resultados
muy duraderos.

Estudios de socialización confirman que el período crítico para el establecimiento socioconductal de los caninos se produce entre la 4ta. Y 16va. Semana de vida. Durante ese lapso dos cosas pueden resultar negativas:

  1. insuficientes contactos sociales consiguen afectar el justo desarrollo emocional, perjudicando el buen vínculo con sus congéneres y/o el humano;

  2. La sobreprotección materna, en ocasiones impide la suficiente exposición a otros individuos y a situaciones que tienen
    influencia en el desarrollo y crecimiento.

De hecho, la falta de adecuada estimulación social, tal como el manoseo

humano, y la sobreprotección materna, así como la carencia de contacto con otros seres humanos y caninos, indefectiblemente afectan al desarrollo psiclógico del cachorro.

La mayoría de los estudios coinciden que en todas las especies una falta de adecuada socialización deviene en conductas inaceptables, agresiones indeseables, miedos, trastornos sexuales e indiferencia hacia sus compañeros.

El actual estilo de vivir y las tiránicas ocupaciones, a menudo se traducen en descuido para con nuestras mascotas. Les dedicamos apenas un ocasional paseo y a sitios donde rara vez hay congéneres o personas extrañas. En muchos perros, el aislamiento y el hastío los mal dispone, manifestando conductas agresivas hacia ellos mismos en forma de mordiscos. O atacando a la gente e incluso a las cosas, y haciendo pozos, por mencionar algunas conductas indeseables.

Es indudable el beneficio de la estimulación temprana y la adecuada socialización; el riesgo reside en desconocer el umbral del mayor o menor estímulo, del apropiado. Del mismo modo, los intentos de resocialización en adultos dan pocos resultados (Lo que confirma el concepto de la ventana oportuna en la estimulación temprana y en las socializaciones; ésta se abre una vez y, luego de cerrada, los efectos son mínimos).

Enriquecimiento para toda la vida

La tercera y etapa final en el proceso de crecimiento intelectivo y desarrollo recibe el nombre de Enriquecimiento. A diferencia de los dos estadios anteriores, este período no posee una ventana límite de oportunidad. Enriquecimiento significa la suma positiva de experiencias que tiene un efecto acumulativo sobre el individuo.

Las típicas experiencias enriquecedoras implican la exposición a una vasta variedad de intereses, nuevas y excitantes vivencias con oportunidades de investigar, manipular e interactuar con el entorno.

Al mensurar perros adultos, los resultados demuestran que animales criados en ambientes ricos, interesantes, disponen de la tendencia a ser más inquisitivos y capaces para realizar tareas dificultosas.

Observaciones realizadas por los conductistas caninos Jhon Paul Scott y Jhon Fuller, entre otros, mostraron que los cachorros receptores de baja estimulación han de convertirse, en individuos miedosos, los cuales prefieren la ’seguridad’ a investigar.

Paseos regulares al parque, clases de adiestramiento, son algunos ejemplos de Enriquecimiento.

Descritas las tres etapas, cabe detallar el método Bio-Sensor (2).

El método Bio-Sensor

Este método debe realizarse entre los tres y los dieciséis días de edad. Para su buen resultado requiere del manejo de cada cachorro individualmente, una vez por día, y realizando cinco ejercicios (3), los cuales estimulan a los perritos de una manera que ellos jamás conseguirían a tan temprana edad. Cada ejercicio demanda de 3 a 5 segundos.

La práctica es la siguiente:

Estimulación táctil.

El guía, sosteniendo al cachorro en una mano, ha de realizar un
cosquilleo suave en una de las manos o pies del perrito (sólo en
una/o), puntualmente, entre sus dedos y mediante un Q-tip. No es
indispensable repetir el ejercicio en todos los miembros.

Contener la cabeza erguida

El instructor, usando ambas manos, pondrá vertical al cachorro,
sosteniendo derecha su cabeza, de tal forma que ésta quede por encima
del tronco.

Poner la cabeza hacia abajo.

Después de tomar el cachorro firmemente con ambas manos, la cabeza
será apuntada hacia abajo, en dirección al suelo.

Posición supina

Se toma al cachorro de tal modo que su espalda, repose en las palmas
de las manos del guía; allí se le permite que duerma o luche hasta
acomodarse a gusto.

Estimulación térmica.

El instructor, utilizando una toalla húmeda y enfriada en el
refrigerador durante cinco minutos, apoya al cachorro sobre ella, situándose
con los pies hacia abajo. Si quisiera salir de la toalla, deberá
contenerlo.

NOTA: Se reitera que estos ejercicios no se repetirán, realizándose una
sola vez por día, ni se extenderán más de lo recomendado. La experiencia demostró que algunos cachorros se oponen a ciertas pruebas; en tal caso, proceder suavemente, intentando no estresar al pequeño, pues la sobre estimulación del sistema neurológico podría producir resultados negativos.

 

 

 

LA SOCIALIZACIÓN DEL CACHORRO

Comienza una semana después de la adquisición del cachorro (a la edad de 8 o 9 semanas), llévelo un día a una nueva situación que nunca antes haya visto. Esto lleva alguna planificación, pero merece la pena el esfuerzo.

8 semanas

Un paseo (suelto de la correa) en un prado o dehesa con la hierba medianamente alta. Deje que le acompañe, sólo con la voz. Anímele para que suba sobre algún pequeño montón de tierra o sobre algún leño. Elogie sus esfuerzos por hacer algo que nunca había hecho antes. Camine a un paso tal que no le haga fatigarse por mantener un ritmo demasiado alto. A esta edad el deseo de quedarse junto a usted es muy acuciado. Básese en eso. El paseo no debe de durar más de 20 minutos.

9 semanas

Otro paseo, este vez en los bosques. Hay hierba más alta y maleza. Debe de subir de vez en cuando sobre los troncos pequeños (Lo suficientemente grandes como para constituir un desafío). Que suba y baje cuestas, sobre las piedras, sobre un banco pequeño. Una situación perfecta podría darse al atravesar un riachuelo. Le cubrirá por el pecho. Bregará hasta la orilla para seguirlo. Cruza por una alfombra espesa de hojas que crujan cuando sea pisada. Elógielo continuamente. Alábelo por enfrentarse al desafío. El paseo durará aproximadamente 20 minutos.

10 semanas

Igual que a la edad de 9 semanas pero un poco más difícil. De vez en cuando escóndase un momento de él cuando esté distraído en los bosques. Mírelo. ¿Se da cuenta de que usted ha desaparecido? Si lo hace, y empieza a buscarlo, aparezca de repente y alábelo profusamente. Si no lo busca, lance una piedra para hacerle notar que usted ha desaparecido. luego llámelo desde su escondite. Cuando empiece a buscarlo, usted aparece y lo alaba. Esto le enseñará, tras repetirlo una y otra vez, a ir pendiente de usted cuando camine por los bosques, en lugar de tener que estar usted pendiente de donde él se encuentra. Esto le hace tomar la responsabilidad de quedarse con usted. Juegue a este juego una y otra vez durante muchas semanas hasta que no pueda esconderse de él sin éste se de cuenta. Esto sólo será necesario trabajarlo mientras sea joven.

11 semanas

Llévelo a nadar. Sosténgalo donde el agua le llegue a usted por las rodillas. Enfílelo hacia la orilla y permítale ir suavemente. Asegúrese de que levanta la cabeza y se dirige hacia la orilla. Tenga alguien en la orilla para que lo anime de una manera positiva. Otra estrategia para esto es entrar en el agua e incitarlo y animarlo para que le siga. ¡No tire de él! Cuando haya terminado llévelo fuera, lo seca y se marcha a casa. No permita que se enfríe.

12 semanas

Haga un viaje a la granja. Permítale ver vacas, caballos, pollos y cualquier otro animal que usted pueda encontrar. Es el momento de sujetarlo con la correa. Asegúrese de que está a salvo de los animales y permítale acercarse lo bastante como para olfatearlos. Esta excursión puede llevar 20 o más minutos. Tenga una actitud positiva con respecto a los animales. Sea indiferente a todos, como si fuera esto lo que suelen hacer todos los cachorros de 12 semanas.

13 semanas

Llévelo a la ciudad sujeto con la correa. Paséelo por una calle principal donde haya circulación. Él verá y oirá los automóviles, camiones y tráfico pesado de la calle. Verá pasar de largo muchos peatones, bicicletas y repartidores con carritos de mano, etc. Ésta debe ser una excursión corta, aproximadamente de 10 minutos. Elógielo abundantemente por el comportamiento positivo. Muéstrese indiferente y esperanzado Cuando vuelva al automóvil, alábelo de nuevo por su proeza admirable y valor.

14 semanas

Un viaje a la playa o a algún otro lugar especial donde nunca haya ido. Quizás un viaje al colegio local, cuando todos los niños estén saliendo. Permita a los niños que se detengan y lo acaricien. Permítale a él que vea y esté en la muchedumbre.

15 semanas

Otro viaje a la ciudad.

16 semanas

La edad principal para la mayor parte del aprendizaje de su cachorro ha concluido. Usted de la proporcionado con ilusión una amplia gama de experiencias. Si ha realizado todo esto fielmente, le habrá enseñado lo más importante de todo lo que hay que aprender y lo mantendrá el resto de su vida, permitiéndole seguir aprendiendo en lo que le queda de ésta.

17 a 21 semanas

Éste es un mal momento para someter a su cachorro a un stress tal como viajar en avión, una visita al veterinario, acercarse a una perrera o cualquier otra situación amenazante. Muchos cachorros actúan de manera muy temerosa a esta edad. Éste debe ser un momento tranquilo en sus vidas.

Condicionamiento a la orden “Ven”

Esto significa enseñar a su cachorro a acudir a su llamada sin vacilación en el momento en que oiga la orden “Nombre ven”.

Comience a usar este método tan pronto adquiera su cachorro. Funciona tanto mejor cuanto más pronto comience en cachorros muy jóvenes. Cuente con perder unos minutos diarios en esto durante varias semanas. Consiste en construir una respuesta condicionada a la palabra ‘Ven’ como ocurre en un perro adulto. Se procede de la siguiente manera:

Empiece cuando el cachorro esté en su casa cerca de usted, por ejemplo en la cocina. Tome un pedazo pequeño de queso o salchicha o cualquier otro obsequio que a su perro le pueda gustar. Póngase rápidamente en cuclillas y diga “Nombre ven” con mucho entusiasmo. En cuanto el cachorro llegue a usted, dele inmediatamente el obsequio y elógiele mucho. Luego regrese a lo que estaba haciendo. Unos minutos después repita el proceso.

Durante el primer día puede hacer esto 4 o 5 veces. La última vez que lo realice él acudirá rápidamente. Al día siguiente, no se acuclille y el resto del ejercicio es de la misma forma. Cuando lo realice correctamente, aumente la distancia, el resto del ejercicio es el mismo. Con el tiempo conseguirá realizar el ejercicio cuando el cachorro se encuentre en otro cuarto. Luego pruebe este ejercicio cuando ambos se encuentre en el jardín.

Después de aproximadamente 2 o 3 semanas de hacer esto, dele el premio una de cada dos veces de las que acuda, y elógiele abundantemente el resto. Utilice la recompensa cuando se encuentre en una de sus excursiones. Llámele siempre con, “Nombre ven”. Si no viene en alguna ocasión vuelva al lugar donde obedeció la última vez que usted le llamó y posteriormente lo elogia. No le permita nunca escaparse o negarse a venir. Esto es lo más importante que puede enseñar a su perro. Cuando usted dice “Nombre ven”, él debe acudir siempre. ¡Sin excepción! Utilice cualquier otra palabra o expresión para que acuda cuando no es tan urgente que venga. Por ejemplo, yo uso “Nombre ven aquí” u otra frase parecida. Esto es para la vida diaria, cuando lo llama casualmente. Use “Nombre ven” cuando es esencial que el perro acuda a usted..

Nunca llame a su perro para castigarlo. Si se porta mal y necesita una corrección atrápelo y corríjalo. Si corre de usted, vuélvase en silencio, mirándolo fijamente todo el tiempo. Él comprenderá que no es un juego si lo hace silenciosamente mientras lo mira fijamente. Si no puede hacerle esta manera y hay el peligro de que se aleje y se pierda, llámelo para que regrese, elógielo y olvídese del castigo.

Cuando use este método para enseñar la llamada, no permita. que el cachorro sepa cuando usted tiene el obsequio y cuando no. Debe ser una sorpresa. A medida que pasen las semanas y realice el ejercicio 3 o 4 veces por semana recompense al perro cada tres veces más o menos, dependiendo de la respuesta de cada perro. Cuando alcance los 5 meses aproximadamente, debe de ser muy fiable en el ejercicio de la llamada, acudiendo desde cualquier distancia y con distracciones. Más tarde será adiestrado más en serio en la llamada de obediencia, sin las recompensas y se condicionará siempre a acudir, con lo cual podría algún día salvar su vida.

Este método no le llevará mucho esfuerzo. Es simplemente cuestión de no olvidar hacerlo una o dos veces todos los días. El resultado compensa sin duda alguna el esfuerzo.

 

Teoría del aprendizaje

“La teoría del aprendizaje” es una disciplina de la psicología que intenta explicar cómo un organismo aprende. Consiste en muchos estudios diferentes relacionadas con el aprendizaje, incluso los instintos, la facilitación social, la observación, la enseñanza formal, la memoria, la imitación, y el condicionamiento clásico y el instrumental. Estos últimos son de sumo importancia para los entrenadores de animales.

¿Por qué los entrenadores de animales deben molestarse con aprender la teoría de cómo sus animales aprenden? Muchos entrenadores excelentes no tienen ninguna instrucción formal o base teórica de cómo su entrenamiento es eficaz o cómo su trabajo da resultados. Pero, entrenar es un “arte” y una ciencia. Cada vez más entrenadores, dueños, manejadores, jinetes de caballos, trabajadores de zoológicos, entrenadores de acuarios están encontrando que una comprensión de la teoría del aprendizaje les ayuda a entender que hacer para que las conductas de sus animales mejoren, y planean su entrenamiento de acuerdo con ella.

Condicionamiento Clásico o “Pavloviano”

 

La teoría

El Condicionamiento clásico es el tipo de aprendizaje hecho famoso por los experimentos de Pavlov con los perros. La esencia del experimento es la siguiente: Pavlov presentó a los perros comida, y evaluó su respuesta salival (cuánto babearon). Entonces él empezó a hacer
sonar una campanilla sólo antes de presentar la comida. Al principio, los
perros no salivaban hasta que la comida se presentó. Después de un rato, sin embargo, los perros empezaron a salivar cuando el sonido de la campanilla fue presentado. Ellos aprendieron a asociar el sonido de la campanilla con la presentación de la comida. Hasta donde sus necesidades fisiológicas inmediatas estaban interesadas, el sonido de la campanilla resultaba equivalente a la presentación de la comida.

El condicionamiento clásico se usa por los entrenadores para dos propósitos: para condicionar las respuestas fisiológicas, como el babear, la producción o reducción de adrenalina, sin usar los estímulos
que crearían naturalmente semejante contestación y, para crear una asociación entre un estímulo que normalmente no tendría efecto en el animal y un estímulo que sí lo tendría.

Los estímulos a que los animales reaccionan sin entrenamiento se llaman primarios o estímulos incondicionados. Ellos incluyen la comida, el dolor. Los animales no tienen que aprender a reaccionar a un choque eléctrico, por ejemplo. Los perros de Pavlov no necesitaron aprender
sobre la comida.

Se llaman estímulos secundarios o condicionados a aquellos que los animales sólo reaccionan a después de aprender sobre ellos. Estos son estímulos que han sido asociados con un estímulo primario. En el experimento de Pavlov, el sonido de la campanilla no significó
nada al principio para los perros. Después de que su sonido era asociado con la presentación de la comida, se volvió un estímulo condicionado. Si un sonido es asociado con el susto, los animales aprenderán a temerlo.

Los estímulos secundarios son cosas que el aprendiz tiene que aprender a gustar o detestar.

La aplicación

El condicionamiento clásico es muy importante para los entrenadores de animales, porque es difícil proporcionar a un animal una de las cosas que le gusta (o detesta) a tiempo para que resulte una consecuencia importante en su conducta. En otros términos, es difícil echar un pez a un delfín mientras está en el medio de un salto o encontrando
un objeto extraviado en el océano y sumergido a cien metros de profundidad. Así que los entrenadores asociarán algo que es más fácil “entregar” con algo afín a las necesidades animales a través del condicionamiento clásico. Algunos entrenadores llaman a esto un puente (porque puentea el tiempo entre que el animal realiza una conducta deseada y cuando consigue su premio). Los entrenadores de mamíferos marinos usan un silbato. Muchos otros entrenadores usan un clicker, una ranita con una lengua de metal que hace clic cuando se la aprieta.

Se puede condicionar un clicker

pulsando el botón y entregando algún obsequio deseable, muchas veces
seguidas. Simplemente pulsando el botón del clicker, haciendo una pausa un momento, y dando al perro (u otro animal) el obsequio. Después de que se ha hecho esto unas veces, se puede ver el animal visiblemente sobresaltado, puede parecer inducido hacia el obsequio, o hacia la persona que lo tiene. Esto indica que él está empezando a formar la asociación. Algunos entrenadores del clicker llaman esto “cargar” al clicker. También se llama “crear un reforzamiento condicionado.” El sonido del clic se vuelve un signo para un próximo refuerzo. Como una taquigrafía, algunos entrenadores del clicker dirán
que el clic es = al obsequio.

 

El condicionamiento instrumental

Las formas del condicionamiento clásico son una asociación entre dos estímulos.

El condicionamiento instrumental crea una asociación entre una conducta y una consecuencia. (También se llama contestación-estímulo o respuesta condicionada, porque forma una asociación entre la contestación del animal [la conducta] y el estímulo que sigue [la consecuencia])

Cuatro Posibles Consecuencias

Hay cuatro posibles consecuencias a cualquier conducta. Ellas son:

  • Algo Bueno puede empezar o puede presentarse.

  • Algo Bueno puede acabar o puede disminuir.

  • Algo Malo puede empezar o puede presentarse.

  • Algo Malo puede acabar o puede disminuir.

 

Las consecuencias tienen que ser inmediatas, o claramente unidas a la conducta. Con la expresión verbal humana, nosotros podemos explicar la conexión entre la consecuencia y la conducta, aun cuando ellas están separadas en el tiempo. Por ejemplo, se le podría decir a un amigo
que uno comprará la cena para los dos en gratitud por su ayuda en la mudanza, o un padre podría explicar que el niño no puede ir al campamento de verano debido a sus malas calificaciones. Con los niños muy pequeños que no tienen las habilidades verbales, y con los animales, no se puede explicar la conexión entre la consecuencia y la conducta. Para el animal, la consecuencia tiene que ser inmediata. La manera de trabajar alrededor de esto es usar un puente.

 

Las condiciones técnicas del reforzador positivo y negativo
 

Para que denominemos técnicamente como positivo un evento asociado a una conducta es necesario que algo se agregue al ambiente del animal.

Las condiciones técnicas para calificarlo de negativo, serán cuando algo se quite del ambiente del animal.

Algo que incrementa una conducta, la hace ocurrir más frecuentemente, la hace más fuerte, o hace más probable que ocurra es denominado un reforzador. A menudo, un animal (o persona) percibirá que “empieza Algo Bueno” o “acaba Algo Malo” asociado a su conducta, ellos repetirán las conductas que parecen causar estas consecuencias. Estas consecuencias son los reforzadores

que aumentarán las conductas. El animal trabajará para lograr estas
consecuencias, y éstas, a su vez, fortalecen la conducta. Algo que disminuye una conducta – la hace ocurrir menos frecuentemente, la hace más débil, o hace menos probable que ocurra es denominado un castigo.
A menudo, un animal (o persona) percibirá que “acaba Algo Bueno” o
“empieza Algo Malo” como algo asociado a su conducta, ellos evitarán
las conductas que parecen causar estas consecuencias. Estas consecuencias que disminuirán las conductas a realizar son los denominados castigos.

Aplicando estas condiciones a las Cuatro Posibles Consecuencias, se obtiene:

Algo Bueno puede empezar o presentarse, para que la conducta aumente = el Refuerzo Positivo (R +)

Algo Bueno puede acabar o disminuir, para que la conducta disminuya = el Castigo Negativo (C -)

Algo Malo puede empezar o presentarse, para que la conducta disminuya = el Castigo Positivo (C +)

Algo Malo puede acabar o disminuir, para que la conducta aumente = el Refuerzo Negativo (R -)
 

o:

 

Refuerzo

(la conducta aumenta)

Castigo

(la conducta disminuye)

Positivo

(algo agrega)

El Refuerzo positivo: Algo agrega, la conducta aumenta

El Castigo positivo: Algo agrega la conducta disminuye

Negativo
(algo quita)

El Refuerzo negativo: Algo quita, la conducta aumenta

El Castigo negativo: Algo quita la conducta disminuye

 

Estas definiciones son basadas en su efecto real en la conducta en cuestión: para ser definidas como un castigo o un refuerzo deben reducir o deben fortalecer la conducta y ser considerados como una consecuencia.

 

La Etología ha ofrecido, en sus inicios, una visión de la conducta animal basada en lo innato o instintivo, subrayando el importante papel de la herencia. Por otro lado, un enfoque de la Psicología desarrollado en el siglo XX, el conductismo, en su aspecto más radical, declara que no hay nada innato en la conducta, todo es adquirido. Evidentemente, ninguno de estos enfoques ha dado una respuesta totalmente satisfactoria en el análisis de la conducta animal. La evolución científica nos presenta en la actualidad, lo complejo de la conducta y la interacción de lo innato o heredado y lo aprendido. De hecho podemos comprender que existe una relación práctica entre estos factores de la conducta. Tanto es así, que los animales tienen una clara tendencia a aprender conductas que están en su repertorio instintivo.


Es más fácil enseñar al perro a coger un muñeco de peluche que le excita el instinto de presa, a que lo haga con unas tenazas de hierro que es algo extraño y ajeno al instinto. Por ejemplo, si el adiestrador tiene que enseñar a un perro el salto de obstáculos a la orden, encontrará varias posibilidades de iniciarlo, pero sabemos que es más fácil si este aprendizaje lo apoyamos en un determinado instinto. Si tenemos un perro con un elevado instinto gregario, lo que desencadena una alta motivación de apego hacia su líder, el adiestrador podrá pasar al otro lado del salto y el perro tendrá que superar adecuadamente el obstáculo para seguirlo y conseguir situarse junto al alfa, recuperando su equilibrio biológico interno.


En el modelo psicohidráulico de explicación de la conducta, Konrad Lorenz, padre de la Etología, explica que al aumentar la motivación se produce una acumulación de energía específica que tiende a liberarse en forma de conducta. Esto es, si por ejemplo aumentamos la sed (motivación), se produce un acúmulo de energía dirigida a satisfacerla (específica) que se manifiesta en la conducta de beber agua. Pero no podemos caer en la simplicidad de intentar comprender las respuestas caninas en términos puramente instintivos. La capacidad de procesar información por parte del perro es lo suficientemente importante como para que sus procesos cognitivos tengan un peso notorio en la elaboración de su conducta.


Cuando encontramos un cachorro que no tiene interés en perseguir la pelota al lanzársela podemos pensar que tiene poco instinto de caza, pues bien, si el instinto es heredado; ¿Cómo podemos decir que le vamos a fomentar el instinto de caza? Puede ser que en el proceso de estimulación entren en juego otros factores y motivaciones -no claramente biológicos como la curiosidad, exploración, contacto o apego por enumerar algunas- en lugar de “fomento del instinto”.


Existen numerosas motivaciones que no pertenecen estrictamente al equilibrio biológico y que tienen que explicarse en el orden cognitivo y del procesamiento de la información. Es necesario un buen nivel instintivo para favorecer el aprendizaje. Pero no se puede despreciar la utilidad o capacidad de aprender de ciertos individuos que con un desarrollo integral y adecuado darán exitosas conductas adaptadas a los requerimientos exigidos.

Observemos al perro que tiene que aprender a coger objetos. Tenemos varias posibilidades: Por un lado podemos adaptar un buen instinto de caza con pautas de portar claramente manifiestas. Por otro se puede reforzar positivamente la acción de coger los objetos, incluso cuando el interés innato por esta actividad sea muy bajo. También por el refuerzo negativo, lo que los adiestradores llamamos “forzar” y para evitar un estímulo aversivo, el perro aprenderá a coger según lo planificado.
Pero si nos detenemos en el refuerzo positivo, premio o estímulo consecuencia de la conducta, observaremos que para que el perro adquiera el aprendizaje del mencionado ejercicio, disponemos de un amplio abanico de posibilidades. Premio puede ser la comida, la caricia, el juego; en definitiva, lo que puede ocurrir es que el perro desarrolle una conducta típica de pautas relacionadas con el instinto depredador, en función de estímulos relacionados con el instinto gregario o de otro orden.


¿Cómo aprende un perro a abrir una puerta apoyándose en el picaporte? ¿Y si además aprende a girar la llave con toda precisión? La respuesta es evidente y no solo se apoya en conclusiones instintivas, más bien es una compleja estructuración de factores innatos, aprendidos y de orden cognitivo que el adiestrador debe tener en cuenta, aunque solo sea con una mente abierta. La estrechez mental y la ignorancia han llevado, a algunos profesionales, entre otras torpezas, a mantener encerrados a los perros eliminando hasta los estímulos visuales, en la creencia de que así no se desgasta el instinto para el momento del trabajo.


Actualmente estas teorías están superadas y en lo referente al aprendizaje del perro, desarrollar trabajos de utilidad de alto nivel consiste en comprender su naturaleza integrada dentro del esquema ambiental donde se desenvuelve. Para satisfacer su estabilidad psíquica como para que su utilidad sea exitosa, tiene que ser entendido en su verdadera condición de especie con niveles instintivos interrelacionados con una alta capacidad de aprendizaje y en el marco de una inteligencia apreciable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA ALIMENTACIÓN DEL PERRO

 

 

DIETA

 

Los perros pertenecen a la orden de los carnívoros, lo que significa que se encuentran dotados para asechar, atrapar y comer a la presa; sus mandíbulas, uñas y dientes están diseñados para ese propósito. Los músculos de sus quijadas son muy fuertes, lo que les da un mordisco poderoso, y sus dientes, especialmente los “caninos”, son instrumentos muy eficaces para el desgarramiento de la presa. En estado salvaje, un perro consume a su presa por entero, pues de ahí obtiene todos los elementos nutricionales que necesita: las proteínas, minerales y vitaminas que le permiten sobrevivir y desarrollarse. El estómago de los perros está adaptado para recibir una fuerte cantidad de comida de una sola vez, por lo que suelen pasar largos períodos de digestión, descansando hasta que vuelven a sentir hambre, disponiéndose a cazar de nuevo. Además de su condición esencialmente carnívora, los perros pueden complementar su dieta o incluso suplirla con elementos vegetales como plantas, raíces, granos, frutas, etc. Los perros domésticos actuales son considerados omnívoros en el mismo grado que el hombre y pueden admitir una gran variedad de alimentos, con tal que contengan los elementos básicos de su nutrición. Los animales adultos requieren una alimentación que los provea de energía para su actividad diaria (incluyendo los procesos metabólicos interiores) y para la reparación de sus células y tejidos dañados. En los animales jóvenes, además del mantenimiento físico, se requiere de una alimentación que favorezca el crecimiento del cuerpo, que incluye los huesos, órganos y tejidos, por lo que los jóvenes requieren una mayor cantidad de alimento que los adultos, en especial una buena dotación de proteínas, lo que propicia la reproducción de las células y con ello el crecimiento y salud general del organismo. La principal fuente de energía proviene de las grasas; los carbohidratos también proporcionan energía, pero en el caso de los perros no sustituye a las grasa, los perros sólo necesitan pequeñas cantidades de vitaminas y minerales, que normalmente obtienen de su dieta, si está es lo suficientemente variada. En el caso de la comida comercial para perro, el balance ya está previsto en sus fórmulas, que incluso están diseñadas para las etapas de crecimiento del perro. Como cualquier mamífero, un perro necesita una cantidad pequeña de fibra o celulosa para favorecer el bolo alimenticio y la digestión, lo que obtiene de vegetales y cereales. Algunos alimentos, como el pescado y el pollo, son altos en proteínas y bajos en grasas, mientras que otros, como los huevos, las carnes rojas y el queso, son altos en ambas cosas. Los carbohidratos se encuentran en una gran variedad de alimentos, principalmente en las harinas, aunque también en las papas. Además de proporcionar calorías, lo que se traduce en energía, las grasas son la fuente esencial de los “ácidos grasos”, que son necesarios para muchas de las reacciones vitales internas.

 

De particular importancia en la dieta del perro es el ácido linoleico, que se encuentra tanto en las grasas animales como vegetales, particularmente en el aceite de maíz; sin embargo los perros son capaces de producir en su propio metabolismo los ácidos grasos fundamentales, que son araquidónico y el linoleico, procesando los tejidos animales que ingieren, entre el 18 y el 22 por ciento de la comida del perro deberá ser proteína, el 5 por ciento de grasa y del 2 al 5 por ciento de fibras; lo demás es agua, lo que nunca deberá faltarle al perro.

 

 

¿COMIDA CASERA O COMERCIAL?

 

La comida comercial para perros contiene el balance adecuado para su correcta nutrición, por lo que tiene la ventaja de la justa proporción de proteínas, grasas, fibras, vitaminas y minerales. Estos alimentos están diseñados para ser agradables al paladar del perro, además de que se presentan formulas para perros en distintas etapas de crecimiento y para adulto, tiene un amplio periodo de vigencia y (tal vez lo más importante) no se requiere preparación alguna. No todas las razas tienen los mismos patrones de alimentación en lo que se refiere a la proporción de líquidos y sólidos; obviamente tampoco en cantidades y costos, de acuerdo al tamaño del animal.

 

Las comidas comerciales se presentan en tres tipos y precios: 1) En lata, con un alto contenido de líquidos ricos en nutrientes. 2) En forma de pasta o “papilla”, que generalmente se vende en bolsas de plástico, y con un contenido líquido de aproximadamente un 25 por ciento. 3) Comida seca, en forma de galletas o “croquetas”, cuyo contenido de humedad es de cerca del 5 por ciento.

 

Algunas comidas manufacturadas son en su totalidad carne, y están diseñadas para ser complementadas en casa con otros alimentos que aporten calorías y fibras, como pan y cereales. Siempre es necesario leer cuidadosamente las especificaciones del producto que estamos dando a nuestro perro.

 

También existen comidas para dietas especiales, ya sea para revitalizar a un perro enfermo, o al revés, algunas son fórmulas Light para perros obesos. Otras contienen mayor proporción de fibra o grasa; también existen fórmulas específicas para hembras gestantes o lactantes.

 

Algunos dueños prefieren preparar ellos mismos los alimentos del perro, lo que tiene la ventaja de que se puede ampliar grandemente la variedad de alimentos y también favorecer al perro en cuanto al gusto, especialmente si se le dan carnes frías, particularmente vísceras, hígado o corazón, con lo que se tendrá un alto contenido de grasas y proteínas. Es preferible darle todos los alimentos ligeramente cocidos, pues de esta manera se reducen los riesgos de infección bacterial y también baja el nivel de toxicidad, sobre todo de las carnes, los huevos y el queso, que son muy buena fuente de proteína. La leche deberá ofrecérsele en poca cantidad, pues en los adultos bajan los niveles de las enzimas que permiten la digestión de la leche y el perro puede sufrir diarrea. Los productos lácteos son una buena fuente de calcio, que es esencial para la salud de los huesos y los dientes.

 

Los alimentos que contienen carbohidratos, como los cereales y el pan, deben formar parte de la dieta, pues aportan principalmente calorías, además de vitaminas y minerales, además de fibra, pero no pueden considerarse esenciales para la dieta del perro.

 

Los perros tienen la cualidad de procesar internamente la vitamina C por lo que, a diferencia de los humanos, no requieren ingerir cítricos. De hecho, demasiada fruta y verdura es nociva para el perro, pues le produce desarreglos estomacales que pueden producir diarrea, sin embargo, resultan saludables en pequeñas proporciones.

 

Aunque tengamos la buena disposición de darle a nuestra mascota alimentos caseros, es muy conveniente complementarlos con las clásicas croquetas para perro, que contienen elementos que pudieran faltar en la dieta casera.

 

Puesto que los perros son omnívoros, es posible programarles una dieta vegetariana similar a la humana, desde luego que contenga grasa y proteínas vegetales en suficiente proporción para mantenerlos sanos. Existen en el mercado fórmulas vegetarianas para perros, pero no deben emplearse a la ligera, sino bajo supervisión del veterinario. Un cachorro pudiera habituarse a este tipo de alimentación, pero en el caso de un adulto acostumbrado a la proteína animal, se le podrían causar serios problemas.

 

Ya sea que se use comida comercial o casera, es necesario observar la evolución del perro. Cuando la dieta que sigue parece correcta en todo sentido, pero el perro parece menos vital o tal vez gana o pierda peso más allá de un rango normal, es posible que tenga alguna enfermedad o simplemente que su dieta es menos correcta de lo que pensamos, por lo que sería conveniente consultar al veterinario.

 

Como ya se había dicho previamente, el perro debe tener acceso irrestricto al agua clara y limpia, la que se debe renovar frecuentemente. Los perros generan mucha sed al tomar sus alimentos, especialmente si se trata de sólidos; no es necesario ofrecerles otra clase de líquidos, aunque es conveniente un poco de leche de vez en cuando, lo que será favorable para su calcificación y el perro la disfrutará ampliamente.

 

Desde muy pequeño, el perro debe comer y beber en sus propios recipientes, los que deben estar en un lugar determinado que él identificará como su zona de comida, por lo que debe respetar también el territorio de los humanos; si no lo acostumbramos a estar lejos de la mesa mientras come la familia, después tendremos un perro merodeador que incomodará a nuestros invitados y a nosotros mismos con sus peticiones de comida. Es difícil evitar que los niños le den un bocado subrepticiamente, pero hay que intentar que no lo hagan, pues es más difícil modificar una conducta, que evitar que se produzca. Si se le quiere dar una caricia o un premio al perro, se deberá hacer lejos de la mesa y nunca a la hora de la comida familiar, los premios que consisten en golosinas deberán dárseles en pequeñas cantidades, para no interferir en su dieta normal.

 

 

ALIMENTACION DEL ADULTO

 

La mayor incógnita a resolver por los nuevos dueños es la cantidad de comida que deben darle al perro adulto, por lo que la tendencia es darle un poco más de lo que realmente necesita. Actualmente, la mayoría de las mascotas citadinas, en todas partes del mundo, presentan problemas de obesidad y, al igual que en las personas, eso conlleva muchos problemas asociados. Cuando usamos los alimentos comerciales, en los empaques encontramos las propuestas de las proporciones adecuadas, basadas en las necesidades de las razas y el peso del perro, lo que podemos usar a manera de identificadores que nos permiten deducir la porción ideal para nuestro perro. Esa clase de orientaciones sólo pueden ser aplicables con el propio producto que hemos comprado y, desde luego, no resuelven gran cosa tratándose de comida casera o incluso de otra marca de alimento; además de que no deben considerarse reglas estrictas, pues cada individuo es diferente, dentro de un rango razonable, dependiendo de la actividad que desarrolla el perro; es obvio que un perro que corre todo el día necesita comer más que uno pasivo, lo que no depende solamente de su hábitat, sino también del carácter de su raza y de su edad, pues todos los perros bajan su actividad en una edad avanzada y requieren menor cantidad de comida (entre 10 y 20 por ciento menos), lo que hay que tomar en cuenta seriamente, pues la obesidad en la vejez aumenta los riesgos de varias enfermedades, específicamente las afecciones cardíacas.

 

Las hembras necesitan más comida en las últimas semanas de embarazo (no más del 50 por ciento extra), pero cuando se encuentran amamantando a sus críos necesitan comer tres veces más que lo normal, por lo que hay que aumentar el total de su comida diaria en esa proporción, dándole las mismas raciones que antes, pero con mayor frecuencia. En estos casos también se encuentran indicaciones en los empaques de los alimentos comerciales, pero la madre puede necesitar algún complemento vitamínico y de minerales especialmente el calcio, por lo que en estas circunstancias es preferible tomar el consejo de un veterinario y entrar en contacto con él por si surgen problemas en el proceso.

 

Tradicionalmente, se ha considerado que los perros comen solamente una vez al día y que está comida única debe ser por la tarde, basándose en la idea de que los perros son cazadores y que en condiciones salvajes la cacería se realiza pasado el medio día, proporcionando la cantidad suficiente para un ciclo completo; esto puede funcionar en la vida doméstica y parece que los perros se adaptan bien a este régimen; pero hay que considerar que todas las razas han sido trabajadas genéticamente y llevan siglos viviendo en condiciones de domesticidad, por lo que en la mayoría de los casos es preferible darles dos y hasta tres comidas por día, lo que en algunos casos es imprescindible, como en el de los galgos de carreras, y como ya se ha dicho, en las hembras embarazadas y lactantes. Por otro lado, es preferible darles poco y frecuente, pues los perros comen obsesivamente, con mucha rapidez, por lo que tienden a vomitar después de consumir una ración grande, pues no dan tiempo a su estómago para digerir. Sobre todo en un perro sometido a dieta por obesidad, hay que dividir la ración diaria en varias comidas para que sufra menos el hambre.

 

Desde que se inventaron las comidas secas para perros se ha vuelto muy popular la alimentación ad limitum; o sea que se vacía una gran cantidad de croquetas en el plato del perro y éste las consume cuando quiere. Muchos perros sólo comen lo que necesitan, pero hay otros que comen sin medida y constantemente tienen problemas gástricos, además de una rápida tendencia a la obesidad, por lo que en estos casos es necesario servirle con medida sus comidas, lo que desde luego es menos cómodo.

 

En resumen, si el perro se nota saludable y no se observa delgado o gordo, el tipo, el horario y la cantidad de comida que le estamos ofreciendo es correcto y no tenemos que preocuparnos por ello.

 

 

ALIMENTACION DEL CACHORRO

 

Durante sus primeras semanas de vida, un cachorro no necesita más que la leche materna para alimentarse perfectamente, pues ésta contiene el correcto balance de nutrientes, a la cuarta semana es inconveniente introducir otros alimentos. Uno muy adecuado es el cereal para bebés humanos mezclado con leche especial para cachorros, animando al perrito a que lama un poco de esa mezcla directamente de nuestro dedo o depositando un poco en su lengua para que comience a sentir otros sabores; uno o dos días después, él mismo lo tomará con su lengua de un plato; entonces podemos comenzar con otros alimentos más vigorosos, como papillas de carne o pollo. Una vez que los cachorritos se acostumbran a los semisólidos, se les deben dar tres raciones al día, asegurándonos de que cada uno consume lo suyo solamente y no desplaza a uno de sus hermanos. A la quinta semana se puede incorporar una mayor variedad de comida, dándole una textura más sólida, se puede aumentar la dosis de carne o pescado y darles cuatro comidas al día, combinando dos comidas de proteínas con otras dos de cereales con leche. Existen alimentos comerciales para cachorros que son muy útiles para asegurarnos que están recibiendo los elementos nutritivos en el justo balance. En este sentido, el punto principal es recordar que las nuevas comidas deben introducirse lentamente y en pequeñas cantidades, para no forzar la digestión de los cachorros.

 

Los cachorros desarrollan su mayor crecimiento en un periodo que va de las siete semanas a los dos meses, época en la que necesitan la mayor atención, pero existe el riesgo de sobrealimentarlos, por lo que hay que ser cuidadosos. A las doce semanas el número de comidas al día se debe reducir a tres, una de las cuales será de cereal con leche y las otras dos de carne, pescado o pollo y un poco de pan. Obviamente, a medida que va creciendo el cachorro necesita más cantidad en cada comida. Entre los seis y los nueve meses se le pueden dar dos comidas de carne y una de croquetas para cachorro. De los nueve meses al año el perro es un joven adulto, por lo que ya debe establecerse su régimen definitivo.

 

 

PERDIDA DE APETITO EN EL PERRO SANO.

 

No es raro que un perro perfectamente sano de pronto manifieste desgano y pérdida de apetito; si no se observan síntomas de enfermedad no hay que preocuparse, lo más probable es que se encuentre aburrido de comer lo mismo todos los días, por lo que habrá que complacerlo, ofreciéndole algunos manjares nuevos. Ayuda mucho el darle los alimentos ligeramente calientes (más o menos a la temperatura de la sangre), pues por su naturaleza predatoria los perros degustan mejor la comida tibia. Otra causa de su pérdida de apetito es que tal vez se le estén dando demasiadas “botanas”, por lo que habrá que limitar su ingesta a las horas de comida normal. Si el animal no consume su comida habrá que retirársela después de un rato y dejarlo sin comer hasta el nuevo horario usual; de esta manera, el perro aprende a comer sólo a sus horas y consumir su ración en el momento adecuado, pues sabe que se le retirará su plato de todas maneras. Por supuesto hay perros que son manipuladores y se niegan a comer para llamar la atención de sus dueños y ganarse caricias y mimos, no es conveniente caer en este juego, pues después tendremos un perro caprichoso, no solamente respecto de la comida, sino en otros campos de la conducta. No es demasiada concesión el buscarle comida que le guste, pero tampoco podemos criar un perro “gourmet”, pues esto significa costo y trabajo para nosotros, además de que su nutrición y salud es la misma con una comida modesta.

 

 

ALIMENTACION DEL PERRO ENFERMO Y CONVALECIENTE

 

Igual que las personas, los perros pierden el apetito cuando se sienten mal, por lo que esto puede interpretarse como señal de enfermedad. Durante el curso de una enfermedad o en el proceso de recuperación, es necesario procurar que el perro como adecuadamente y para ello es conveniente la asesoría del veterinario, puesto que el tipo de alimentación depende de la enfermedad que padece y pudiera ser útil el darle algunos complementos; por ejemplo, si un perro sufre algún desorden respiratorio, es natural que se le debilite el olfato y el gusto, por lo que es preferible darle alimentos fuertes; existen comidas para bebés o ancianos humanos que son adecuadas para estos periodos de recuperación, además de las preparaciones especiales para perros enfermos que pudiera recomendar el veterinario. Independientemente del tipo de alimentos, el servirlos a la temperatura de la sangre los hace más aceptables para el perro. En estas condiciones es preferible darles pequeñas cantidades con mayor frecuencia.

 

 

MASTICACION DE HUESOS

 

Un perro necesita usar sus dientes para roer, pues eso los mantiene sanos, afilados y previene formación de sarro, que causa el deterioro de los dientes y las encías. En condiciones naturales, los perros mastican e ingieren los huesos de sus presas, lo que los provee de calcio y mantiene en orden sus dientes. Muchas mascotas disfrutan royendo huesos, pero la opinión de los expertos se encuentra dividida respecto de que deba dárseles huesos como parte de su dieta normal. Desde el punto de vista nutricional, el perro doméstico no necesita de los huesos, pues la textura de las croquetas y algunos juguetes especiales les proporcionan suficiente ejercicio dental, además de que las fórmulas comerciales y algunos complementos les aportan el calcio suficiente para la salud de su esqueleto. Por otro lado, los huesos representan un peligro potencial, puesto que al triturarse se desprenden aristas que pudieran lastimar la garganta o las paredes del estómago, además de que la masa triturada y tragada puede causar oclusiones intestinales o estreñimiento. Por lo anterior, es preferible no darles huesos pequeños, que puedan ser totalmente masticados y tragados, sino huesos grandes que contengan algo de carne y cartílago, lo que satisface plenamente el instinto animal y le proporciona un buen ejercicio dental, pero retirando el hueso cuando el perro comienza a craquelarlo, pues a partir de ahí podría ingerir pedazos grandes y peligrosos.

 

 

EL AGUA

 

Como ya se ha dicho, el perro debe tener acceso ilimitado al agua fresca y limpia; él estará sediento después de comer y en las épocas de calor, los perros se deshidratan con mucha facilidad, pues su cuerpo pierde líquidos rápidamente, cuando el perro vomita debido a un malestar estomacal, bebe una gran cantidad de agua y tiende a vomitar nuevamente, lo que no es un problema en sí mismo, pues lo libera de algo dañino que ha ingerido, pero  sí tiene una consecuencia negativa, pues el perro pierde líquidos y sales de improvisto, con grave riesgo de deshidratación, por lo que si el perro ha vomitado, es preferible retirarle el agua y esperar unas dos horas antes de darle de beber una cantidad pequeña, de manera que no estimule el vómito; después de ello se le dará algo de beber cada hora. Se entiende que esto es aplicable solamente en caso de algún malestar pasajero, pero si el vómito continúa, es indicador de una seria enfermedad, por lo que habrá que consultar al veterinario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ENTRENAMIENTO

 

Lo ideal es comenzar a entrenar al cachorro desde que llega a casa, probablemente en ese momento tenga ocho o nueve semanas de nacido y ya es independiente, pero todavía no ha desarrollado hábitos o conductas específicas; en el caso de un cachorro mayor o un adulto, es probable que tengamos que extinguir algunas conductas para sustituirlas por otras más adecuadas en nuestro estilo de vida. Este es uno de los principales inconvenientes para aceptar un perro joven o un adulto, pero si aplicamos amor y paciencia, el resultado es muy satisfactorio y nuestro trabajo se verá plenamente gratificado.

 

El punto principal del entrenamiento consiste en reforzar la conducta en el momento en que se produzca; esto, por supuesto, tanto en un sentido positivo como negativo; si no se hace con firmeza y constancia el perro se sentirá desconcentrado; por ejemplo, si el perro salta sobre ti de una manera indeseable, se le deberá empujar sin violencia y decir un fuerte “¡NO!” al mismo tiempo; pero exactamente al momento en que se produce la conducta; si no se hace así, el perro no relacionará el acto con una consecuencia, por lo que no se establecerá el condicionamiento.

 

Otro aspecto importante a considerar es que los perros no tienen buena memoria, por lo que hay que reforzar la conducta una y otra vez, hasta que se establezca un hábito que tienda a ser permanente. El perro sabe que tú estás molesto por algo, lo importante es que entienda por qué. En todo caso hay que reforzar oportunamente las conductas que vayan creando el patrón que deseamos para una convivencia feliz, premiando y castigando acciones significativas, pero dejando un amplio margen para la manifestación espontánea del perro, pues eso es lo que lo hará ser un miembro participativo de la vida familiar.

 

 

APRENDER SU NOMBRE

 

Tan pronto como el perro llega a su nuevo hogar deberá comenzar a llamársele por su nombre, pues es de suponerse que ya tiene uno, nadie espera tener presente al perro para inventarle un nombre, en especial los niños piensan siempre en una mascota asociada a un nombre que les gusta. Desde luego, el nombre es algo muy íntimo de la familia, pero hay que decir que es conveniente que sea un nombre corto, pues así el perro lo puede recordar y reconocer más fácilmente. Al principio, habrá que pronunciar su nombre en un tono de afecto y premiar al perro cada vez que responda al llamado. Un perro adulto es más reacio a aceptar un nombre, sobre todo si ya tenía uno; pero es perfectamente posible cambiárselo y él responderá al mismo como parte de una nueva vida, pero toma más tiempo, por lo que hay que perseverar y premiar al perro aunque su repuesta no sea inmediata. Al principio, nunca se le debe llamar al perro por su nombre con objeto de castigarlo, sino solamente para darle un estimula placentero, de manera que su tendencia sea venir a nosotros cuando lo llamamos y nunca huir. Hasta que se encuentre planamente condicionado a nuestro llamado no es conveniente llevarlo a pasear sin correa; para darle mayor libertad de movimientos podríamos comprar una correa extensible, sobre todo porque en una fase de adaptación a un nuevo hábitat, son mayores las probabilidades de que se pierda.

 

 

IR A LA CAMA

 

Desde un principio el cachorro o el adulto deben sentir que su cama es un lugar de refugio, tibieza y descanso. Usa una frase corta “¡A LA CAMA!” o “¡CAMA!”, al tiempo que depositas físicamente al perro en su cama; la voz “¡ECHATE!”, o “¡QUEDATE!” será un reforzador para que permanezca en su cama. Si queremos que se quede en su cama, no debemos acariciarlo o premiarlo, pues la tendencia es que nos siga al retirarnos, hay que considerar que el estar en su cama es suficiente premio para él.

 

 

SENTADO - QUIETA - ACOSTADO

 

Se puede enseñar al perro a sentarse, presionando firmemente sus cuartos traseros mientras se pronuncia la voz de mando; una vez que ha aprendido a sentarse, queremos que permanezca en esta posición, por lo que debemos crear la palabra que significa “quieto”, mucha gente usa vocablos en inglés, porque se trata de palabras cortas, como “SIT” (siéntate), o “STAY” (quédate), cualquiera que sea la orden, es necesario que sea corta y contundente. Cuando ya responde a la orden de sentarse, podremos condicionarlo a permanecer sentado alejándonos un poco y reprimiendo el impulso de pararse con un ¡NO!, seguido de un ¡AH!, ¡QUIETO! O ¡STAY!. Si el perro no obedece y viene tras nosotros, debemos regresarlo a la posición original y repetir el ejercicio; cuando ya permanezca en su posición si nos alejamos un poco, nos alejaremos algo más y premiaremos al perro por obedecer a la orden. Un correcto entrenamiento hará que el perro permanezca sentado hasta nueva orden, con lo que ya tenemos una mascota perfectamente sociable y respetuosa.

 

De igual manera podemos condicionarlo a que se acueste al dársele la orden “¡ECHATE!”, o algo parecido, si también asociamos el acto con la voz de orden y el premio, esto resultará más fácil si al principio aprovechamos la acción espontánea de echarse y pronunciamos la orden, por lo que el perro relaciona el acto con la palabra sin necesidad de tumbarlo con cierta tosquedad, pues el perro no entiende qué está pasando; cuando el perro está echado, debemos acariciarlo repitiendo la voz de mando, y cuando ya comienza a cumplirla habrá que premiarlo.

 

 

CAMINAR A SU LADO

 

Un perro bien educado debe caminar por el lado izquierdo y al parejo de su dueño, cada vez que su dueño se detiene el perro se debe sentar y permanecer en esta posición hasta que se reinicie el paseo. Cuando se trata de un cachorro, los paseos deberán siempre ser con correa, sin permitir que se adelante o se atrase demasiado, para que comience a coordinar su movimiento con el de su dueño, este entrenamiento se comienza a los cuatro meses de edad del cachorro. El principio de este entrenamiento consiste en conseguir que el perro se siente y permanezca en esta posición siempre al lado izquierdo del dueño. La correa se toma con la mano derecha, por lo que pasa por el frente de las personas; cuando el dueño decide comenzar a caminar dará la voz de mando “¡VAMOS!” y tensará la correa al tiempo que se pone en movimiento; si el perro no se incorpora o se niega a caminar, habrá que tomarlo del collar con la mano izquierda y obligarlo a levantarse y caminar, repitiendo la orden, este procedimiento deberá emplearse cada vez que el perro se detenga o intente volver a sentarse; también se puede usar un periódico enrollado para golpear con gentileza al perro cuando su conducta no sea la adecuada al caminar.

 

Con un perro adulto tal vez sea necesario utilizar una “cadena de castigo”, que está diseñada para causar un molestia en el cuello del perro cuando él mismo se jala demasiado; de esta manera el perro procura tener siempre floja la cadena, de manera que su caminar será siempre cercano a nosotros. La cadena de castigo es un procedimiento útil, pero debe usarse con cuidado para no causar daño al perro, sobre todo si es un cachorro; desde luego el tipo de cadena debe ser el apropiado para el tamaño del perro y es necesario que se coloque apropiadamente en el cuello, ya que si se coloca mal, la cadena seguirá produciendo un estrangulamiento en el perro, aunque éste ya no la esté jalando, lo cual puede ser nefasto para su entrenamiento, además de que puede lastimarlo. Por lo anterior, es necesario leer las instrucciones o consultar al vendedor acerca de la manera adecuada de usar este tipo de cadena. Si se usa correctamente y se dan las órdenes en los momentos justos, a pesar de su nombre, la cadena de castigo es un buen elemento de entrenamiento, pues representa un reforzador constante al caminar con el perro.

 

 

CONTROL DE EVACUACIONES

 

En sus primeras semanas de vida, todas las excreciones del cachorro son limpiadas por la madre; pero alrededor de las tres semanas el perrito comienza a alejarse del nido para hacer sus necesidades afuera; ya cerca de las ocho semanas el cachorro buscara un lugar específico, alejado de su cama y de su zona de comida, con lo que se delimitan tres áreas; dormir, comer y defecar; el cachorro identifica plenamente cada una de ellas por medio del olfato, lo que es una gran ayuda para el entrenamiento, pues el cachorro se dirigirá hasta donde exista olor de sus anteriores evacuaciones para volver a aliviarse.

 

El principio del entrenamiento es reconocer cuándo el cachorro tiene el deseo de aliviarse y llevarlo hasta el lugar que le hemos destinado, que incluso puede ser un lugar alejado o exterior, como el jardín, pero siempre será un lugar específico. Una vez que logramos que el cachorro use el sitio destinado la primera vez, éste se volverá aceptable para él, puesto que conservará su olor, por lo que no es conveniente, las primeras veces, limpiar demasiado el lugar, y debemos premiar al cachorro cada vez que haga sus necesidades ahí, lo mismo que castigarlo si se le ocurre hacerlas en otro lado; aunque debemos comprender que si el cachorro es muy pequeño le pueden ocurrir “accidentes” de vez en cuando, por lo que debemos ser tolerantes, y cuando se dé el caso, llevarlo hasta al lugar destinado para que lo vuelva a reconocer, lo que no se debe hacer nunca, es acercar demasiado su nariz a sus heces, como se hacía en el pasado, pues en realidad esto es aversivo para el perro y contraproducente para su entrenamiento. Al principio, el cachorro deberá ser llevado varias veces al día hasta su lugar de retrete y animarlo a que lo use, especialmente después de las comidas y después de una larga siesta; también es conveniente, al principio, colocar papel periódico alrededor de su cama por las noches, sobre todo si todavía no se le permite salir solo al jardín. Cuando le ocurra dentro de la casa, se debe limpiar todo perfectamente bien y desodorizar, ya que de otra manera el olor podría estimularlo a usar el mismo lugar. Al igual que otros aspectos del entrenamiento de los cachorros, lo mejor es premiar toda buena conducta y ser un poco relajados y pacientes con los errores; muchos individuos aprenden rápido y otros son más lentos, pero finalmente todos llegarán a adoptar los comportamientos correctos si nos tomamos el trabajo de enseñarlos con amor.

 

Ocasionalmente, un perro adulto que ha sido perfectamente entrenado para usar un retrete externo, de pronto defeca u orina dentro de la casa, lo que puede ser el resultado de una rara incontinencia que tal vez se deba solamente a una indigestión o exceso de bebida; si el problema persiste, será conveniente consultar al veterinario; aunque también esta situación puede tener causas emocionales, como el caso del perro que se siente desplazado por la llegada de un bebé a casa, una nueva mascota o problemas en la familia; habrá que reflexionar también qué puede estar pasando en nuestras relaciones que afectan al perro.

 

 

CURSOS ESPECIALIZADOS DE ENTRENAMIENTO

 

Actualmente, sobre todo en las grandes ciudades, se ofrecen cursos de entrenamiento por expertos; estos cursos van desde los niveles básicos hasta los avanzados o específicos para una actividad particular. Como no todos estos cursos son serios, habrá que consultar a nuestro veterinario, quien seguramente nos podrá recomendar a las personas adecuadas, si es nuestro deseo participar en esta clase de entrenamiento, lo que no sólo representa un costo, sino también trabajo y disposición de tiempo, pues en los cursos auténticos el dueño debe acompañar a su perro a las sesiones de entrenamiento unas dos horas cada semana y estar dispuestos a realizar los ejercicios diarios que se implementan; esto puede ser difícil para algunas personas, pero debemos considerarlo, pues los resultados pueden ser impresionantes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CUIDADO RUTINARIO DE LOS PERROS

 

Muchos aspectos del cuidado de los perros en la vida diaria son un asunto de sentido común y se derivan de una relación de convivencia; sin embargo, existen algunos puntos que debemos comentar. Como ya se ha dicho, un cachorro requiere mayor atención que un animal adulto; cuando se logra una adaptación feliz al nuevo hogar, el conjunto de actitudes del perro serán siempre adecuadas, dentro de un rango de flexibilidad propio de una relación normal.

 

 

PASEOS Y EJERCICIO

 

La mayoría de los nuevos dueños de perros e preguntan que tanto ejercicio necesita su mascota y si los paseos que dan con ellos son muy cortos o demasiados largos. Hay que decir, en primer lugar, que la cantidad de ejercicio depende de la edad, la raza, el tamaño y el estado de salud de perro. Los cachorros pueden sufrir algunos desórdenes si se les ejercita demasiado antes de los seis meses de edad, pues sus tendones y coyunturas se tensan mucho y eso les produce dolores musculares y afecta su crecimiento ; por lo que en realidad los cachorros no se deben ejercitar más allá de sus propios jugueteos y es preferible que el entrenamiento para los paseos sea en el propio jardín de la casa o en su defecto en el interior, en especial si todavía no se ha terminado su proceso de vacunación, ya que ellos son muy vulnerables en sus primeras etapas de crecimiento.

 

Un perro que ha tenido problemas de dislocación de cadera o columna, no debe ejercitarse muy vigorosamente, se debe tener especial cuidado con las razas grandes, de columna larga, pues existe mayor riesgo de desviación de disco. Los adultos jóvenes son muy activos y en muy raras ocasiones dan muestras de estar cansados, lo que es muy placentero para una familia deportista, esto también depende de la raza y el tamaño del animal, por lo que también es algo a tomar en cuenta cuando se escoge una raza, pues un perro pequeño o de raza no será un buen compañero de ejercicio para sus dueños. Por supuesto, los perros se vuelven menos activos a medida que envejecen, lo que se debe tomar muy en cuenta. Los perros viejos siguen disfrutando los paseos y el ejercicio, pero estos deberán ser más cortos y a un paso más lento. Ya en edad avanzada, es preferible dar dos paseos cortos que uno largo. Por supuesto, un perro que ha estado enfermo y se encuentra en recuperación, no debe hacer más ejercicio que el que sea recomendable para favorecer su recuperación.

 

En conclusión, los perros adultos sin problemas de salud requieren por lo menos una hora de ejercicio diaria, de preferencia un largo paseo en el que el perro pueda correr un rato libre de la correa; este ejercicio puede incluir también un rato de jugueteo en el jardín mientras tu realizas alguna otra tarea, como la jardinería, por lo que una hora no resulta demasiado tiempo para el dueño, quien también puede considerar este tiempo como parte de su propio ejercicio. En los días de invierno o de lluvia habrá que implementar ejercicios interiores o paseos cortos, puesto es bueno para nosotros ni para el perro quedarnos sin nuestro ejercicio diario.

 

 

CEPILLADO

 

Todos los perros deben ser cepillados como parte de su cuidado regular, pero desde luego, la frecuencia depende del tamaño del pelo, los animales de pelo muy largo necesitan una sesión de cepillado diario, para evitar tanto la infestacion de bichos nocivos como los molestos “enredos” de pelo que se les forma con mucha facilidad. El equipo de peinado es muy sencillo, bastará con un peine, de preferencia de metal y con las puntas redondeadas, y un cepillo de cerdas largas, que pueden ser naturales o sintéticas, pero que deberán tener la suficiente dureza y longitud para penetrar el pelo de nuestra mascota. El cepillado es muy benéfico para el perro y para la limpieza de la casa, pues remueve el pelo suelto que de otra manera iría a parar a los muebles. El cepillado debe pasar por todo el cuerpo del animal, siguiendo la orientación natural del pelo. Los grumos de enredos deberán tomarse de raíz con los dedos y cepillar hacía arriba tratando de deshacerlos, o bien sacar la mayor cantidad de pelo posible; si queda un remanente es mejor cortarlo con unas tijeras de puntas planas.

 

El punto del cepillado es importante de tomar en cuenta al elegir nuestra mascota, pues no deja de ser un trabajo constante, y no es precisamente la parte más disfrutadle de la relación entre el perro y su dueño. Un cachorro se puede acostumbrar al cepillado desde una tierna edad, si usamos el cepillo adecuado y no lo molestamos demasiado, el perro llegara a aceptarlo como parte de su rutina. Al cepillar debemos poner atención en la raíz de la piel para descubrir insectos o arácnidos parasitarios que suelen infestar a los animales de pelo largo.

 

En algunas razas se acostumbra un corte de pelo especial y un estilo de peinado que le es característico; normalmente se les lleva a la “estética canina” para que les hagan estos arreglos, aunque mucha gente prefiere hacerlo en casa, ya sea tomando algún cursillo de corte d pelo o siguiendo un manual.

 

Algunas razas de perros como los Terrier y los Cocker, sobretodo los llamados “spaniel”, tiran una gran cantidad de pelo en el verano; eso pudiera alarmar a los dueños que no lo saben pero es perfectamente normal, pues la naturaleza los dota de un abrigo mas ligero para el tiempo de calor. En estas épocas es mucho mas importante cepillarlos diario, para desaparecer el pelo muerto y evitar su esparcimiento por la casa, y también el perro no ingiera cantidades indeseables de su propio pelo.

 

Algunas razas de pelo muy largo y delgado, requieren cepillos especiales, como las “cardas”u otra clase de aditamentos para el cuidado de su piel; en las tiendas para animales nos podrán asesorar, sobre todo si llevamos a nuestro perro a realizar la compra.

 

 

BAÑO

 

Para todos los perros es benéfico; la frecuencia del mismo es también en función de las razas, las características de la vida del perro y las preferencias de la familia. Desde luego el mejor indicador de que el perro necesita un baño es su olor, sobre todo el que percibimos después de un largo paseo con mucho ejercicio. Los perros que viven afuera de la casa, generalmente son bañados con menos frecuencia que los que conviven en los lugares propios de la familia.

 

El propio baño familiar puede ser usado para el perro, aunque mucha gente prefiere bañarlos afuera, usando tinas o cubetas con agua tibia; pero esto debe evitarse en épocas de frío o mucho aire, pues es muy fácil que el perro atrape un resfriado. Cualquiera que sea el lugar del baño, el agua deberá estar a una temperatura agradable, no demasiado fría ni caliente. Dependiendo del tamaño del perro, es preferible sumergir su cuerpo completamente en el agua y dejarlo así unos momentos, después sacarlo para aplicarle el shampoo y frotar toda su piel para sacar espuma. Hay gente que prefiere usar un shampoo especial para perros, lo que puede tener ciertas ventajas, pues contienen elementos insecticidas, pero la ventaja es mínima respecto de los productos para humanos, que son más baratos y perfectamente viables; sin embargo, un producto fuerte puede irritar sus ojos y nariz, por lo que hay que tener cuidado al enjabonar su cara, y de preferencia usar en esa parte un shampoo para bebé, procurando que la espuma y el agua no penetren demasiado en el interior de sus oídos, pues los perros no tienen la misma capacidad humana para desalojar el agua que entra en ellos, por lo que mucha gente prefiere protegerlos con algodones. Después de lavar completamente la espuma del shampoo, el perro deberá secarse con una toalla grande. Durante el baño del perro debemos estar preparados a ser bañados nosotros mismos, pues en cualquier momento el perro se sacudirá vigorosamente, lanzando agua por todos lados, sobre todo cuando siente que ya ha terminado la operación y viene el secado; si somos lo suficientemente hábiles, tal vez podamos ganarle con la toalla. Debemos frotar con la toalla hasta dejarlo lo más seco posible, procurando que el secado sea en un lugar donde no existan corrientes de aire. En las razas pequeñas de pelo largo, el problema es el secado y no propiamente el baño, pues para evitar el enfriamiento del perro es necesario usar una pistola de secado de pelo, moviéndola constantemente para evitar excesivo calentamiento en algunas zonas de su piel.

 

Es muy importante no usar jabones medicinales humanos o detergentes para bañar al perro, cuando éste requiera algún producto especial, será por indicación del veterinario, y no es conveniente darle algún tratamiento casero, pues los problemas de la piel pueden tener muy diferentes causas y pudiéramos agravar una enfermedad dando un tratamiento equivocado. Algunos perros, en particular los spaniel, tienden a generar un pelo excesivamente grasoso a causa de la sobreproducción de las grasas naturales (sebum), lo que no es propiamente un problema para el perro, pero sí para sus dueños, pues el olor de estos perros es mucho más fuerte, por lo que requieren un baño más frecuente. En todos los casos, el baño con shampoo remueve los aceites naturales del pelo y la piel del animal, por lo que si es demasiado frecuente, puede producir resequedad. Si el perro duerme fuera de casa, habrá que limitar los baños en los meses fríos de mucho aire, pues la falta de grasas en la piel limita sus defensas contra el frío.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CUIDADOS ESPECIALIZADOS A LOS PERROS

 

 

LAS GARRAS

 

Al referirnos a las garras estamos considerando las uñas y las patas del animal, especialmente sus dedos, que son la parte muy vulnerable, pues se encuentran en contacto con el suelo y reciben el peso del animal. Los perros tienen un “callo” protector en sus patas, pero no así entre los dedos, por lo que es fácil que sufran heridas por vidrios rotos, espinas o clavos; si estos materiales se incrustan en la piel pueden producir dolorosos abscesos e infecciones, lo que es frecuente en perros que tienen los dedos muy separados.

 

Puede ser necesario cortar las uñas del perro de vez en cuando; aunque esto depende mucho del tipo de animal y del ejercicio que desarrolle. Los perros que corren mucho y sobre suelo duro, se desgastan las uñas y las tienen romas, por lo que no es necesario cortárselas; los que permanecen en casa o los perros de campo que corren en terreno blando, requieren un corte de uñas cuando las tienen demasiado crecidas; lo mismo en el caso de perros viejos o enfermos, quienes tienen muy poca actividad. Si no tenemos experiencia en el corte de uñas en perros, es preferible que lo llevemos la primera vez con el veterinario para aprender la manera correcta de hacerlo y adquirir la herramienta adecuada para hacerlo cómodamente en casa. El corte de la uña debe ser solamente para reducir el exceso de longitud, pero nunca debe cortarse demasiado, en primer lugar porque el perro necesita sus uñas para prensar y caminar con seguridad y en segundo lugar porque si cortamos demasiado, estamos afectando vasos sanguíneos que corren por la uña hasta cierta distancia, por lo que un corte demasiado largo equivale a una herida, y tratándose de una uña el riesgo de infección es muy grande. Si el corte se hace en casa, es preferible cortar muy poco y más seguido. Normalmente, las uñas que crecen más son las que se encuentran en una especie de dedos supernumerarios que tienen los perros un poco más arriba de los normales, como estás uñas casi no entran en contacto con el suelo, no sufren desgaste, por lo que pudieran crecer desmedidamente y causar molestias al perro.

 

 

LOS DIENTES

 

Los principales problemas dentales de los perros se derivan de la formación de sarro; esto facilita el desarrollo de bacterias que se adhieren a los dientes, formando una placa que va creciendo por la acumulación de sustancias alimenticias. La placa bacteriana afecta principalmente a los dientes caninos, los premolares y los molares, que se van deteriorando, y con el tiempo afecta también a las encías, lo que ya representa un estado de enfermedad dental y el riesgo de pérdida de piezas. Los perros que se alimentan con elementos relativamente duros y huesos, o los que se ejercitan con juguetes diseñados para morder, tienen una dentadura sana, pues se reduce la probabilidad de formación de sarro y placa bacteriana; este problema se presenta casi con seguridad en los perros que consumen solamente comidas blandas y no usan sus dientes para roer, por lo que las razas pequeñas que permanecen en casa y son alimentadas con comidas caseras, son las que más sufren el desorden dental. Esto se debe tomar en cuenta con cualquier raza de perro; es necesario darle de vez en cuando un hueso que roer y uno de esos juguetes de ejercicio dental; si además de esto cepillamos sus dientes una vez por semana, el perro conservará su dentadura perfecta hasta una edad avanzada. Al principio no es fácil que el perro acepte el lavado de dientes, pero con el tiempo se acostumbra, y aunque él no sepa el beneficio que obtiene, nosotros sí estamos conscientes del problema que estamos evitando.

 

 

LOS OIDOS

 

Estos sitio muy delicados, por lo que deben ser examinados con regularidad. Los perros que tienen mayores problemas con los oídos son aquellos que pertenecen a razas con largas orejas colgantes, como los spaniel; probablemente porque no hay buena circulación de aire y se corre un mayor riesgo de incubar gérmenes, pues se acumula cerumen en el interior de los oídos, por lo que es necesario limpiarlos frecuentemente; esto se puede hacer en casa con un algodón y un poco de aceite para bebés humanos; en caso de que esta operación le produzca una irritación fuera de lo normal o una supuración extraña, habrá que consultar al veterinario, pues es posible que el perro tenga una infección o se encuentre atacado por una clase de piojos que se instalan en los oídos.

 

 

LOS OJOS

 

Los ojos humanos son diferentes a los de los perros en muchos aspectos. En primer lugar, los perros poseen una membrana que circunda los ojos y que en algunas razas es perfectamente visible, como en los spaniel y galgos; en la mayoría de las razas ésta no es visible y solamente se le puede percibir cuando el perro se encuentra severamente deshidratado.

 

La posición de los ojos en la cara permite que los perros tengan un mayor campo de visión en comparación con el humano; además de que los perros tienen una mayor cantidad de celdillas sensibles en la retina, lo que les da una mayor capacidad de ver en la oscuridad; sin embargo; su visión cromática es mucho más pobre que la humana. Los ojos del perro detectan con mucha eficacia un objeto en movimiento, pero no perciben con claridad objetos estáticos; aunque se encuentren muy cerca de ellos. En común con otros mamíferos, los ojos de los perros tienen una membrana interior que funciona como un filtro de luz que ayuda a definir mejor los objetos, pues intensifica las imágenes; a esto se le llama tapetum lucidum y se encuentra bajo la retina. Cuando se proyecta una luz sobre el ojo del perro en la noche, podríamos observar que se produce un reflejo rojizo o ámbar, que es el efecto de esa membrana.

 

En general, los ojos de los perros no requieren un cuidado en casa; cuando observamos un problema, como excesivo enrojecimiento o nebulosidades, debemos consultar al veterinario. Ocasionalmente, el perro puede tener una basurita en el ojo, y lo único que podemos hacer, es tratar de removérsela con un palillo y un poco de algodón, moviendo el objeto extraño hacia la comisura del ojo para retirarlo. Los malteses, terriers y pekineses generan normalmente un exceso de lagrimeo, por lo que tienden a crearse líneas amarillentas en la cara, lo que es muy notorio en los ejemplares blancos. Existen preparaciones de uso externo para remover esas líneas; aunque un tratamiento más exitoso es el uso de un antibiótico llamado Tetraciclina, pues neutraliza una sustancia llamada Porfirina, que está presente en las lágrimas y es precisamente la que pigmenta el pelo.

 

 

DESPARASITACIÓN

 

El cuidado básico de los perros incluye la administración adecuada de los medicamentos que eliminan los dos tipos de parásitos internos que son comunes en los perros; las lombrices y la “solitaria”. Para este efecto existen varios tratamientos disponibles, en forma de tabletas, supositorios o crema. Algunas fórmulas atacan específicamente a uno de estos parásitos, pero hay otras que sirven para ambos. Es de particular importancia el combatir estos parásitos en la hembra gestante o recién parida y en los cachorros, pero en todos los casos es prudente consultar al veterinario para saber cuál pudiera ser el producto más adecuado.

 

VACUNACION.

 

Es de vital importancia el proteger la salud del cachorro o el adulto asegurándonos de que se le han aplicado todas las vacunas previstas para las enfermedades comunes en los perros. Las vacunas de rutina brindan protección para los siguientes tipos de infecciones:

 

§                     Disentería: una enfermedad viral.

§                     Hepatitis infecciosa canina (Adenovirus canina): también de origen viral

 §                     Leptospirosis: dos infecciones bacterianas interrelacionadas, pero cada una causada por diferentes microorganismos.

 §                     Parvovirus: infección viral del tracto respiratorio.

 §                     Parainfluenza: también de origen viral, que afecta el sistema respiratorio.

 

Después del nacimiento y durante la lactancia, los cachorros reciben una dotación de anticuerpos naturales del calostro de la madre; así que el momento adecuado para comenzar el proceso de vacunación es cuando el cachorro tiene entre ocho y nueve semanas de edad, que es cuando su natural inmunidad comienza a declinar. Si un perro ha sido adoptado de un asilo o es callejero, lo más probable es que no haya sido vacunado, por lo que hay que proceder de la misma manera.

 

Antes de la edad recomendada, no es conveniente vacunar al cachorro, a menos que el veterinario considere que existe un riesgo específico debido a las condiciones de la primera crianza del perro, las vacunas que se le aplican prematuramente resultan contraproducentes, pues disminuyen las defensas naturales del cachorro y además resultan menos eficaces.

 

A partir de la primera dosis, cuatro semanas después se le aplica una segunda inyección. Cuando ya se le ha aplicado la última dosis, el perro deberá permanecer en casa y alejado de otros perros durante dos semanas, pues entonces es muy vulnerable a infecciones directas por contagio. Después de completarse el primer conjunto de vacunas, se deberá repetir el proceso al año siguiente. Además de las vacunas de rutina, es necesario aplicar otras específicas para enfermedades graves de los perros, como la rabia y el tétanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REPRODUCCIÓN CANINA

 

 

CRUZA Y CONDUCTA SEXUAL

 

El macho.

Los perros machos normalmente alcanzan la madurez sexual o pubertad entre los seis y los nueve meses de edad, aunque existen variaciones entre razas e individuos. En algunas razas los machos llegan a la pubertad antes que las hembras y en otras sucede lo contrario. Los cachorros machos realizan movimientos pélvicos de índole sexual aún sin haber entrado en la pubertad, como parte de sus juegos; curiosamente muchos dejan de manifestar esta conducta cuando atraviesan por la pubertad, y en la mayoría desaparece en la edad adulta, puesto que la conducta sexual se manifiesta solamente en presencia de una hembra en celo.

 

Los testículos del macho se forman desde el estado embrionario y quedan encerrados dentro del abdomen todo el proceso de gestación hasta los últimos días, de manera que la mayoría de los cachorros machos nacen ya con los testículos en su lugar, pero en algunas razas e individuos, los testículos bajan después de varios días de nacidos. Al igual que en los humanos, un testículo puede ascender y esconderse por un tiempo, hasta que vuelve a bajar a su posición normal; pero en otros casos, uno o ambos testículos quedan dentro del abdomen y no descienden, condición que se llama criptorquidismo; lo más común es que solamente uno de ellos deje de bajar (monorquidismo), siendo normalmente el testículo derecho el que no desciende. Un perro que aparentemente tiene un solo testículo, en realidad pudiera tener el otro escondido, por lo que es fértil y capaz de cruzarse; el único problema que se tiene es el aspecto del animal, en caso de que sea de pedigree, pues esta condición es hereditaria. En humanos sucede algo muy similar, pero una pequeña operación hace que el testículo baje hasta su posición en el escroto, lo que también se  puede hacer en perros; pero normalmente no se hace por considerarse innecesario y porque pudiera tomarse como una trampa en el caso de animales de exhibición. Sin embargo, no sería del todo innecesario practicarle esta operación, puesto que en los perros, igual que en los humanos, existe el riesgo de que el testículo retenido llegue a ser canceroso en la ancianidad. Cuando el perro no está destinado a la reproducción, se les esteriliza removiendo ambos testículos, tanto el visible como el interno, de manera que el problema queda resuelto.

 

En común con muchos mamíferos, incluyendo algunos gatos, los perros tienen un pequeño hueso dentro del pene, llamado penis os, o penis baculum, que se encuentra debajo de la uretra y cuya única finalidad es el mantener la dureza de la erección durante el acoplamiento.

 

Al llegar a la pubertad, los perros machos se sienten fuertemente atraídos por cualquier perra del vecindario que se encuentre en celo, pues ésta produce sustancias químicas muy penetrantes llamadas feromonas, que son irresistibles para los machos. Es tan fuerte este estímulo, que un perro puede olvidar su entrenamiento y el amor que recibe en su hogar para perseguir a la hembra, o esperar toda la noche fuera de la casa donde se encuentra la perra en celo. Si no queremos tener esta clase de problemas con nuestro perro, o se nos dificulta mantenerlo dentro de casa, debemos considerar la castración, lo que reduce al mínimo esta conducta entre el 90 y 95 por ciento de los perros. Otra opción es la administración de hormonas sintéticas llamadas progesteronas, que han probado ser bastantes efectivas para reducir el impulso sexual. El veterinario estará dispuesto a recomendar el mejor tratamiento, y cualquier dueño responsable debe tomar las medidas necesarias para asegurarse de que su perro no se convierta en padre de cachorros abandonados en la calle. Por supuesto, si se trata de un animal de pedigree, habrá que mantener su capacidad reproductiva hasta que cumpla su función. En cualquier caso, un macho no se debe cruzar antes de los diez meses de edad, pues se considera que es hasta los dos años que debe cruzarse con fines reproductivos; los perros sementales deben mantenerse delgados y ejercitarse ampliamente, su alimentación y demás cuidados son los mismos que los de cualquier perro.

 

Un macho muestra su interés en la hembra acercándose a sus genitales para olerlos profusamente; si ella se encuentra estimulada para la cópula y acepta al perro, alza sus cuartos traseros y levanta la cola, colocándola hacia un lado, quitando todo obstáculo para el acceso; el perro la monta y realiza movimientos pélvicos en busca de introducción, cuando lo logra se produce una reacción en ambos; el pene del perro crece y se pone rígido, mientras que las paredes musculares dentro de la vulva de la hembra se contraen y presionan fuertemente el pene, de manera que en ese momento ambos se encuentran unidos con tal fuerza que no es posible separarlos, ni se debe intentar, pues se pueden producir severos daños en uno y otro; hay que permitir que el coito siga su curso aunque parezca que se realiza de manera insatisfactoria; tarde o temprano la pareja se habrá de separar con naturalidad. En algunas razas, como los Chow-chow, no se produce este aprisionamiento del pene del macho.

 

Al eyacular el perro, cesan sus movimientos pélvicos y el perro se baja del lomo de la hembra, pero no siempre se libera su pene de la presión vaginal, por lo que es posible que ambos sigan unidos por sus cuartos traseros, aunque sus cabezas miren hacia lados contrarios; ambos tirarán en sentidos opuestos con el fin de liberarse, pero esto pudiera tardar un buen tiempo, dependiendo de la raza; en algunos casos puede tardar hasta una hora, lo que probablemente sea una previsión de la naturaleza para evitar que el semen se pierda. Eventualmente el pene del macho decrece y cesan las contracciones de la hembra, con lo que se produce la separación; ambos animales se dedican a lamer sus genitales durante un rato. El proceso sexual de los perros consume bastante energía, por lo que un macho no puede realizar más de dos o tres cópulas en un día y, por supuesto, la mayor probabilidad de que la hembra quede preñada se da en la primera monta, pues el conteo espermático es más alto en esta ocasión, sin que esto signifique que una o dos veces más resulten superfluas.

 

Para lograr una buena cruz es preferible llevar a la hembra al territorio del macho y esto puede ser solamente cuando la hembra se encuentre en celo, pues entonces ambos quedarán excitados. El macho no tiene periodos de celo, por lo que en cualquier momento estará dispuesto, siempre y cuando reciba el estímulo olfativo y se sienta dueño de la situación.

 

 

LA HEMBRA

 

Las cachorras alcanzan su madurez sexual a la misma edad que los machos; en promedio entre los seis y los doce meses; aunque, como ya se ha dicho, existen variaciones considerables, tanto individuales como de raza. En general, las razas pequeñas alcanzan la pubertad antes que las grandes. En las hembras la pubertad significa el comienzo de sus periodos de celo, en común con la mayoría de los mamíferos, en los que existe un momento óptimo para la fertilidad, por lo que se da el mayor grado de excitación y señales sexuales. Esto se regula por el juego químico de las hormonas, regidas por un centro cerebral llamado hipotálamo.

 

A diferencia de otros mamíferos, en las perras los ciclos de celo no dependen de factores climáticos o estacionales, y entre uno y otro periodo las hembras no se encuentran sexualmente activas y no son aptas para procrear. En términos generales, la mayoría de las hembras tienen por lo menos un periodo de celo al año; aunque es normal que tengan dos, dependiendo de la raza y el individuo.

 

El principio del periodo de celo es llamado pro oestrus y dura alrededor de 13 días, siendo el promedio general de nueve días. En este proceso fisiológico, la parte externa de los genitales se engrosa y se producen secreciones de líquido sanguinolento, lo que puede observarse en las manchas que deja en su cama, las alfombras o los muebles, por lo que es conveniente cuidar que la perra no se suba a los muebles durante ese periodo. Muchas hembras lamen sus propios fluidos para limpiarse, por lo que a veces los dueños no se dan cuenta de que la hembra se encuentra en el periodo previo al celo. Es muy común que se cometa el error de asociar este sangrado con la menstruación humana, pero en realidad se trata de fenómenos totalmente distintos, pues en las perras esto ocurre precisamente al comenzar su periodo fértil, o sea antes de producirse la ovulación, a diferencia de la hembra humana, en quien la menstruación ocurre después de la ovulación, cuando los huevos no han sido fertilizados e implantados en la matriz, o sea que no ha ocurrido el embarazo. Durante este periodo la perra se notará desconcertada, su conducta puede variar y tiende a orinar más de lo normal: comienza a mostrar interés en los perros machos, aunque todavía no se encuentra dispuesta a copular. El siguiente periodo es precisamente el celo, que normalmente dura unos nueve días, pero puede ser más corto o largo; es durante este lapso que la perra permitirá el coito con los machos por ella seleccionados. Durante este proceso la perra secreta líquidos vaginales, pero de color claro, y son estos fluidos los que contienen los potentes mensajes odoríferos, conocidos como feromonas, que son los que atraen de manera irresistible a los machos. Una de las feromonas en particular (metil P-hidroxibenzoato) parece ser la responsable de la conducta específicamente copulatoria del macho, independientemente de la atracción.

 

La ovulación, o sea la producción de óvulos dispuestos a la fecundación, comienza simultáneamente con el comienzo del periodo de celo y es en estos momentos que se empiezan a producir las feromonas. En estas condiciones, la hembra se encuentra muy excitada y dispuesta al cruce sexual, por lo que independientemente de su entrenamiento, su tendencia es lanzarse a la calle en busca de un compañero sexual, que no será precisamente aquél que le hubieran elegido sus dueños; además de que la hembra puede copular con varios machos durante el período de celo, por lo que los óvulos de la hembra pueden ser fertilizados por diferentes perros, así que en una camada puede haber cachorros de diferentes padres; a esto se le llama superfecundación. A medida que avanza el período de celo, la emisión de feromonas decrece y la fertilidad va disminuyendo gradualmente, hasta que se extingue. Es posible que la perra haya quedado preñada, pero si no es así, puede darse un fenómeno muy interesante que se verá un poco más adelante y que es conocido como pseudoembarazo.

 

De todo lo anterior se deduce que lo correcto es evitar embarazos no deseados. Una manera de evitarlos es mantener a la perra confinada en casa durante su periodo de celo, considerando que la casa se encuentra debidamente fortalecida contra el asedio de los perros del vecindario. También existen varias fórmulas desodorantes para disfrazar el aroma de las feromonas, e incluso preparaciones anticonceptivas a base de hormonas que modifican el celo o incluso lo nulifican; pero estos tratamientos sólo deben de ser administrados por veterinarios, porque pueden tener efectos colaterales indeseables. Estos métodos se usan principalmente con hembras que están destinadas a la procreación, pero que no se encuentran todavía en las condiciones óptimas para el embarazo. Si no es el caso de nuestra perra el convertirse en madre, lo más justo para todo es la esterilización.

 

Lo más adecuado para una hembra es tener su primera camada antes de los cuatro o cinco años de edad; esto se debe a que en una hembra joven existen tejidos fibrosos que conectan las dos partes de hueso pélvico y que tiene un cierto grado de flexibilidad, lo que permite el alumbramiento con facilidad; en una perra mayor, estos tejidos tienden a endurecerse e incluso integrarse al hueso, por lo que el trabajo de parto es más difícil, riesgoso y doloroso, especialmente en las razas en que los cachorros nacen con la cabeza muy grande. Por está razón, los criadores retiran a la perra productora a los ocho años de edad y no prevén más de una camada por año. Es ideal que la primera camada se produzca al año y medio de edad, que es el tiempo que la perra ya ha dejado de crecer, pues si quedara embarazada antes, se vería afectado su proceso de crecimiento y maduración, además de que un embarazo prematuro le produciría un mayor estrés.

 

Si una perra en celo se ha escapado y es de sospecharse que ha tenido una relación sexual, es conveniente suspender un posible embarazo por medio de una inyección de hormonas estrógenos, la que debe administrarse dentro de las 48 horas después del supuesto acomplamiento y ser aplicada por un veterinario; pero el estrógeno refuerza el estado de celo, por lo que habrá que redoblar el cuidado para que la perra no se escape de nuevo. También con este tratamiento se aumenta el riesgo de infección uterina (piometra).

 

 

PSEUDOEMBARAZO

 

Después de un periodo de celo no es raro que una hembra de quien estamos seguros que no se ha cruzado, comience a dar señales de que se encuentra embarazada, manifestando cambios físicos y conductuales característicos. Uno de los cambios físicos es el crecimiento del vientre, a pesar de que no existen embriones en gestación, además de que crecen las mamas y comienzan a producir leche, muchas perras se autoestimulan las mamas, por lo que continúa la producción de leche. Pasado un tiempo, la perra se mostrará nerviosa y comenzará a preparar su nido, como si pronto fuera a dar a luz. Una de las causas de estos cambios y conductas es el aumento de la hormona progesterona producida de manera natural en el metabolismo de la hembra. Después de la ovulación se desarrolla una estructura llamada corpus luteum que se instala precisamente en los ovarios y que está destinada a recibir los óvulos fertilizados; varias de estas estructuras se forman en la matriz de la hembra y son las responsables de la elaboración de la progesterona, que en caso de haberse fecundado los huevos canalizará su implantación en la matriz para comenzar su gestación. En muchos mamíferos, cuando los óvulos no son fertilizados, los corpórea lutea simplemente se degeneran y cesan de producir progesterona; pero en el caso de las perras, este proceso puede prolongarse, por lo que se presentan los síntomas de embarazo “fantasma”, que puede durar un mes o incluso más tiempo, lo que no representa un gran problema, pues incluso puede satisfacer psicológicamente a la hembra. Sólo en caso de que estos síntomas se prolonguen demasiado o se presenten en otras circunstancias, deberá consultarse al veterinario, pues es posible que exista un desajuste hormonal. En el caso de que no sea nuestro deseo el tener perritos, no dejaremos de reiterar la conveniencia de esterilizarla. El hecho de que la perra tenga una primera camada no elimina la posibilidad de que tenga subsecuentes pseudoembarazos.

 

 

EMBARAZO PLANEADO

 

Aquellos que tienen una perra y desean tener una camada de cachorritos deberán planear las cosas, y lo primero es elegir un macho adecuado. Para ello existen varios canales, el más cercano es nuestro veterinario, pero también las asociaciones caninas o simplemente difundir la noticia de que su perrita “busca novio”; tal vez si hemos comprado a la perrita en un criadero, ellos mismos nos podrían asesorar o contactar con otros dueños de perros machos que quisieran cruzarlo, desde luego las dificultades aumentan si se trata de perros de alto pedigree, pero será posible conseguir el novio adecuado si nos tomamos el tiempo para ello. El procedimiento usual es llevar a la hembra al territorio del macho, considerando que unos diez días a partir del inicio del celo es el momento adecuado, lo que no siempre es fácil de calcular, por lo que es preferible dejar a la perra varios días de visita en casa del macho para aumentar las probabilidades de embarazo.

 

LA GESTACION

 

El tiempo promedio de gestación en los perros es de 63 días, aunque existen variaciones raciales o individuales de unos días más o menos. La matriz o útero de la perra consiste en dos compartimentos interconectados, y de cada uno de ellos parte un “oviducto”, por el que bajan los óvulos ya fertilizados para instalarse en el cuerpo principal de la matriz y comenzar su proceso de crecimiento.

 

La primera frase del embarazo conocida como “proceso ovular”, tarde unos diecinueve días en las perras, tiempo en el que se van implantando los óvulos a intervalos regulares en cada una de las cavidades, a las que también se les llama “hornos”; en este periodo los huevos fertilizados son alimentados por los fluidos del útero.

 

A la segunda fase del embarazo se le llama “periodo embrionario”; durante esta etapa, cada embrión es rodeado por la placenta y comienza un rápido crecimiento de los tejidos y los órganos, normalmente va del día veinte al treinta y tres.

 

La fase final es llamada “periodo del feto” y es el estadio de mayor duración durante el cual los cachorros se forman plenamente y quedan dispuestos para su crecimiento.

 

Durante las tres o cuatro primeras semanas no se aprecian signos evidentes del embarazo, y la perra debe seguir con sus actividades normales y su misma dieta. A las tres o cuatro semanas, un veterinario experto puede sentir los fetos al tacto, localizando los pequeños embriones en el vientre de la perra; esta es una operación muy delicada, por lo que no debe hacerse sin tener plena experiencia, pues los embriones no se encuentran todavía fuertemente incrustados en la matriz, y un tacto inadecuado los puede desprender, o dañar su tierno organismo. A las siete semanas los fetos se encuentran completamente rodeados con sus bolsas de líquido amniótico y ya es difícil sentirlos al tacto; en este momento el vientre de la perra ya ha comenzado a crecer y así seguirá con gran rapidez. A partir de las cinco semanas también se comienzan a percibir cambios en las tetas de la perra, que se alargan y adquieren un matiz rosado, hasta que, unos días antes del parte, comienzan a secretar un líquido parecido a la leche, pero que no llegará a ser tal hasta el nacimiento de los bebés. Aunque las tetas se reducen después de la lactancia, en las perras que han tenido hijos las tetas permanecen más largas y rosadas que en aquellas que no han sido madres.

 

Después del primer mes de embarazo, la perra necesitará más alimento del normal, puesto que la gestación le demanda una mayor cantidad de nutrientes, ella deberá recibir aproximadamente el cincuenta por ciento extra de alimento respecto de su ración normal, haciendo énfasis en los alimentos ricos en proteína. A partir de este momento, es preferible repartir sus raciones en varias comidas diarias, ya que su estómago se va restringiendo por la presión de la matriz. Obviamente la perra va ganando peso, de acuerdo a su raza y a la cantidad de embriones que se encuentra gestando, el aumento de peso va de uno a siete kilos, y el número de cachorros va de uno a catorce. Si estamos en contacto con nuestro veterinario, tendremos datos más precisos de la evolución del embarazo y una expectativa de la cantidad de crías. Cerca de un mes antes del parto, la perra debe ser desparasitada, y el tratamiento se deberá repetir durante el periodo de lactancia, para reducir el riesgo de infestación de los cachorros. Un veterinario deberá planear las dosis en ambos momentos y cualquier otra medida pertinente, como puede ser una nueva vacuna.

 

Algunas perras sufren de estreñimiento al final de su embarazo, lo que puede aliviarse usando un laxante que sea recomendable para su estado. Una hembra embarazada que se encuentre sana, podrá continuar con sus paseos diarios para conservar su tono muscular y prevenir la obesidad; lo que si debe evitarse es una actividad demasiado vigorosa, especialmente lo que signifique saltar. Al final del embarazo la perra se sentirá cansada, por lo que habrá que respetar el ritmo de actividad que ella proponga.

 

PREPARACION DEL PARTO

 

La primera medida para preparar el advenimiento de los cachorros es habilitar el “nido” donde se realizará el alumbramiento y la primera crianza de los bebés. Es muy poco probable que la cama en la que duerme la perra sea el lugar más adecuado, pues normalmente se trata de un lugar abierto que no satisfará el sentido de seguridad y ocultamiento que necesita la perra y sus cachorros. Tratándose de perros pequeños, es muy saludable construirles una “madriguera” que sería solamente una caja de cartón lo suficientemente grande para la perra y su prole, la entrada de la caja deberá estar hacia el frente, y en el piso colocaremos una base de papel periódico sobre el que irá una colchoneta, mantas o toallas. Muchos dueños de perras prefieren comprar una madriguera de madera de las que ya se encuentran diseñadas para este propósito y que se disponen en varios tamaños; en estas madrigueras se tiene una puerta que se encuentra unos quince centímetros por encima del piso, de manera que la perra puede entrar y salir cómodamente, pero los cachorros demasiados pequeños no pueden saltar esa barrera; además, estas cajas tiene un diseño interior que protege a los bebés de ser aplastados por una madre descuidada y se suavizan los ángulos interiores. Cualquiera que sea el tipo de nido del que podamos disponer, éste deberá ser colocado en un lugar tranquilo de la casa, donde exista una temperatura constante de unos 27°C cuando ya hayan nacido los bebés; esto lo podremos lograr si colocamos  una o dos lámparas más cerca o lejos de la madriguera para que se regule la temperatura. La perra debe introducirse en la madriguera por largos ratos a partir de unas dos semanas antes del parte. Es deseable que un veterinario haya seguido la evolución del embarazo, pero si no es este el caso, de cualquier manera habrá que mantener a la mano el teléfono de nuestro veterinario y de algún otro por si algo sale mal y se requieren sus servicios, o al menos su consejo. En las perras de pelo largo, es aconsejable cortar el pelo alrededor de la vulva y las tetas, lo que debe ser practicado con cuidado para no causar estrés en la perra. Otras preparaciones incluyen:

 

1.            Tener a la mano algunas toallas limpias para limpiar a los cachorros, en caso de que sean muchos y tengamos que ayudar a la madre:

2.            Tener dispuestas unas tijeras e hilo que se usa para suturar, lo cual deberá ser esterilizado por ebullición o con una solución adecuada. Este material puede ser utilizado para cortar y suturar el cordón umbilical.

3.            Preparar una botella cubierta con una toalla, que en su oportunidad será llenada con agua caliente, esto servirá para mantener calientes a los bebés que nazcan, en caso de que tengan que permanecer mucho tiempo en espera de sus hermanos.

4.            Preparar un recipiente con bastante agua y jabón y toalla para lavarnos las manos en caso de que tengamos que intervenir en el nacimiento de los cachorros o manipularlos ya nacidos.

 

Todos estos implementos deberán ser colocados cerca de la madriguera, para no andar corriendo por toda la casa en medio de la noche.

 

 

CONDUCTA DE LA HEMBRA EN LA VISPERA DEL ALUMBRAMIENTO

 

Algunas hembras dan muchas señales de que pronto se encontrarán en trabajo de parto; la mayoría de ellas se perciben nerviosas y parecen no encontrarse a gusto en ningún lado. Unos días antes del nacimiento puede haber secreción de leche, sobre todo en el caso de que la hembra haya sido madre antes, si es primeriza, lo más probable es que estas secreciones sean de un líquido blanquizco, pero que no es leche todavía.

 

LABOR DE PARTO

 

Durante las veinticuatro horas antes del alumbramiento, la perra se muestra excesivamente inquieta, lo que ya puede considerarse la primera etapa de la labor de parto. Comienza a visitar a cada rato su madriguera, reacomodando el interior constantemente, sin mostrarse satisfecha de la disposición de las cosas. La entrada de la vagina se vuelve más prominente y se produce una constante secreción que la propia perra lame para mantenerse limpia. Si en esos momentos se le toma la temperatura, se notará que ha bajado ligeramente de un normal de 37.5-38.5°C, ahora se encuentra entre 36.67-37.5°C. En estas circunstancias, la perra normalmente rehusa alimentos y bebidas y frecuentemente no quiere salir ni siquiera a hacer sus necesidades, por lo que habrá que animarla a hacerlo. La perra deberá dejarse tranquila para que realice los preparativos que ella siente necesarios, sin ninguna interferencia y en un ambiente de tranquilidad, procurando eliminar toda clase de ruidos. En este caso  comenzarán a producirse algunas contracciones, lo que no es detectable externamente y se manifiesta solamente como pequeños temblores.

 

Durante la segunda etapa de labor se vuelven más fuertes las contracciones uterinas, además de que son más visibles y frecuentes, la perra comienza a manifestar síntomas de dolor y chilla lastimeramente, lo que ya indica la inminencia del parto, tal vez en pocos minutos aparecerá en la entrada de la vulva el primer perrito, acompañado de una fuerte secreción de líquido, pues la bolsa en la que estaba se rompe al pasar por el tracto vaginal, aunque algunas veces esos sacos resisten el tránsito y el bebé nace dentro de una bolsa de color grisáceo; si es así, la propia perra procederá a romper el saco con sus dientes para liberar al cachorro. La mayoría de los cachorros nacen en una u otra de las posiciones comunes. La primera de ellas, que es considerada la “normal”, es cuando se presenta la cabeza en primer lugar, alineándose con su lomo, como formando una sola unidad. La segunda posición es cuando lo primero que aparece son las patas traseras del cachorro, saliendo de espaldas. En algunos casos aparece primero la colita del bebé, pero sus patas traseras se mantienen encogidas, lo que aumenta su volumen, dificulta su nacimiento y causa dolor a la perra, que puede ser muy agudo si se trata de una primeriza y éste es el primer cachorro que da a luz. Los cachorros nacen envueltos en la membrana que contiene el líquido amniótico, o con parte de ella envolviendo su cuerpo, que se encuentra húmedo de ese líquido, pero al momento de salir completamente, la perra lame al cachorro y lo libera de los restos de membrana que pudiera tener pegados y al mismo tiempo muerde el cordón umbilical, que sigue ligando al cachorro con la placenta que hasta ese momento había sido la fuente de su alimentación. El vigoroso lamido de la madre estimula al cachorro para comenzar a respirar, con lo que el bebé se encuentra libre y vivo, por lo que en pocos instantes comenzará a moverse por sí mismo, buscando la teta de su madre. Después de entre cinco minutos y un cuarto de hora en que ya han nacido todos los perritos, vuelven las contracciones, pero lo que ahora sale es la placenta; esto marca la tercera etapa del trabajo de parto. La placenta es una masa de color sangre obscuro que llega a tener visos verdosos, por lo que su aspecto puede ser repulsivo, pero la perra comerá integra la placenta, lo mismo que los restos de la membranas y cordones, lo que no se debe evitar de ninguna manera. Se considera que esta conducta es natural en todos los mamíferos, sobre todo en los depredadores, ya que eso aporta una buena dosis de proteína a la madre recién parida y se borran los rastros del reciente alumbramiento, pues eso podría atraer a los depredadores.

 

Después del nacimiento de su primer bebé, la perra puede estar tan agotada que descansará o incluso podría dormir un rato, pues las contracciones recomenzarán un tiempo después, cuando regresan las llamadas de parto, la perra se ocupará del nacimiento de su segundo hijo, para volver a descansar en espera del tercero y así sucesivamente. Entre uno y otro nacimiento existe un período que va desde quince minutos hasta una hora y en ocasiones más. Como cada bebé nace con su placenta, es necesario llevar el conteo de las placentas expedidas, pues si una no sale, es un riesgo extremo de infección que puede ser nefasta en las condiciones de la recién parida. La placenta no es necesariamente expulsada con cada bebé, pueden nacer dos o tres cachorros y después sus respectivas placentas, la única seguridad que tenemos es que por cada uno saldrá una placenta; aunque el conteo puede ser difícil si la camada es muy grande y la madre va consumiendo placentas sin esperar al nacimiento de todos sus cachorros.

 

Por lo anterior señalado, un parto puede ser un largo proceso que va desde dos hasta diez horas. Una vez que todos han nacido, cesan las contracciones y la perra se dispone a descansar y terminar el acicalamiento de todos sus bebés; después se dará la oportunidad de salir un poco a comer y beber, lo que sólo será por unos cuantos minutos, pero nos dará tiempo para ayudar un poco en la limpieza de la madriguera, y en especial de cambiar el papel que compone la base.

 

INTERVENIR O LLAMAR AL VETERINARIO?

 

Podemos considerar que una perra sana sabrá manejar su propio parto con toda naturalidad, y si todo parece marchar bien, nuestra mejor actitud es dejarla tranquila y no intervenir para nada, sin embargo, es necesario ejercer una discreta observación. Pudiera llegar a darse el caso de necesitar alguna intervención, y entonces nos surge la duda de si podremos manejar nosotros mismos la situación o sería conveniente llamar al veterinario. Para reducir un poco la ansiedad de este dilema, podríamos considerar que es posible intervenir en circunstancias como éstas:

 

1.                El bebé se encuentra en una de las dos posiciones normales (cabeza por delante o pierna por delante) y una parte de su cuerpo se encuentra fuera, pero hay dificultades para expeler el resto. La perra tiene fuertes contracciones, pero el bebé no sale e incluso se vuelve a meter un poco cuando la perra se relaja. En este caso podemos tomar la parte saliente del cachorro, usando una toallita o una gasa, y cuando sintamos que comienza la contracción de la perra empujar un poco hacia adentro primero y después tirar con suavidad hacia fuera; si en este movimiento no sale, habrá que esperar hasta la próxima contracción para intentarlo, procurando mantener al bebé en la posición que ha alcanzado con el tirón para que no vuelva a ser jalado hacia adentro. Si en varios intentos no logramos liberar al cachorro atorado, hay que llamar inmediatamente al veterinario.

 

2.                Un segundo caso es cuando el bebé nace con todo y su bolsa de líquido amniótico intacta y la perra no consigue romperla. En esta circunstancia hay que intentar romper la bolsa, primero con los dedos, y si no se consigue, usar unas tijeras esterilizadas de puntas redondas. La membrana debe romperse primero cerca de la boca del cachorro, para favorecer su respiración, y de inmediato devolverlo a la madre para que ella lo estimule a respirar y retire el resto de la membrana; si esto no ocurre, debemos retirar la membrana con los dedos y secar al cachorro con una toalla o gasa. Lo mismo habrá que cortar el cortón umbilical en caso de que la perra falle al hacerlo, para lo cual debemos hacer un amarre en el cordón, utilizando el hilo esterilizado que tenemos preparado; el amarre deberá estar a unos cinco centímetros del cuerpo del cachorro para después cortar del otro lado; una vez realizada esta operación debemos regresar el cachorro a su madre.

 

3.               El bebé se encuentra frío y adquiere un color azuloso, no respira y parece sin vida. En estas circunstancias el perrito debe envolverse en una toalla y abrir su boca; habrá que jalar su lengua con suavidad hacia fuera para facilitar el acceso de aire mientras se frota el cuerpo del bebé para estimularlo; si no se consigue que respire, habrá que soplar en su boca para liberar su garganta de cualquier obstrucción y llenar sus pulmones. Un cachorro recién nacido puede resistir un buen tiempo sin recibir oxígeno, por lo que es perfectamente válido el tratar de revivir a uno que parece inerte, en muchos casos se tiene éxito.

 

En las siguientes circunstancias es conveniente acudir al veterinario:

 

1.                  El cachorro se encuentra obviamente atorado en el tracto vaginal y su posición es anormal; en este caso seguramente será necesario realizar una operación de cesárea, y el tiempo apremia.

2.                  Tú tienes razones para suponer que una placenta no ha sido expelida.

3.                  uno de los cachorros parece tener serios problemas o tiene un aspecto anormal.

4.                  La perra tiene fuertes contracciones, pero no aparece el bebé después de un tiempo razonable. Las contracciones pudieran haber cesado y la perra parece exhausta y no se presentan nuevas contracciones; a esta condición se le llama “inercia uterina”, por lo que se necesitará una inyección para reestimular las contracciones o tal vez se requiera proceder a la cesárea.

5.                  Se perciben secreciones de olor fétido durante o después del parto. Esto desde luego es señal de un problema, particularmente la presencia de una infección que puede darse a una placenta retenida o a un feto que no ha sido expulsado y que ha muerto, en cualquier caso la condición de la perra es delicada y puede llegar a ser muy grave si no se atiende de inmediato. Debemos decir que durante unas dos semanas después del parto, la perra seguirá teniendo flujos vaginales, lo que es normal, pero el olor de estas deyecciones no es particularmente desagradable.

6.                  La perra parece enferma después del parto. El riesgo más común de las perras parturientas es el desarrollo de una “mastitis”, que es una inflamación de las glándulas mamarias, con lo que algunos pezones pueden deformarse y la succión de los bebés resulta dolorosa, por lo que la perra puede rechazar a los cachorritos que se acercan a las tetas afectadas.

 

Otra enfermedad seria que pudiera afectar a la perra es la “eclampsia”, también llamada “fiebre de la leche”, que es una enfermedad causada por la falta de calcio en el organismo, efecto de un sobre consumo durante la gestación de los bebés y por la producción de leche en las primeras semanas de lactancia. Se trata de una enfermedad seria y sus síntomas incluyen un estado de letargo, falta de interés en los cachorros, dificultades para caminar y eventualmente espasmos o convulsiones. En esta condición se requiere un reforzamiento inmediato de calcio, administrado en forma de inyecciones, lo que produce una rápida recuperación. Para prevenir esta enfermedad es necesario asegurarnos que la perra tiene una buena alimentación desde el principio de su embarazo, poniendo énfasis en el calcio. La eclampsia es más fuerte en las razas más pequeñas, por lo que hay que tener más cuidado si nuestra mascota es así.

 

CUIDADOS DE RUTINA DE LA MADRE Y LOS CRIOS

 

Una vez que han nacido los cachorros, lo primero que se debe hacer es ofrecer comida y agua a la perra; como se ha mencionado previamente, habrá que animarla a salir de su madriguera unos minutos para alimentarse e hidratarse. Durante los primeros días la perra se negará a dejar solos a sus cachorros, incluso por periodos cortos, pues tiene una relación muy estrecha con ellos, haciéndose cargo de todas sus necesidades, las que se van incrementando a medida que los cachorros van creciendo, por lo que en este periodo se le debe ofrecer a la madre una comida mayor, tanto en cantidad como en calidad; durante este tiempo no es necesario no conveniente limitar su alimentación, pero si habrá que darle varias raciones para que no se recargue su estómago. La dotación de comida podrá irse ajustando hasta la dieta anterior una vez que los cachorros ya se alimentan solos, lo que significa que el proceso de crianza ha terminado, en su parte alimenticia. Mientras todavía se encuentre amamantando, la perra deberá ser tratada contra parásitos, lo que será administrado por un veterinario.

 

Un cachorro recién nacido parece demasiado frágil y sus ojos permanecerán cerrados las dos primeras semanas; sin embargo, todos están “programados” para moverse con eficacia y localizar las tetas de su madre para alimentarse desde unos momentos después de su nacimiento; los que han nacido y ya se encuentran mamando pudieran ser lastimados por los movimientos espasmódicos de la perra cuando tiene las contracciones para dar a luz a los siguientes miembros de la camada, por lo que es conveniente retirar a los bebés que se encuentran pegados a las tetas de su madre y mantenerlos en resguardo hasta que nazcan sus hermanos. En los primeros días, los cachorros se pasan el día y la noche mamando y durmiendo. Es muy importante que durante esta etapa todos reciban la primera leche, que contiene el calostro, lo que produce un desarrollo muy acelerado de su sistema inmunológico. Al principio los cachorros se alimentan con mucha frecuencia, pero poco a poco van espaciando sus momentos de comida, ya que aumenta su habilidad para succionar y reciben más leche de la madre. Durante la lactancia cada cachorro se prende del pezón y presiona con sus patitas delanteras la teta de la madre, con lo que produce un mayor flujo de leche. Al final de las dos primeras semanas, los bebés comienzan a abrir los ojos y sus movimientos adquieren mayor seguridad, por lo que en la tercera semana comienzan a dar pasos por sí mismos, apoyándose en sus cuatro patas, y comienzan a evacuar voluntariamente, ya que antes era el estímulo de la madre el que provocaba la defecación y la orina, pero al final de las tres semanas, el cerebro de los cachorros ha tomado control del impulso de evacuación.

 

Esta es la edad en que los perritos comienzan a mostrarse aventureros y ya responden a estímulos sonoros o táctiles; los centros del oído se han desarrollado y el cachorro es capaz de distinguir la dirección de un sonido. También en las tres semanas, el perrito comienza a echar los “dientes de leche”, por lo que frecuentemente lastiman a la madre al morder el pezón, lo que inicia el proceso en el que la madre se vuelve menos protectora, reduciendo el tiempo que pasa con ellos y limitando los tiempos de alimentación; ella comienza también a educar la conducta de sus cachorros, incluso castigándolos cuando considera que han hecho algo inadecuado.

 

Cuando los cachorros tienen seis semanas, la madre pasa poco tiempo con ellos y la lactancia se reduce al mínimo. Durante el periodo de las tres a las ocho semanas, cuando la maternidad ya se ha vuelto más relajada, es importante que los cachorros comiencen a experimentar el contacto con los humanos, lo que inicia su adaptación para la convivencia.

 

Los cachorros pequeños se encuentran en riesgo de infección parasitaria, lo que puede ser muy grave para ellos, por lo que hay que programarles un tratamiento a intervalos regulares, comenzando desde la segunda semana y continuando hasta que tengan cuatro meses de edad, dosificando a la madre al mismo tiempo; pero también es muy importante cuidar la higiene de sus espacios, especialmente asegurándonos de que los niños laven sus manos, antes y después de manipular a los cachorros, para evitar que sean ellos los portadores de las larvas que se desarrollan como parásitos.

 

En algún momento durante la lactancia, la perra puede regurgitar la comida, como sucede en la vida salvaje. Si esto pasa, es preferible evitar que suceda cerca de los bebés, por lo que es conveniente que la madre tome sus alimentos un poco más lejos de la madriguera, y si ella lo permite, llevarla a dar un corto paseo para que no se produzca este fenómeno. Si se observa que el flujo de leche disminuye o se suspende todavía en proceso de lactancia, habrá que consultar al veterinario para remediar esta situación.

 

En resumen, nuestra intervención y manipulación de la madre y los cachorros durante las tres primeras semanas debe reducirse a lo estrictamente necesario, dejando que todo suceda de manera natural, procurando solamente que todo esté limpio, que la perra se encuentre bien atendida, que las condiciones de comodidad y temperatura sean las adecuadas y que se inicie el tratamiento contra parásitos en la madre y los críos. Si observamos situaciones preocupantes que excedan la normalidad, lo prudente es llamar al veterinario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PROBLEMAS DE CONDUCTA EN LOS PERROS

 

 

AGRESIVIDAD

 

Los perros pueden manifestar su agresividad de varias maneras: algunas muy evidentes y otras no tanto. Obviamente la más preocupante desde el punto de vista del dueño, es que el perro agreda a otras personas; pero es igualmente problemático que tengas un perro que continuamente pelea con otros. En su conjunto, las hembras son menos agresivas que los machos, y fácilmente aceptan una condición subordinada en la casa, aunque existen grandes diferencias entre individuos; algunos perros nacen con un carácter plácido, mientras que otros heredan características dominantes que pueden llevarlos a una conducta muy agresiva. En otros casos la agresividad del perro es producto de sus experiencias vitales, como es el caso de los perros callejeros; pero aún en perros domésticos, desde su nacimiento pueden crearse rasgos de agresividad, producto de un manejo inadecuado en sus primeras etapas de vida. Un dueño consciente deberá estar dispuesto a modificar por medio del entrenamiento aquellas conductas agresivas que se salgan de lo normal o que sean propias de la función a la que se destina el perro, ya sea simplemente el gruñido o ladrido sin motivo. El perro debe comprender desde el comienzo de su relación con el dueño que estas conductas no son aprobadas y que merecen un castigo.

 

Muchos perros reaccionan agresivamente ante cualquier empleado que porte un uniforme, ya sea un cartero o personal de entregas de mercancía; esto se debe a que este tipo de personas son las que normalmente invaden su territorio desde que él era muy pequeño, y tal vez su conducta agresiva cuando cachorro fue interpretada como una gracia y no fue reprimida; pero cuando el perro es mayor y de raza grande, esto no le hace ninguna gracia al plomero o al electricista, sobre todo si éstos manifiestan miedo, porque eso le da al perro la sensación de estar en una posición de dominio, lo que refuerza su agresividad.

 

Algunos perros parecen sumamente agresivos, en especial los de razas pequeñas, porque se sienten vulnerables y están asustados, pero el efecto sobre las personas de servicio que viene a casa es el mismo. Si a pesar de sus esfuerzos para modificar esta conducta el perro sigue siendo “cazador de carteros”, habrá que mantenerlo lejos de la puerta principal o atarlo cuando tengamos que solicitar algún servicio. Muchas personas prefieren afrontar esta clase de molestias porque consideran que el perro actúa como cuidador de la casa, lo cual es estrictamente cierto y puede ser que esa conducta sea conveniente para nosotros.

 

Si un perro pasa la línea del cuidado normal de su territorio, ladrando y gruñendo ante cualquier cosa u ocasionalmente ha mordido a alguien, en realidad tenemos un perro conflictivo y no un perro guardián, lo que nos puede acarrear serios problemas. Existen perros “ingobernables” que son por naturaleza peligrosos, pues incluso pudieran atacar a miembros de la familia; si tenemos la seguridad de que este es el caso, no queda más remedio que aceptar la triste y prudente decisión de ponerlo a dormir definitivamente.

 

Un perro sometido a un tratamiento muy doloroso o estresante puede estar tan asustado que reaccionará agresivamente, lo que es normal, pues él no sabe lo que está pasando, por ejemplo, en la mesa del veterinario. Algunos perros son demasiado sensibles, lo que no debe confundirse con agresividad; si usted conoce a su perro y es previsible que pudiera morder a alguien en condiciones presionantes para él, habrá que tomar las medidas pertinentes, y la más lógica y común es colocarle un “bozal”, lo que se puede conseguir en una tienda de animales, o si es una situación imprevista, se podrá improvisar el bozal con un simple vendaje, envolviendo el hocico del perro y atando la venda por detrás de su cabeza. Desde luego deberemos hablar al perro con cariño y acariciarlo para calmarlo y reducir su inquietud.

 

 

EL “CAZADOR DE AUTOMOVILES”

 

Algunos perros desarrollan el curioso hábito de correr tras automóviles, motos o bicicletas, como tratando de morder sus llantas. Las primeras veces que se produce esta conducta, será fácil modificarla, pero si ya se ha convertido en un hábito, será mucho más difícil, por lo que tenemos que detectarla y reprimirla desde sus inicios, y esto puede realizarse eficientemente con una cadena “ de castigo”, de la que ya hemos hablado, o una de las llamadas cadenas “de shock”, que es precisamente una cadena que lanza un “shock”  eléctrico cuando se produce una conducta inadecuada y que nosotros manejamos a voluntad con un control de mano; se trata de un implemento muy efectivo, aunque debe usarse con cuidado. Desgraciadamente, incluso esta clase de condicionamiento falla en el caso de que el perro ya sea un experto cazador de vehículos, por lo que más valdría aceptar esa peculiaridad de nuestro perro y simplemente mantenerlo alejado del tráfico, pues en realidad se encuentra en grave riesgo de accidente.

 

 

DESTRUCTIVIDAD

 

En los perros viejos la destructividad normalmente toma la forma de morder las patas de los muebles, rasguñar las paredes o roer nuestros zapatos, lo que pareciera la reminiscencia de una conducta infantil, pues así juegan los cachorros durante algún buen tiempo después del destete. Desde luego todo mundo entiende esa conducta como parte del desarrollo del cachorro y lo único que se hace es esconder las cosas valiosas o proteger los muebles, además de que al cachorro se le proporcionan algunos juguetes. No es lo mismo en el caso del perro viejo, en el que su conducta puede interpretarse como destructiva y que puede tener varias causas, que necesariamente incluyen sentimientos de inseguridad y abandono, lo que es muy evidente cuando el perro es dejado solo en casa por un tiempo más allá de lo acostumbrado; esto se resuelve por sí mismo cuando se restablece la normalidad; lo mismo pasa cuando la familia se cambia de casa; el perro se manifiesta ansioso e incluso destructivo mientras reconoce la nueva casa como suya, lo que por un lado es difícil tratándose de un perro mayor, pero por otro lado se facilita en virtud de que la familia es la misma. En este caso debemos ser comprensivos. Pero si la conducta persiste, habrá que tratar al perro como un cachorro, proveyéndolo de nuevos juguetes y protegiendo los muebles; también es útil dejarle el radio prendido cuando el perro se tiene que dejar solo. También es conveniente entrenarlo de nuevo a la soledad, saliendo de casa y regresando a los pocos minutos, aumentando los periodos para reforzar la tolerancia del perro. Cuando ha habido una ausencia relativamente larga y no hay señales de conducta agresiva por parte del perro, habrá que premiarlo como si hubiera hecho algo bueno por omisión, pero no deberá ser castigado en caso contrario, sino solamente mandarlo a la cama. Con paciencia, generalmente la conducta destructiva irá decreciendo hasta extinguirse, lo que puede acelerarse si se le da al perro un programa de ejercicio que lo canse razonablemente, lo que significa gastar saludablemente su energía.

 

 

LADRAR EN EXCESO

 

Los perros ladran por naturaleza, pero cuando sucede en demasía resulta molesto para nosotros y los vecinos, especialmente si esto sucede de noche. Un perro puede ladrar desesperadamente durante mucho tiempo cuando es dejado solo por sus dueños, y volver al silencio cuando ellos regresan, por lo que nosotros creemos tener un perro “callado” y respetuoso, pero no así los vecinos. En estos casos es conveniente realizar un “entrenamiento de ausencia”, como en el caso de la destructividad, y premiar al perro cada vez que ha estado solo y no ha ladrado. Si el ladrido es constante aún en presencia de los dueños, habrá que proceder a un condicionamiento de premios y castigos tan intensos como sea necesario.

 

 

INGESTION DE SUSTANCIAS INADECUADAS

 

Algunos perros comen sus propias heces (coprofagía), o también estiér5col de vaca o caballo, lo que desde luego resulta bastante desagradable para los dueños, aunque no es algo verdaderamente riesgoso para la salud del perro. En algunos casos pudiera existir una razón orgánica para esta conducta, como la necesidad del perro de corregir algún desorden digestivo. En la mayoría de los casos, se trata de una simple conducta inadecuada que debe ser extinguida; en principio se debe retirar toda clase de heces en la cercanía del perro y no dejarlo salir solo, esperando que la falta de estímulo rompa la pauta del hábito. Si esto falla y el perro se muestra demasiado entusiasmado con su conducta coprofágica, el veterinario puede administrarle un fármaco que lo hará sentirse enfermo cada vez que ingiera excrementos, de manera que el perro asociará la ingestión de las heces con esa desagradable sensación, este método es tan efectivo que una o dos experiencias son suficientes para eliminar esta costumbre.

 

 

CONDUCTA SEXUAL INAPROPIADA

 

Ocasionalmente, un perro macho puede parecer hipersexual, tomando como sustituto de la hembra cualquier cosa que se le pone enfrente, incluyendo las piernas de nuestras visitas. Se piensa que esto ocurre con mayor frecuencia en cachorros que han sido retirados prematuramente de la madre y de su camada de hermanos, de tal manera que se interrumpe la última fase de su desarrollo, que tiene que ver con la conducta sexual; un perrito que ha sido criado entre humanos y no ha tenido contacto con otros perros puede tomar a las personas como objeto sexual. Por supuesto, la castración reduce considerablemente esta conducta e incluso la elimina en la mayoría de los machos; en aquellos en que permanece aún después de la castración, se pueden administrar tratamientos hormonales (con progesteronas sintéticas o progestogenes). En los perros que se quieren íntegros habrá que proceder con entrenamiento, comenzando por aislar al perro cada vez que presente esta conducta, lo que es suficiente en sí mismo, pues tratándose precisamente de una conducta de relación, el aislamiento es el antídoto perfecto.

 

 

VAGABUNDEO

 

Como ya se ha mencionado previamente, tanto los machos como las hembras muestran una fuerte tendencia al vagabundeo cuando sienten el estímulo sexual; pero algunos machos de ciertas razas, como los labradores, presentan una mayor propensión al vagabundeo, aún sin sentir el olor de la hembra. Esta tendencia puede reducirse sometiendo al perro a un programa de ejercicio lo suficientemente fuerte como para desanimarlo a seguir correteando por ahí, también habrá que hacerle conocer ampliamente el vecindario y sus alrededores para reducir el riesgo de que se pierda en caso de no poder evitar sus correrías. Si se le esteriliza, la conducta de vagabundeo se reduce considerablemente en la mayoría de los machos, al igual que un tratamiento hormonal puede resaltar eficaz tanto en machos como en hembras.

 

 

 

 

 

 

 

 

PARÁSITOS

 

Los parásitos que afectan a los perros pueden dividirse en dos tipos: los internos, que principalmente afectan el aparato digestivo y los externos, que infestan la piel del perro.

 

 

PARASITOS INTERNOS

 

Los parásitos internos más comunes de los perros son las lombrices, pertenecientes a dos grupos: las lombrices redondas o “ascáridos” y las llamadas planas o “solitarias”. Estas se desarrollan hasta alcanzar su madurez dentro del sistema digestivo del perro, donde se nutren absorbiendo los alimentos parcialmente digeridos por el perro; esta absorción se realiza a lo largo de todo el cuerpo de parásito. Cada tipo tiene un ciclo de desarrollo diferente, lo que puede involucrar, en ciertas etapas, su traslado a otros huéspedes ocasionales, que son los que expanden la enfermedad en áreas más amplias, es necesario entender esto para establecer buenas medidas sanitarias y de control. Todos los perros son atacados por bichos como estos en algún momento de su vida, y a menos que la infestación sea demasiado severa, no les causa grandes problemas y puede ser eliminada con los modernos medicamentos, que normalmente se presentan en forma de tabletas que se mezclan con la comida del perro, aunque también existen en forma de líquidos. Sin embargo, las lombrices pueden producir severos desórdenes en perros que se encuentran débiles y en los cachorros muy pequeños.

 

 

LOMBRICES INTESTINALES

 

Se trata de lombrices de color blanco grisáceo, cuya longitud va de 5 a 15 centímetros, aunque pueden llegar a ser más largas; a veces presentan una coloración rosada, pero eso significa solamente que acaban de absorber alimento. La especie que se encuentra con más frecuencia en los perros es la llamada Toxocara canis, que se desarrolla desde el estado larvario hasta la madurez en el intestino del perro, produciendo unos huevecillos diminutos que se arrojan en las heces del perro, desde donde pueden esparcirse en el ambiente, además de que muchos de ellos quedan en el pelo del perro y son absorbidos por otros perros cuando son lamidos, o el perro transmisor puede lanzarlos al ambiente por medio de estornudos. Los huevecillos son resistentes y pueden permanecer en vida latente por largo tiempo, hasta que  encuentran el medio propicio para desarrollarse. Estos parásitos también representan un riesgo potencial para humanos, especialmente para los niños.

 

Una vez que se han introducido en el organismo del perro, pequeñas larvas salen de los huevos y son transportadas por el torrente sanguíneo, llegando hasta los tejidos y los órganos, incluyendo los músculos, el hígado, el corazón y los pulmones, desde donde pueden ser expulsados al interior de la boca por expectoración y reingresar al organismo del perro, pero ahora por vía oral. En muchos perros adultos y resistentes, muchas larvas se alojan en los tejidos, formando quistes que no se encuentran activos, pero que permanecen en vida latente, aunque no causan mayores daños. Las larvas que son expulsadas de los pulmones hacia la boca, son tragadas por el perro y llegan a alojarse en el tracto intestinal, donde se desarrollan hasta el estado adulto, produciendo más huevos y reiniciando el ciclo. Las lombrices maduras muchas veces son vomitadas por el perro o arrojadas en heces. Cuando no se encuentran desarrolladas en los intestinos, las larvas no encuentran el medio para reproducirse y generalmente no causan problema alguno; cuando se encuentran en alguna parte del aparato digestivo producen muchas molestias, pero pueden ser eliminadas fácilmente con medicamentos apropiados, cuya dosis y frecuencia deberá ser programada por un veterinario.

 

En el caso de perras preñadas o cachorros pequeños se deben tomar especiales precauciones, como ya se ha visto; aunque habría que hacer énfasis en que las larvas que pudieran encontrarse en el organismo de la madre sin causar problemas, pueden pasar por la sangre hasta la placenta y después directamente a los fetos, localizándose en el hígado y los pulmones en formación, por lo que al poco tiempo de nacidos, los perritos ya tendrán parásitos en crecimiento dentro de su pequeño intestino, lo que si resulta extremadamente grave. Otras larvas pueden localizarse en las glándulas mamarias y fácilmente pasar a los bebés en la leche materna, con lo que a las dos o tres semanas de nacidos, los cachorro ya pueden estar severamente infestados de lombrices, lo que será fatal si no son tratados con fármacos adecuados.

 

Los síntomas de esta infestación son la falta de vitalidad en los cachorros y el escaso aumento de peso, o aún pérdida; además de una diarrea persistente y dolor, por lo que el cachorro llora frecuentemente. El tratamiento debe ser un proceso a un plazo suficiente para eliminar toda posibilidad de reinicio del ciclo, por lo menos durante la primera infancia del cachorro.

 

El cuidado respecto de estos parásitos debe hacerse no solamente por el bien del perro, sino de la familia que convive con él, especialmente de los niños, quienes además de tener mayor contacto con el perro, juegan en las áreas que pudieran estar contaminadas, y se llevan la mano a la boca. Todos los espacios que frecuenta el perro que ha sido afectado deben ser objeto de sospecha, pues como ya se ha dicho, los huevecillos pueden quedar ahí por mucho tiempo. Si en casa se tiene un bebé, habría que redoblar los cuidados de higiene, y en general hay que establecer la costumbre de que los niños se laven las manos después de jugar con el perro. La Toxocara canis completa su ciclo vital solamente en el organismo de los perros, en el caso de los humanos la infestación será solamente de las larvas, procediendo de la manera descrita en los perros, y puede causar serios daños en el organismo humano, especialmente en los pulmones, el hígado y los ojos, donde se concentran en la retina, produciendo el efecto de crecimiento de un tejido granuloso anormal llamado granuloma. Los síntomas de una infección larvaria de este tipo incluyen dolores musculares, fiebre, escozor en la piel, problemas respiratorios, posibles vómitos y convulsiones, dependiendo de los órganos afectados. Este tipo de infección puede ser tratada con varios medicamentos y desaparecer, pero es posible que se produzcan algunos daños permanentes en los tejidos.

 

 

SOLITARIA

 

Se trata de lombrices largas, delgadas y planas, normalmente de un color blaquisco. El organismo adulto consiste de una cabeza (scolex) que posee ventosas y ganchillos que se adhieren al intestino de perro. A partir de la cabeza se van formando una serie de segmentos, llamados proglótidos, cada uno de los cuales contiene órganos reproductivos masculinos y femeninos; estos segmentos se producen continuamente a partir de la cabeza y van madurando a medida que pasan atrás, por lo que aquellos que se encuentran lo más alejados de la cabeza son los que se encuentran ya maduros y contienen huevecillos fertilizados. Muchos de estos segmentos son arrojados por el perro en sus heces y parecen granos de arroz blanco que se encuentran en movimiento. Una caracteristica de estos parásitos es que se requieren insertarse en un huésped secundario para completar su ciclo vital y no pasan directamente de un perro a otros, por lo que no se da un contagio primero.

 

En el caso del más común de estos parásitos que atacan a los perros, llamada Dipilidium taenia, el huésped intermedio es la pulga o el piojo; otras especies de tenia se alojan en conejos, pájaros o borregos como huéspedes intermediarios. Si este huésped es un mamífero, la estructura proglótida se diluye en el estómago o intestino, liberando a sus huevos, los que liberan las diminutas larvas que pasan al torrente sanguíneo del animal, enquistándose en sus tejidos y músculos; si estos tejidos son comidos por un perro, esas larvas en estado latente reviven y se desarrollan dentro del intestino. Los perros cazadores normalmente son infectados de esta manera. Las moscas y otros insectos también son portadores de los huevecillos, pues los recogen de los detritus de los perros y los transportan a grandes distancias, por lo que los perros domésticos siempre están en riesgo de infestación. Esta clase de parásitos no causan síntomas evidentes de enfermedad o serios problemas digestivos en el animal, pero es necesario eliminarlos, existiendo una serie de medicamentos adecuados que el veterinario conoce. La higiene general es la única medida preventiva pertinente, pues se trata de reducir la presencia de los huéspedes intermedios de los parásitos particularmente las pulgas y los piojos, que son un problema en sí mismos y que hay que combatir. Los perros campiranos siempre están más expuestos, sobre todo si ocasionalmente ejercen la cacería.

 

Las planarias que atacan a los perros no se desarrollan en el organismo humano; sin embargo, si se desarrolla otro tipo de solitarias, como la Taenia saguinata, que normalmente se incuba en la carne de vaca, la Taenia Solium, que procede del cerdo, y la Difilobotrium latum, que se encuentra en el pescado. Las personas se infestan al comer esas carnes crudas o poco cocidas. Hay que mencionar que una especie de estas “tenias” que afectan tanto a los perros como a los humanos, se trata de una especie muy pequeña llamada Equinococus granulosus que prolifera en las zonas rurales donde existen borregos, que son los principales portadores de estos bichos, por lo que los perros pastores generalmente los adquieren pasando a los humanos por la vida del contacto o incluso por el viento. Si se desarrollan ampliamente en el organismo del perro, o el humano, pueden alcanzar gran tamaño y producir una gran cantidad de larvas que se alojan en el hígado, los pulmones o incluso el cerebro, con lo que pueden causar daño muy severo, principalmente la ceguera, epilepsia o la muerte. La infestación de esta clase de parásitos si causa fuertes reacciones, que comienzan con escozor en la piel, fiebres y problemas respiratorios. En etapas avanzadas es necesario remover quirúrgicamente las zonas infestadas, lo que en algunos casos, como si se encuentran en el cerebro, resulta imposible. El riesgo para personas y perros citadinos es muy bajo, pero habrá que considerar esta enfermedad tan remota como sea nuestro contacto con el campo y los borregos.

 

Afortunadamente en la actualidad existen fórmulas muy eficaces para eliminar las tenias o solitarias, en una sola dosis y sin efectos secundarios; es fácil proporcionarle el medicamento al perro, mezclado con su comida, por lo que es conveniente darle una dosis por lo menos una vez al año a modo de prevención.

 

 

OTROS PARASITOS INTERNOS.

 

Un buen número de parásitos internos pudieran afectar a los perros, pero en la actualidad son cada vez más raros; estos pueden ser los llamados Tricuris vulpis, que atacan principalmente a los galgos de carreras. Se trata de pequeñas lombrices que se instalan en el sistema digestivo del perro y producen algunos síntomas, como diarrea y decaimiento general. La infestación es por contagio directo, por lo que se puede prevenir con el simple aislamiento del perro enfermo.

 

Otros parásitos son las varias especies de Uncinaria, que producen mareos, diarrea y pérdida de peso. Otra especie es la Anciclostoma, que se presenta regionalmente, en algunas partes de los Estados Unidos y Australia; este parásito se recibe por ingestión y las larvas pasan al torrente sanguíneo, pasando finalmente al intestino, donde se desarrollan hasta el estado adulto. Pueden causar serios desajustes gástricos, desencadenando un estado de anemia. Los más afectados son la madre y sus cachorros.

 

La especie Filaroides osleri se aloja principalmente en la traquea del animal, produciendo protuberancias que dificultan la respiración y causan tos, lo que se agudiza cuando el perro está haciendo ejercicio. Con la expectoración el perro lanza al ambiente los huevecillos que pueden ser recibidos por otros perros.

 

La Dirofilaria innitis afecta a los perros en algunas partes de Europa, Australia y EUA; en su estado larvario el parásito se transmite de un perro a otro por medio de los mosquitos. Las larvas se difunden por el torrente sanguíneo afectando principalmente las arterias del corazón y los pulmones, cuando se encuentran en estado adulto, producen graves problemas respiratorios, expectoración, pérdida de peso, y si no es tratada con rapidez resulta fatal.

 

Otro de los parásitos internos que pueden afectar a los perros es la que se conoce como “lombriz de lengua”, a partir de su nombre científico: Linguatula serrata, porque tiene el aspecto de una lengua larga y plana. Se aloja y desarrolla en los conductos nasales del perro, llegando a crecer hasta doce centímetros, por lo que produce serios problemas respiratorios, que confunden con un catarro común, pues el perro tose y estornuda, con lo que expele los huevecillos hacia el medio ambiente, los que son adquiridos por huéspedes intermedios, que generalmente son animales de granja; los perros cazadores también pueden adquirir las larvas al comer la carne de animales infestados.

 

La Dioctifima renala es una de las lombrices más largas, pues llega a medir noventa centímetros, con seis milímetros de ancho; afecta a los perros en algunas partes de América, Europa y África. El bicho se transmite por la carne de pescado, cuando el perro la consume cruda; esta lombriz se aloja en el estómago del animal, causando serios daños a los tejidos.

 

 

PARASITOS EXTERNOS

 

Los parásitos externos viven en la piel del perro o entre su pelambre, normalmente se alimentan de la sangre o de células muertas de la piel, existen varios tipos de estos huéspedes, como las pulgas, palomillas, piojos y garrapatas.

 

 

PULGAS.

 

La mayoría de los perros son infestados por pulgas en alguna época de su vida, recientes investigaciones han revelado que la incidencia de estos bichos es tan común ahora como en el pasado, a pesar de todas las medidas de higiene. Paradójicamente, es el perro el más afectado por la llamada “pulga de gato”, o Ctenocefalides felis, unque existe una “pulga del perro” (Ctenocefalides canis), que en realidad es bastante rara en los perros. El perro adquiere las pulgas a partir del contacto con otros animales, o incluso de los humanos; pero la principal fuente de infestación son los gatos.

 

Las pulgas no completan su ciclo de vida en el cuerpo del perro, pero las hembras obtienen su principal alimento, que es la sangre del perro, para después saltar del cuerpo huésped para depositar sus huevecillos en las inmediaciones del hábitat del perro, lo que desde luego es principalmente su cama, tal vez algún sillón o alfombra, donde se desarrollan como larvas y se alimentan mínimamente, a partir de pequeñas partículas de piel o detritus del perro, manteniéndose mucho tiempo en este estado larvario hasta que se presentan las condiciones favorables de calor y humedad para su metamorfosis en embriones, estado en el que pueden permanecer durante muchos meses, hasta que se vuelven a dar las condiciones favorables para su nueva transformación en adultos; sin embargo, en condiciones favorables el ciclo completo, desde huevo hasta adulto, toma solamente de dos a tres semanas. Una pulga hembra puede producir hasta quinientos huevos en su vida fértil.

 

Es evidente que para controlar las pulgas no solamente se debe atender el cuerpo del perro, sino también los alrededores. Podemos estar seguros de que hay más pulgas en el ambiente cercano al animal que en su cuerpo, por lo que todos nuestros esfuerzos serán vanos si no cuidamos los espacios que habita el animal. Existen muchos tratamientos insecticidas para el control de pulgas, y el veterinario puede aconsejarnos cuáles pudieran ser los más indicados en nuestro caso en particular. También existen medidas preventivas, como tabletas insecticidas que se le dan de tragar al perro, y sustancias líquidas que se aplican en la piel. Normalmente, estos tratamientos previenen la creación de colonias de pulgas por un cierto tiempo, que no va más allá de un mes. El peinado y cepillado diario de preferencia incluyendo un peine, permite barrer algunas pulgas que pudieran haberse instalado, además de que es la forma de darnos cuenta de su presencia antes de que lleguen a crecer en número. Las pulgas se pueden reconocer como pequeños insectos que parecen totalmente negros y se mueven rápidamente, frecuentemente se congregan en la base de la cola y entre las patas traseras. Los síntomas de infestación de pulgas son inconfundibles, pues el perro se rasca constantemente, arrancándose mechones de pelo que andan por toda la casa y muchas veces produciéndose excoriaciones en la piel. Algunos perros desarrollan reacciones alérgicas a la saliva de las pulgas. Una señal inconfundible es la presencia de pequeñas manchas oscuras en el pelo o la piel del perro, lo que no es otra cosa que rastros de la defecación de las pulgas y que consiste en remanentes de sangre seca; cuando se limpian esas manchas con un trapo húmedo, éste parece manchado de sangre oscura, por lo que es fácil diferenciar entre la defecación de las pulgas y otra clase de suciedad.

 

Una vez que se ha detectado la presencia de pulgas en el perro, hay que comenzar el tratamiento tanto del perro como de sus lugares, no solamente por las molestias que ellas provocan sino por que son transmisoras de bacterias y larvas de parásitos que pueden causar problemas serios.

 

 

PALOMILLAS

 

Se tratan de pequeños insectos que carecen de alas y se pasan la vida entera en el cuerpo del animal huésped. Los perros pueden ser afectados por dos tipos de palomillas, pero es mucho mas raro que la infestación de pulgas; las que se presentan con mayor frecuencia en los perros son las llamadas Linognatus setosus, que son de las que se alimentan de sangre, aunque existan variedades que se alimentan de lascas de piel reseca y otros detritus que existen en la piel y pelo del perro, las que son llamadas Tricodectes canis. Esta clase de palomillas a veces se encuentran en grandes cantidades bajo la cola; pero en ambos tipos su habitación más frecuente es el interior de los oídos, además de la cabeza, el cuello y los hombros. En las razas de orejas largas, tales como los spaniel, existe un mayor riesgo de adquirir estos bichos. Los síntomas incluyen un escozor de la piel que obliga al rascado frecuente; también aparecen manchas en la piel. Una severa infestación de las palomillas que chupan sangre puede producir un estado de anemia, baja en la condición física lo que puede llevar a una condición seria, sobre todo en perros viejos y en cachorros pequeños. La infestación se puede detectar por la presencia de los elementos blanquiscos en el pelo del perro que dan la impresión de caspa, pero en realidad se trata de los huevecillos de la palomilla que se adhieren frecuentemente a los cabellos, pero pueden ser removidos usando un peine con los dientes muy cerrados o cortando aquellas áreas en las que aparecen en gran cantidad. Cuando se sospecha que se ha presentado una infestación de palomillas es prudente consultar al veterinario para seguir el tratamiento adecuado, a base de shampoos especiales y otra clase de preparaciones específicas, esto puede tomar tiempo, pues estos productos solamente matan a los adultos, pero no eliminan las larvas y huevos, por lo que habrá que repetir el tratamiento cuando ese remanente de la infestación se manifieste como nuevos adultos.

 

 

PIOJOS

 

Hay muchos tipos de piojos que pueden afectar a los perros, algunos de los cuales son visibles al ojo humano, pero otros solo pueden observarse al microscopio. Los piojos no son insectos, sino que pertenecen a la familia de los arácnidos, lo que incluye a todas las arañas, lo alacranes y las garrapatas. Los piojos y las garrapatas son los parásitos de la familia, mientras que los de más son autónomos.

 

 

PIOJOS DE LOS OÍDOS

 

A este tipo de piojo se le llama Otodectes cyanotis y afecta tanto a perros como a gatos. Difícilmente pueden ser observados a simple vista; pero con mucha atención se pueden ver como pequeñísimos puntos movientes en el interior de los oídos .estos parásitos se alimentan se alimentan principalmente del cerumen del oído, de la piel seca y de la secreciones que producen cuando el perro se rasca excesivamente los oídos, lo que obviamente es el principal signo de presencia de piojos, además de que los oídos aparecen inflamados y mas rosados de lo normal. Cuando sospechamos que el perro ha sido atacado por esta clase de piojos, es necesario llevarlo con el veterinario, pues sólo él, utilizando un aparato especial, puede identificar esos parásitos; es muy común que se les confunda con otra clase de infecciones de los oídos, además de que si la inflamación es muy severa, se produce un intenso dolor, por lo cual el perro deberá ser sedado para poderse examinar.

 

El tratamiento es a base de gotas para los oídos que están formuladas para matar al piojo, eliminar las bacterias asociadas y mitigar el dolor, pues contienen una cierta dosis de anestésico. En esta caso también se debe repetir el tratamiento, pues nuevas generaciones de piojos aparecerán aunque se aya eliminado la primera; también es conveniente tratar ambos oídos aunque aparentemente sea solo uno el afectado, pues lo mas probable es que el otro se encuentre en una fase primaria de la infestación. Si existen otras mascotas en la casa también deberán ser tratadas.

 

 

PIOJO SARCÓPICO

 

Una variedad de piojos que normalmente se asocian con los perros son los Sarcptes scabei canis, que son piojos microscópicos a los que se debe una peculiar irritación de la piel que se llama coloquialmente “sarna” o “roña”. Se trata de una enfermedad que se contagia muy fácilmente de un perro a otro, por lo que es uno de los principales problemas que se presentan en las perreras y albergues.

 

Cuando una gran cantidad de estaos piojos se instalan en la piel del animal, producen una severa irritación que el perro agrava con su continuo rascado, pues le provoca una gran comezón. La infestación normalmente comienza en las orejas y las axilas, pero rápidamente se expande por otras zonas del cuerpo, con lo que el perro mismo se va produciendo excoriaciones en varias partes de su cuerpo, lo que expande la infestación y se constituyen focos de infección. Cuando se perciben esta clase de síntomas hay que acudir al veterinario de inmediato, pues este tipo de parásitos se reproducen a gran velocidad. Con un análisis microscópico se detectara fácilmente la fácilmente la presencia de estos parásitos y se podrá programar un tratamiento adecuado, que normalmente incluye medicamentos internos y sustancias que se aplican externamente para combatir la infestación y aliviar el escozor. Es necesario cortar de raíz el pelo de las zonas  afectadas. Con esta terapia de choque los piojos no pueden sobrevivir y en este caso no es necesario desinfectar los alrededores pues la vida completa de estos parásitos se desarrolla completa en el cuerpo del huésped, sin embargo, se debe mantener el perro afectado lejos de otros animales, hasta que estemos seguros de que el parásito y sus larvas y han desaparecido.

 

Los humanos también debemos tener cuidado, y especialmente los niños, aunque no es éste tipo de piojo que ataca a las personas, pero si puede causar algunas reacciones de rechazo o alérgicas, por lo que es preferible manejar al perro con guantes de hule, y si se llegan a presentar reacciones en la piel debemos consultar a un médico.

 

 

PIOJO FULICULAR

 

Existe una enfermedad llamada Demodecosis, producida por un tipo de piojo microscópico llamado Demodex canis, que vive en el interior de la piel del perro, habitando las raíces fuliculares, por lo que se le conoce como “fulicular” se dice que todos los perros son afectados por este parásito e mayor o menor grado, pero la mayoría genera las defensas para evitar que la infestación se difunda. Cuando se presenta ya como un problema, comienzan a notarse zonas donde se cae el pelo y despiden un cierto olor desagradable. Con frecuencia esas zonas de caída de pelo se restauran solas y aparentemente la infestación ha sido superada, pero posteriormente vuelve a aparecer. Se considera que este tipo de parásitos son transmitidos por la madre a sus cachorros durante el periodo de lactancia, pues no se producen contagios entre perros adultos. Cuando se percibe en los cachorros es principalmente en la cara y los cuartos delanteros, aunque puede presentarse en unos miembros de la camada y en otros no, lo que pudiera significar que en unos individuos las larvas permanecen en estado latente durante mucho tiempo.

 

En muchos casos las zonas afectadas no generan irritación, pero en otros casos el perro se rasca violentamente, con lo que se produce un riesgo de infección secundaria que se presenta como la irrupción de ampollas, lo que ya representa un estado enfermizo.

 

Dado que estos piojos rara vez aparecen en la superficie de la piel, no se les puede combatir por medios externos, sino con medicamentos de uso interno que han logrado reducir significativamente la incidencia de esta infestación, que es mas frecuente en las razas de pelo corto, del tipo de los boxer, doberman o dachshunds, lo que no significa que ataque solamente a ellos.

 

 

PIOJO CHEYLETIELLA

 

Son unos bichos muy pequeños, pero pueden percibirse a simple vista; afectan a cualquier perro; pero los síntomas son más severos en los cachorros y en los perros de pelo corto. Estos piojos causan irritación en la piel, lo que es notorio, pero algunos perros no parecen molestarse por eso. Cuando la infestación es muy avanzada se puede observar una especie de “caspa” en el lomo del animal pero se trata de miles de minúsculos huevecillos que al observarse de cerca vemos moverse. Un perro en esta circunstancia debe de ser examinado por un veterinario, el tratamiento es similar al que se usa con el piojo sarcópico. La gente que maneja al perro debe hacerlo con cuidado, de preferencia usando guantes, puesto que este parásito puede producir irritación en la piel humana, siendo los niños los más susceptibles.

 

 

PIOJOS DE CAMPO

 

Los perros que viven en el campo son atacados frecuentemente por un tipo de piojo llamado Trombicula autumnales, lo que significa que es un piojo que aparece en el otoño, lo cual no es estrictamente cierto en diferentes partes del mundo.

 

En este caso es la larva del piojo la que se inserta como parásito, adquiriéndola el perro del contacto con el pasto o los arbustos del campo; estas larvas se concentran en partes suaves de la piel del perro, como el interior de los oídos y los espacios entre los dedos, en donde se desarrollan hasta que llegan al estado adulto y se desprenden para regresar a las plantas. Estas larvas se perciben como pequeños granitos que sobresalen de la piel, causando irritación. Se les puede combatir por métodos externos.

 

 

GARRAPATAS

 

Al igual que los piojos, las garrapatas son miembros de la familia de los arácnidos, por lo que no se trata de insectos. Existen dos tipos de garrapatas que afectan a los perros: las ixodicas, de “cuerpo duro”, y las de “cuerpo blando” o argasid. Las garrapatas son parásitos comunes de los animales de campo, incluyendo a los perros, pues habitan en la vegetación densa y de ahí pasan a los animales, pues una parte de su desarrollo requiere de una alimentación de sangre, por lo que al llegar al cuerpo de perro se prenden fuertemente de la piel y comienzan a succionar. Generalmente se instalan en partes blandas, como el abdomen, el interior de los oídos, la cabeza o el cuello.

 

La garrapata puede ser muy pequeña cuando se instala en el cuerpo del perro, sin embargo es visible como una pequeña protuberancia negra que contrasta con la piel; si nos fijamos con cuidado podríamos ver unas pequeñas patitas con las que se incrusta en la piel. A medida que recibe sangre va creciendo su cuerpo hasta  llegar a ser considerablemente grande a comparación de su anterior tamaño, y sus patas se perciben con toda claridad; su color permanece negro o puede cambiar a un tono naranja o rosado.

 

Las garrapatas pueden ser removida manualmente; pero es importante hacerlo correctamente para asegurarnos de que la totalidad del cuerpo del paraíso ha sido removida, pues si lo hacemos con brusquedad es posible que su cabeza quede insertada en la piel, y cuando esto sucede tendremos un punto de infección que probablemente se convierta en un absceso. El método correcto es “anestesiar” primero a la garrapata aplicándole un poco de alcohol con un algodón, para relajar las patas y la cabeza con lo que se adhiere; después la tomaremos con la punta de los dedos y la moveremos suavemente de un lado a otro, hasta que finalmente la retiraremos, girándola en sentido contrario de las manecillas del reloj.

 

La garrapata que permanece en el cuerpo del perro hasta que se ha alimentado lo suficiente, se desprende ella sola y cae al suelo para trasladarse a un lugar adecuado y depositar sus huevos. La mordedura de la garrapata es bastante dolorosa e irritante, por lo que el perro se rascará constantemente en el lugar donde está se encuentra, en caso de ser accesible. Las garrapatas pueden infestar a cualquier mamífero, incluyendo el hombre.

 

Actualmente se han realizado investigaciones respecto de las infecciones bacterianas asociadas a la presencia de garrapatas y se ha descubierto una en especial llamada Lyme, que es una bacteria que pasa de una cucaracha infectada al animal huésped y puede causar fuertes inflamaciones en animales y humanos; los síntomas primarios de esta enfermedad son la inflamación, escozor en la piel y síntomas parecidos a los de la gripe. No todas las garrapatas portan la bacteria, pero es necesario tomar en serio a estos parásitos y asegurarnos de que los que han sido desprendidos del perro sean destruidos en su totalidad, preferiblemente quemándolos, pues aunque se les mate, sus huevecillos pueden quedar vivos. Una medida preventiva para evitar esta infestación es vestir pantalones largos y botas en nuestros paseos por el campo y evitar que el perro se meta en la vegetación densa. También existen algunas sustancias que se aplican en la piel, tanto de humanos como de perros, y que resulta aversiva para las garrapatas, con lo que se puede evitar que se instalen.

 

 

MOSCAS

 

Las moscas comunes y los tábanos son atraídos hacia sustancias orgánicas para desovar, especialmente si se encuentran en descomposición, por lo que si un perro tiene un absceso o una pústula que secrete pus y no se encuentra en tratamiento al respecto, las moscas pueden vaciar sus huevecillos precisamente en esos lugares, entonces a la infección original se agrega una infestación de larvas de mosca, que se alimentan de sus detritus y extienden la infección, por lo que el perro deberá ser tratado con antibióticos, por un lado, y con medicamento externo para la infestación de larvas de mosca, por otro lado.

 

 

CATÁLOGO DE PARÁSITOS

 

                           

                                                        

                           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A-Z DE ENFERMEDADES, LESIONES Y PROCEDIMIENTOS VETERINARIOS

 

ABSCESO: Es una acumulación de pus en cualquier parte del organismo, produciendo dolor, normalmente sale a la superficie creando una protuberancia que al reventarse y liberar el contenido produce un alivio del dolor; normalmente sale a la superficie creando una protuberancia que al reventarse y liberar el contenido produce un alivio del dolor. Cuando el perro tiene un absceso interno se queja y puede tener fiebre. Es preferible consultar al veterinario si se trata de un absceso grande, pues puede proceder de una infección seria. En el caso de uno pequeño y manejable, es conveniente drenarlo lo más posible y lavarlo perfectamente con agua antiséptica; después se pueden aplicar compresas con una gasa húmeda y caliente sobre el lugar afectado para bajar la hinchazón y propiciar un mayor drenado. Si se aplican frecuentemente esas compresas, el conducto de liberación de la pus permanecerá abierto, lo que es necesario para que se termine de drenar. La cicatrización deberá ser de adentro hacia fuera, por lo que es conveniente colocar una gasa pegada con “vendoletas” y humedecerla con pomada o líquido antiséptico. En muchos casos será necesario usar antibióticos para matar la bacteria que ha causado la infección.

 

Los abscesos se forman fácilmente a partir de heridas que se producen en peleas contra otros perros y también son frecuentes en las patas, por pequeñas heridas que se infectan.

 

ACNÉ: Al igual que la gente, los perros pueden verse afectados por ese desorden de la piel que consiste en pequeños granos de materia sebácea. El acné en los perros normalmente se produce en las áreas cercanas a la nariz y los ojos. Es fácil confundir los granos de acné con otra clase de problemas de la piel, por lo que es preferible consultar al veterinario. Si se trata solamente de acné no resulta peligroso y puede tratarse con cremas desinfectantes.

 

ADENOVIRUS CANINO.; Es el virus responsable de la hepatitis infecciosa de los perros, y cuando es inhalado causa problemas de garganta y tos. Estas enfermedades pueden ser prevenidas por medio de vacuna; en dosis adecuadas puede inmunizar completamente al perro; aunque se dice que muchos perros no vacunados generan ellos mismos la inmunidad contra este virus, pero esto es un azar que no es necesario aceptar, puesto que de presentarse puede llegar a ser una enfermedad muy grave; en animales menores de un año puede ser mortal.

 

AMPOLLAS: Estas bolsas llenas de fluido salen en cualquier parte de la piel como producto de una excoriación o quemadura, no son muy comunes en los perros, pero pueden presentarse sobre todo por quemaduras, no se trata de algo preocupante, pero deben ser tratadas con lavados de agua antiséptica y cubiertas con una gasa para evitar infecciones.

 

AMPUTACION DE LA COLA: En algunas razas se acostumbra amputar parte de la cola por motivos de exhibición o porque se considera elegante. El supuesto propósito original de esta práctica era el evitar que la cola del animal quedara prendida en las trampas que ponían los cazadores que se auxiliaban con estos perros; después se siguió con esa costumbre, aunque tales perros ya no son empleados en la cacería. Afortunadamente esta bárbara costumbre está desapareciendo en todo el mundo y en algunos países incluso es ilegal. La única razón válida para la amputación de un miembro cualquiera en el perro, es que se tenga una severa lesión o enfermedad que ponga en riesgo la vida del animal.

 

ANEMIA: Se trata de una incapacidad de la sangre para transportar el oxígeno, a causa de una disminución considerable de los glóbulos rojos o en la cantidad de hemoglobina que contienen. La hemoglobina es una sustancia ferrosa que da su pigmentación a la sangre y le permite transportar oxígeno. La anemia es un síntoma de una enfermedad subyacente y se reconocen tres tipos en los perros. La primera es la anemia que se produce por la pérdida de sangre a consecuencia de la ruptura de vasos sanguíneos, venas o arterias, lo que obviamente significa una herida que no es necesariamente externa, pues puede haber hemorragias internas. También se puede presentar por una infestación masiva de parásitos succionadores de sangre, o por ingestión de sustancias cáusticas que causan hemorragias internas.

 

El segundo caso de anemia resulta del daño o deficiencia de la médula espinal, que es responsable de la producción de los glóbulos rojos, lo que puede producirse también por envenenamiento, tumores o deficiencias alimenticias.

 

Al tercer tipo se le llama anemia hemolítica y se produce cuando por alguna razón el sistema inmunológico del perro destruye sus propios glóbulos rojos, lo que puede ser causado por ciertos desórdenes congénitos o por cáncer. Una condición similar puede ser causada por ciertos parásitos de la sangre que existen en algunas regiones del mundo, o por ingestión de sustancias tóxicas.

 

Los síntomas de anemia son la palidez de los labios y la lengua, visos amarillos en el interior de los ojos y, por supuesto, un gran agotamiento. Un perro que presenta estos síntomas debe ser llevado al veterinario, pero su tratamiento depende de la causa, pues la anemia en sí misma no es la enfermedad, de cualquier manera, lo primero que se debe hacer es asegurarnos de que el perro está siendo alimentado correctamente y se le proporciona algún complemento de hierro.

 

ANESTESIA Y ANESTESICOS: La anestesia es la pérdida de sensibilidad en una parte o en todo el cuerpo, usualmente por la administración de drogas para fines quirúrgicos. La anestesia general causa la pérdida de conciencia, y actualmente se tienen fórmulas que disminuyen los efectos secundarios que antes se sufrían. Los anestésicos generales deprimen la actividad del sistema nervioso y producen la total lasitud de los músculos, por lo que se facilita la intervención quirúrgica. Los anestésicos locales solamente bloquean la transmisión de los impulsos nerviosos en las áreas donde son aplicados y puede persistir una cierta sensibilidad.

 

En el caso de los perros, la mayoría de las intervenciones se realizan bajo anestesia general, pues para el animal resulta mucho menos traumático y facilita la operación. En muchos casos es preferible anestesiar al perro, incluso para hacerle un examen general, en especial si se trata de un perro grande y agresivo, o está muy asustado.

 

Igual que en los humanos, el perro debe tener el estómago vacío cuando se le administra un anestésico general, pues eso reduce las probabilidades del vómito, que en estas condiciones puede ser peligroso, porque parte del material puede ir a los pulmones. Las fórmulas que se usan actualmente son muy seguras y los veterinarios están capacitados para aplicarlas correctamente; sin embargo siempre existe un factor de riesgo, pues igual que en las personas, no podemos predecir la reacción del perro ante alguno de los elementos de la fórmula anestésica que se usa por primera vez en el animal. En los cachorros y los ancianos se corre un mayor riesgo, por lo que habrá que ser cuidadosos con la aplicación de la anestesia y hacerlo sólo en casos estrictamente necesarios.

 

El uso de anestésicos locales en los perros se reduce a los casos de tratamiento de problemas externos de la piel o remoción de pequeños tumores.

 

ARTRITIS: Se trata de una inflamación de las coyunturas y es una condición relativamente común en perros viejos. Existen varias formas de artritis que tienen diferentes causas, que pueden ser incluso el producto de golpes, aunque generalmente se trata de un proceso infeccioso. Los síntomas son dolor, sudoración, fiebre y dificultad para mover las coyunturas afectadas, por lo que el perro se mueve con dificultad. La llamada Osteoartritis es una enfermedad en la que también se afectan los cartílagos y los huesos, por lo que resulta deformante.

 

Otra forma es la artritis reumatoide, que involucra un daño en la membrana “sinobial”, el cartílago y el hueso en el área de las coyunturas. Ambas formas de artritis son equivalentes en perros y humanos, y en ambos casos, desgraciadamente, no hay cura y el proceso es progresivo; pero existen medicamentos que alivian los dolores.

 

ASFIXIA: Es un estado de sofocación en el que se dificulta o detiene la respiración, causando una deficiencia de oxígeno, puede darse por estrangulación (como en el caso de que se use mal una cadena de castigo), por ahogamiento, porque un objeto obstruye la traquea o por respirar sustancias venenosas. También ocurre cuando se presenta un “shock anafilático”, que se verá más adelante. Por supuesto esta es una situación que requiere pronta intervención, incluyendo respiración artificial, pues peligra la vida del perro.

 

ASMA: Esta es una situación muy rara en los perros, pero puede ocurrir a consecuencia de una reacción alérgica. Se presenta una gran dificultad para respirar y el perro se encuentra con un estrés muy evidente. Normalmente pasa en poco tiempo, pero si persiste o se repita se debe consultar al veterinario.

 

ATROFIA RETINAL PROGRESIVA: Es una enfermedad de la retina que avanza progresivamente y debilita la visión del perro. Se puede presentar de dos maneras: como un deterioro de la retina en general o solamente del centro de ella, por lo que el perro no reconoce objetos que se encuentran directo frente a él, aunque conserva una visión periférica. Algunas razas desarrollan la primera de estas formas o sea el deterioro general, como los setter irlandeses y los poodles. En los collies se presenta como hereditaria, por lo que la única manera de evitarla es por el estudio del pedigree del animal.

 

AUTOMUTILACION: Algunas veces el perro mismo se hace daño y llega a mutilar algunas partes de su cuerpo; esto sucede principalmente cuando el perro se muerde o rasca exageradamente en un sitio de su cuerpo, a consecuencia de una infestación de parásitos externos, particularmente del piojo sarcópico, que produce una gran comezón. Cuando se presenta un eczema, también es probable que el perro se cause daño al arrancárselo violentamente. En casos raros la conducta autodestructiva se debe a desórdenes hormonales, como en los casos de pseudorrabias. Un perro con cualquier clase de problema en la piel debe ser atendido prontamente, para evitar que él mismo agrave su situación.

 

BABESIOSIS: Es una enfermedad que produce fiebres altas y es transmitida principalmente por las garrapatas; se produce un estado depresivo o de aletargamiento que puede desembocar en anemia.

 

BALANITIS: Es una inflamación producto de una infección en el pene; lo que es común en los perros jóvenes. Se presentan secreciones de color blanquisco y olor fétido, lo que se agrava porque el perro lame constantemente la parte afectada, pudiéndose generalizar la infección. El perro deberá ser tratado con antibióticos.

 

BILIRRUBINA: Es el pigmento de la bilis en la sangre. Cuando aumenta exageradamente revela un desorden del hígado, pues la bilirrubina pasa directamente a la sangre en vez de a los intestinos, por lo que el perro adquiere visos amarillentos en la piel y el interior de los ojos; también la orina presenta una coloración demasiado amarilla o ambarina. En algunos casos esta situación se debe a obstrucciones en el conducto de las bilis, por lo que no puede llegar a los intestinos y se vuelca en la sangre; en los perros esta situación puede asociarse a la presencia de parásitos internos, o tal vez a la presencia de un tumor. Cuando no se trata de una obstrucción, puede deberse a un desorden del hígado mismo, posiblemente debido a la ingestión de sustancias tóxicas, al desarrollo de hepatitis infecciosa canina o leptospirosis. En cualquier caso, el color amarillo que denota la presencia de bilirrubina en la sangre debe ser tomado muy en serio y acudir prontamente al veterinario.

 

BIOPSIA: Es una manera de obtener información para elaborar un diagnóstico. Se remueve una porción de tejido vivo para examinarse bajo el microscopio. Normalmente se usa esta técnica para determinar si un tumor es benigno o maligno. En los perros normalmente se realiza bajo anestesia general.

 

BLEFARITIS: Es una infección e inflamación de los ojos en la que se produce un intenso lagrimeo. Normalmente es suficiente un antibiótico local.

 

BRUCELOSIS CANINA: Es una enfermedad causada por una bacteria llamada Brucella canis. Se trata de una enfermedad venérea, porque su transmisión es sexual; llega a causar esterilidad y en el caso de las perras preñadas puede producir un aborto. Si el embarazo es exitoso, los cachorros pueden ser prematuros o bien maduros, pero no sobreviven mucho tiempo. Las secreciones que produce la perra después del parto contienen numerosas bacterias que pueden contagiar a cualquier otro perro. Aunque es sumamente raro, estas bacterias pueden atacar a los humanos, produciendo fiebres e inflamación en las glándulas.

 

BURSITIS: Es una inflamación de la “bursa”, que es una especie de saco entre los tejidos fibrosos que rodean a las coyunturas y que generan un líquido que reduce la fricción. La bursitis puede ocurrir en las rodillas o los hombros y se presenta en perros muy pasivos o viejos, pues se pasan mucho tiempo echados sobre un costado, con lo que presionan esas áreas que además carecen de ejercicio. Se produce dolor y rigidez en la parte afectada, además de una emisión anormal de l´quido en la coyuntura. Se requiere la intervención de un veterinario para implementar un tratamiento que es de naturaleza ortopédica.

 

CALCULOS RENALES: Al igual que en los humanos, en algunos perros, se forman pequeñas piedrecillas de sales minerales en cualquier parte del tracto urinario, causando una oclusión total o parcial. Uno de los síntomas evidentes es la dificultad para orinar y el gran dolor que causa, lo que manifiesta el perro con toda la claridad, incluso la orina puede estar mezclada con sangre. En algunos casos el perro no es capaz de orinar, por lo que existe un gran malestar en la vejiga. Los síntomas se confunden con los de la cistitis en su primera etapa, pero se trata de una condición mucho más severa. El perro necesita atención inmediata y probablemente una operación quirúrgica para remover las piedras. En muchos perros este problema puede ser recurrente, por lo que es necesario establecer una dieta especial.

 

CALVICIE: Los perros viejos pueden sufrir caída de cabello, lo que es normal; pero en muchos casos la caída se debe a infecciones de la piel, probablemente causada por parásitos externos. Una causa menos común puede ser el hipotiroidismo, que es un desorden de la glándula tiroides en la que existe un déficit de producción de hormonas.

 

CANCER: Es el término más conocido para describir cualquier forma de tumor maligno. Se trata de una desorganización celular que destruye los tejidos. Estas células cancerosas se diseminan por todo el organismo a través del torrente sanguíneo y crean focos degenerativos en otras partes; a este proceso se le llama metástasis. Igual que los seres humanos, los perros son víctimas de una gran variedad de procesos cancerosos. Los más comunes son los de las glándulas mamarias, médula espinal, nódulos límbicos, órganos digestivos, boca, garganta, piel y testículos. El tratamiento es idéntico al humano, pues se utiliza la radioterapia y la quimioterapia. Si se detecta a tiempo es posible la cirugía, lo que es aplicable a las mamas, la piel y algunos tumores, dependiendo de su localización. Pero en el caso de formaciones internas, el pronóstico no es muy optimista y los tratamientos sólo pueden prolongar la vida y aliviar los síntomas; aunque en muchos casos se puede obtener una calidad de vida aceptable, en muchos otros es necesario considerar la posibilidad de poner al perro a dormir.

 

En general, el cáncer se presenta con mayor frecuencia en perros ya mayores y ancianos, aunque en algunas razas es más común la aparición de tumores. El desarrollo de cáncer mamario y de los órganos reproductivos parece tener relación con  desórdenes hormonales. En las hembras, la esterilización reduce el riesgo de cáncer mamario, sobre todo si se practica antes de su primer celo.

 

CANKER: Es el término que se usa para designar una serie de problemas de oídos en los perros, en particular aquellos en los que se percibe un olor fétido, que revela una infección.

 

CATARATAS: Es una enfermedad en la cual el cristalino del ojo se torna opaco o nebuloso, afectando seriamente la visión. Esta situación tiene diferentes causas, que pueden ser congénitas o circunstanciales como lesiones, enfermedades como la diabetes o disfunciones que afectan la nutrición del ojo. Sin embargo, la causa más común, tanto en perros como en personas, es la vejez, pues ya en edad avanzada se producen cambios en la retina que propician la formación de cataratas, que en muchos casos pueden ser manchas pequeñas, que sólo afectan parcialmente a la visión, mientras que en otros invaden la totalidad de la retina, conduciendo a la ceguera.

 

CATARRO: Es una irritación e inflamación de las membranas mucosas de los pasajes nasales, con una anormal producción y descarga de mucosidad. Igual que la gente, el perro lagrimea y estornuda, produciéndose también otros signos de enfermedad similares a los humanos. La causa normal es una infección viral, pero en el caso de los perros puede tratarse de un objeto extraño localizado en los conductos nasales o la presencia de un tumor ahí mismo, por lo que si los síntomas continúan un tiempo considerable, habrá que consultar al veterinario.

 

CASPA: Consiste en minúsculas ojuelas blancas que aparecen en la pelambre del perro y que son desprendimientos de piel seca. Un cepillado regular mantiene la situación bajo control, aunque también es conveniente revisar la dieta del perro, pues tal vez carece de grasas suficientes para hidratar su organismo.

 

CEGUERA: Puede producirse por diferentes causas, que incluyen lesiones, enfermedades infecciosas o degenerativas que afectan directamente a los ojos y una avanzada edad. Los perros están mejor equipados que los humanos para manejar la ceguera, pues poseen un acendrado sentido del olfato y la audición, ellos son mucho menos visuales que nosotros, por lo que un perro ciego puede tener una buena calidad de vida.

 

CESAREA: Esta operación generalmente se realiza en condiciones de urgencia, cuando el parto se interrumpe y existe un riesgo serio para la madre y los cachorros. Esta situación puede presentarse cuando uno de los cachorros viene en una posición inadecuada o se produce la llamada “inercia uterina”, que es la suspensión de las contracciones que permiten la expulsión de los bebés, por lo que se practica una incisión en el vientre que interesa también al útero; esta herida se sutura perfectamente y no existen mayores problemas secundarios, pero tanto la madre como los cachorros requieren cuidados especiales.

 

CICLO DEL ESTRO: Se trata del proceso llamado “celo” en las perras, período en el que la hembra se encuentra sexualmente receptiva, apta para aparearse y concebir.

 

CIRUGIA ORTOPEDICA: Es un procedimiento quirúrgico que se usa principalmente para reparar huesos, particularmente las desviaciones de discos de la columna vertebral, lo que es muy común, lo que es muy común en los perros. Lo mismo que en la medicina humana, en la actualidad se ha dado un gran avance para la reparación de malformaciones y rupturas de huesos.

 

CISTITIS: Se trata de una infección de la vejiga que normalmente es causada por bacterias y es más común en las hembras, debido a que en ellas es más corta la uretra, permitiendo un fácil acceso a las bacterias.

 

 

COLAPSO TRAQUEAL: Es un “doblez” de la traquea que se produce prácticamente sólo en los individuos ya viejos de las razas muy pequeñas. Los síntomas son la tos y una respiración muy ruidosa, especialmente con el ejercicio o cuando el perro se encuentra muy excitado.

 

COLITIS: Se trata de una inflamación del colon, el cual es un órgano asociado al intestino grueso que se ocupa de reabsorber los líquidos de los residuos de comida que se convertirán en heces. La irritación del colon produce dolor y frecuente diarrea, muchas veces mezclada con sangre. Cuando se presenta es necesario consultar al veterinario, quien puede recetar ciertos medicamentos, pero sobre todo una dieta adecuada, pues es posible que el perro esté consumiendo comida muy irritante.

 

COLLAR ISABELINO: Es un aditamento en forma de cono parecido a la pantalla de una lámpara, que se adosa a la cabeza del perro para evitar que se haga daño al rascarse la cara cuando se encuentra en tratamiento por alguna infección. Collares de este tipo se encuentran a la venta en muchas tiendas de mascotas, pero también se puede fabricar en casa sise tiene paciencia y los materiales adecuados, que consisten simplemente en cartón o plástico, hilo y tal vez pegamento, lo que nos permitirá construir un cono a la medida de nuestro perro. La parte angosta del cono se ata al cuello del animal, aprovechando su propio collar, y la parte ancha deberá sobresalir de su cabeza, de manera que no se pueda alcanzar con sus uñas, pero dejando suficiente hueco para que el perro pueda comer. Este aditamento deberá usarse tanto tiempo como sea necesario para que cicatricen las heridas o excoriaciones, o cuando el perro ya no sienta comezón.

 

COMA: Es un estado de profunda inconsciencia, normalmente asociado a una respiración ruidosa y agitada, lo mismo que a fuerte y rápido latido del corazón; no existe respuesta a estímulos, aunque sean muy fuertes y dolorosos; sobre todo se da una falta de reflejos en los ojos. El estado de coma puede producirse por múltiples causas que incluyen el daño cerebral, infecciones que dan lugar a fiebres muy altas, ingestión de drogas o venenos, inhalación de humos tóxicos como el monóxido de carbono y por estado de shock, producto de extremo frío o calor.

 

Una causa especial es la diabetes, lo que es particularmente grave en un perro. Cualquiera que sea el caso, el perro requiere una atención inmediata en la que se deberá tomar en cuenta la causa de su estado, se puede requerir de respiración artificial y masaje cardíaco, lo que se verá más adelante en el apartado de “primeros auxilios”.

 

CONJUNTIVITIS: Es  una inflamación de la membrana mucosa que cubre el frente del ojo (conjunctiva). Normalmente es una infección resultante de la inserción de un objeto extraño que ha lastimado al ojo, por lo que puede combatirse con lavados de agua simple, purificada o hervida, utilizando un algodón y tratando de que el agua penetre al ojo para limpiarlo. Si la infección continúa, será necesario que el veterinario recomiende algún antibiótico local en forma de gotas o pomada.

 

CONVULSIONES: Se trata de contracciones rápidas e involuntarias en las que se contorsionan algunas partes del cuerpo del perro. Normalmente comienzan con un temblor y posteriormente el perro se colapsa, cayendo al suelo. Es posible que se produzca un relajamiento de los esfínteres, por lo que el perro orina y defeca sin control, produciéndose también una abundante salivación.

 

Si el perro se encuentra cerca de muebles angulosos habrá que protegerlo con mantas, toallas o almohadas; pero no es conveniente intervenir de alguna manera para frenar las contracciones, a menos que su posición sea realmente peligrosa, como cerca del vacío, si ese es el caso habrá que alejarlo de ahí, pero es preferible no manipularlo directamente, pues él puede responder agresivamente, lo mejor es cubrirlo con una manta y arrastrarlo con cuidado hasta un lugar seguro. Un evento de este tipo generalmente dura de uno a cuatro minutos, después de lo cual el perro se siente mareado y tiene poca coordinación muscular, además de que su visión es deficiente, por lo que es preferible llevarlo hasta un ambiente tranquilo y oscuro, quedándonos con él para hablarle y calmarlo; al mismo tiempo debemos consultar al veterinario y de preferencia recibir su visita para una auscultación. Cuando las convulsiones no cesan más o menos en los tiempos descritos, el perro puede estar en una situación que se conoce como status epilepticus, lo que debe considerarse una emergencia y requiere un tratamiento inmediato.

 

Ocasionalmente, las contracciones ocurren en cachorros muy pequeños y se les asocia a infestación de parásitos; en estos casos las convulsiones no representan un estado particularmente serio, pero se requiere la intervención del veterinario, pues evidentemente existe una enfermedad en proceso.

 

En los perros adultos existen muchas causas de convulsiones, que incluyen algunos desórdenes metabólicos, como bajos niveles de azúcar en la sangre o enfermedades infecciosas como encefalitis, meningitis o tétanos. También pueden deberse a daños cerebrales, problemas en el hígado o los riñones. Es probable que las convulsiones sean producto de una seria enfermedad llamada eclampsia, que puede afectar a la perra que se encuentra alimentando a su prole. En muchas ocasiones no es posible determinar la causa de las convulsiones, y el tratamiento dependerá de la condición del perro, pues se deben interpretar como la consecuencia de una enfermedad en proceso. Existen medicamentos para controlar las convulsiones, pero no se deben proporcionar si se desconocen sus causas.

 

CRIOCIRUGIA: Es una técnica nueva que consiste en usar una corriente de frío extremo para intervenir quirúrgicamente. Generalmente se usa en operaciones que serán muy rápidas y superficiales, como pequeños tumores en la piel.

 

DESHIDRATACION: Un perro sano bebe agua para reponer los líquidos que ha perdido en la sudoración, micción y defecación; cuando esto no se logra, ya sea porque el perro no tenga acceso al agua o porque su metabolismo no actúe correctamente, pronto se presentarán signos de deshidratación.

 

Un perro que se encuentra deshidratado pierde elasticidad de la piel, de manera que sise levanta una porción con los dedos, ésta permanecerá unos momentos sin retraerse; también se notará que su nariz y boca se encuentran resecas, lo mismo que los ojos. El perro permanece demasiado pasivo y letárgico. La deshidratación puede sobrevenir a consecuencia del vómito o la diarrea, por lo que la hidratación puede restablecerse con facilidad; pero en el caso de que se presente deshidratación sin causa evidente, el perro deberá ser auscultado por el veterinario para establecer las causas y probablemente le tendrán que ser administrados sueros por vía intravenosa.

 

DESORDENES CARDIACOS: Al igual que los seres humanos, los perros sufren una serie de males cardíacos, lo que tiende a ser más común en edades avanzadas. Sin embargo, los orígenes de estas enfermedades son diferentes en el caso de los perros, puesto que en ellos, normalmente, se trata de fallas en las válvulas del corazón más que problemas arteriales, como es el caso de los humanos. Lo más común en los perros es la falla de la válvula mitral, que se agranda exageradamente, por lo que el bombeo del corazón se vuelve menos efectivo; la sangre tiende a regresar al interior del corazón en vez de irrigar el cuerpo. El efecto de esta situación es un mal cardíaco progresivo que se manifiesta externamente como cansancio, dificultad para respirar y tos. Al principio estos síntomas se presentan en el ejercicio, pero a medida que la situación empeora, se manifiestan aunque el perro se encuentre descansando. Se trata de una situación severa y si no es tratada a tiempo puede comenzar a generar flujos al interior del abdomen. Afortunadamente existen medicamentos que pueden controlar esta enfermedad, dando al perro una buena calidad de vida.

 

DESORDENES DE LA COLUMNA VERTEBRAL: Una desviación de los discos de la columna puede causar una serie de problemas, comenzando por fuertes dolores. Lo mismo que en las personas, los perros de edad avanzada pueden sufrir esta clase de desórdenes con frecuencia.

 

Algunas razas son más susceptibles a tener este problema; hablamos principalmente de aquellos animales grandes de lomo largo y patas cortas. Los discos de la columna representan una estructura relativamente flexible que encierra y protege a una gran cantidad de fibras nerviosas por las que se transmiten impulsos al cerebro, cuando estos nervios son presionados, se siente un gran dolor y una serie de desarreglos físicos; en el caso de los perros se produce por saltos, movimientos demasiados bruscos o caídas de costado; cuando la lesión es muy severa, se puede producir parálisis parcial, sobre todo de los cuartos traseros. El tratamiento consiste en masajes, descanso, y en algunos casos los medicamentos pueden ayudar.

 

DESORDENES DE LOS RIÑONES: La inflamación de los riñones (nefritis) generalmente se produce por la infección de una bacteria llamada leptospira canicola y es una de las formas de la leptospirosis. Esta enfermedad de los riñones normalmente ocurre en los perros muy jóvenes y causa fiebre, dolor de costado, pérdida de peso y un estado general de decaimiento. En los perros viejos se puede producir una degeneración gradual y progresiva de los riñones, que van perdiendo su capacidad para filtrar la sangre y liberarla de los elementos tóxicos, por esta razón, la sangre se contamina y se produce la enfermedad, caracterizada por fiebre, sed extrema, vómito, fatiga y eventualmente úlceras en la boca. La orina del perro se vuelve demasiado clara. En casos graves se produce un aumento considerable de la urea en la sangre. En sus primeras etapas, la enfermedad de los riñones se puede combatir con facilidad por medio de medicamentos y dieta; si los síntomas son severos ya no queda más remedio que pensar en poner al perro a dormir permanentemente, por lo que es muy importante descubrir este desorden con prontitud.

 

DESORDENES GLANDULARES DEL ANO: Tanto los machos como las hembras poseen un par de pequeñas glándulas bajo la cola, en la parte inferior del ano. Estas glándulas secretan una sustancia odorífera imperceptible para los humanos, pero que tiene una función social entre los perros, pues al defecar se mezclan estos olores y marcan el territorio del perro. En condiciones normales no se percibe ningún olor ni se puede observar estás glándulas, pero cuando existe una congestión o infección del ano, estas glándulas crecen y se comienza a percibir un extraño olor, que es el producto de una secreción incontrolada, lo que es irritante para el perro, quien comienza a arrastrar su trasero por el suelo como para liberarse de la picazón, también trata de morderse la parte afectada y constantemente da señales de molestia en esa parte. El procedimiento normal para aliviar este mal es limpiar la zona afectada y descargar manualmente el contenido de estas glándulas, con lo que disminuirán de tamaño y lo más probable es que regresen a su posición. En caso de ser ésta una operación demasiado molesta para los dueños, habrá que llevarlos al veterinario, pero es necesario que el perro se atienda, pues de otra manera estas secreciones producirán una infección y un consecuente absceso, entonces el perro sufrirá al defecar y procurará evitarlo, con lo que llegará a un estado de estreñimiento y problemas subsecuentes.

 

DESORDENES MUSCULARES: Normalmente por exceso de ejercicio, los perros pueden sufrir distensiones o lesiones musculares, lo que se detecta fácilmente, pues el perro se queja de la parte afectada, lo que normalmente se refleja en su andar, si revisamos manualmente al perro él nos indicará con sus quejidos dónde le duele. Normalmente el problema se resuelve con unos días de descanso. Sin embargo, si no podemos atribuir esta situación al sobreejercicio debemos acudir al veterinario para que se realice un examen pues es probable que exista una enfermedad subyacente.

 

DESORDENES RESPIRATORIOS: Esta es una situación bastante común entre los perros y la causa debe ser siempre investigada. Los síntomas incluyen el jadeo anormal y ruidoso, especialmente después del ejercicio; normalmente es el efecto de enfermedades infecciosas, como la bronquitis, aunque también puede deberse a infestación de parásitos internos o problemas cardíacos.

 

DIABETES: Las dos formas de diabetes humana también se presenta en los perros y la enfermedad toma un curso similar. La diabetes insipidios es rara en los perros y se manifiesta por una sed excesiva y muy frecuente orina, que no contiene azúcar. Se presenta una creciente debilidad y pérdida de peso. Esta enfermedad es producto de la deficiencia de una hormona antidiurética que se produce en la glándula pituitaria. El perro debe ser tratado por un veterinario.

 

La diabetes mellitas es una enfermedad compleja que afecta principalmente a los perros veteranos y es el resultado de fallas en la metabolización del azúcar, por lo que se produce un exceso de azúcar en la sangre y la orina que es causada por la falta de la hormona llamada insulina, que es secretada por el páncreas. El resultado es que el azúcar no puede ser desdoblada para producir energía y ésta se toma exclusivamente de las grasas. Los síntomas se presentan como una sed excesiva y orina frecuente que, al analizarse, presenta una gran cantidad de azúcar. El perro manifiesta un gran apetito, pero pierde peso gradualmente. Si permanece sin tratamiento y en esta condición, el perro llegará a estar muy enfermo, con vómito, deshidratación y letargo. Uno de los indicadores es un olor dulzón en la orina, que es resultado de la presencia de una sustancia llamada “ketona”. Si no se atiende a tiempo, el perro caerá en estado de coma a consecuencia de una crisis metabólica debida al exceso de azúcar en la sangre; este debe considerarse un caso de emergencia y el perro requiere un inmediato tratamiento que pueda salvar su vida.

 

La diabetes en los perros es siempre equivalente a la forma más grave de diabetes en los humanos, conocida como “diabetes juvenil”. El único tratamiento es el inyecciones diarias de insulina y un estricto “monitoreo” del animal, incluyendo constantes pruebas de orina para medir la cantidad de azúcar. Esto, desde luego, es un gran compromiso para los dueños y sólo proporciona una calidad de vida aceptable, por lo que tal vez sería caritativo el poner a dormir al perro.

 

Cuando la decisión es continuar con el tratamiento, el más grave riesgo es darle una sobredosis de insulina. Cuando esto sucede, los síntomas son la desorientación y conducta confusa, tal vez convulsiones y en los casos graves se presenta el coma, a causa de la súbita disminución del nivel de azúcar. El único remedio rápido es el dar al perro una dosis de azúcar en forma de glucosa o miel de abeja; pero deberá reiniciarse el tratamiento con la asesoría del veterinario. La diabetes mellitas ocurre preponderantemente en hembras. Las estadísticas de incidencia de esta enfermedad no son realmente pesimistas, pues nos dan un dato de seis perros por millar, siendo tres hembras por cada macho afectado.

 

DIARREA: Como en los humanos, la diarrea puede ser el efecto de una variedad de causas, que van de una simple indigestión o una comida muy irritante, desordenes del sistema digestivo, invasión bacteriana, colitis o enfermedades tan serias como el cáncer en el estómago. Si la diarrea no se acompaña con otros síntomas, como el vómito, y el perro no parece realmente enfermo, un tratamiento puede darse en casa; comenzando por no darle nada de comer por veinticuatro horas y solamente pequeñas cantidades de agua, de preferencia con algo de azúcar o miel, para que el perro no se deshidrate. Si al siguiente día la diarrea ha cesado, se le darán pequeñas cantidades de comida light, como pescado o pollo mezclado con arroz. Si esta comida no provoca de nuevo la diarrea, el perro se encuentra en franca recuperación y pronto reasumirá su dieta; pero si la diarrea persiste o se incrementa habrá que consultar al veterinario, sobre todo si se acompaña de otros síntomas, como dolor, molestias o rastros de sangre en las heces, en cuyo caso debemos suspender cualquier tratamiento casero.

 

DISLOCACIONES: Se trata del desplazamiento de los huesos de una coyuntura que permanecen fuera de su lugar. Los lugares más comunes en los perros son la cadera, las rodillas o los dedos (especialmente en el caso de los galgos). Normalmente la dislocación es resultado de un golpe, una caída o un movimiento demasiado forzado, aunque lo más común es el atropellamiento.

 

Algunas razas son más susceptibles a cierto tipo de dislocaciones que otras. La dislocación de la cadera se produce con mayor frecuencia en cachorros de razas grandes. Las dislocaciones de los dedos, lógicamente en los galgos de carreras y en los perros muy pequeños, se da con frecuencia en las rodillas.

 

Cuando se produce una dislocación de la cadera una pierna parece más corta que la otra, y cuando se produce en la mandíbula el perro no es capaz de cerrar la boca. En el caso de la rodilla, ésta parece moverse hacia adentro y obviamente el perro cojea, esto sucede normalmente cuando el perro gira bruscamente sobre una de sus patas.

 

En muchas circunstancias, particularmente después de un accidente, no podemos estar seguros de que se ha producido solamente una dislocación o también una fractura; la diferencia es que existan huesos rotos, por lo que la situación es mucho más delicada. Si se trata de una dislocadura, cuando los huesos son devueltos a su lugar se produce un súbdito alivio y la recuperación es solamente el descanso. Cuando un hueso está roto, el dolor es mayor  y existen daños internos por desgarramientos de tejidos. Cualquiera que sea el caso, no debemos intentar la manipulación de los huesos, sino acudir al veterinario, previendo que se tenga que intervenir quirúrgicamente, por lo que no hay que dar nada de beber y comer al perro.

 

DISPLASIA DE LA CADERA: Es el desarrollo de una malformación de los huesos de la cadera que es de índole hereditaria. Cerca del 20 por ciento de los Pastor Alemán tiene esta condición, porque en ellos la inserción de los huesos de la cadera no es tan segura, y cuando se desarrolla una pequeña desproporción entre uno y otro hueso la dislocación se facilita; sin embargo existen tratamientos muy eficaces para corregir esta situación. Los criadores de perros Pastor Alemán sacan radiografías de los candidatos a la cruza para descubrir el potencial de displasia.

 

DISTEMPER: Es una enfermedad infecciosa muy común en los perros, que afecta también a los lobos, las zorras y otros mamíferos cazadores. Se trata de una invasión viral sumamente grave, por lo que en la mayoría de los casos resulta fatal. Generalmente el perro se infecta al comer o simplemente oler la carne o detritus de un animal infectado. El virus se encuentra presente en la saliva y el moco nasal, porque al estornudar el animal esparce el virus en el ambiente, por lo que no es necesario que exista contacto para adquirir la enfermedad. Se conoce que la gran mayoría de los perros que se contagian de esta enfermedad, cerca del noventa por ciento, son jóvenes con menos de dos años de edad y en estos casos se presentan síntomas evidentes; pero se piensa que los perros que no presentan señales de cualquier manera han estado expuestos al virus, pero han creado los anticuerpos que los protegen para futuras infecciones. En los perros adultos la incidencia es mucho menor, tanto porque hayan sido vacunados como porque han desarrollado sus propios anticuerpos; aunque un perro mayor que ha permanecido aislado puede adquirir esta enfermedad.

 

Se sabe también que a los cachorros adquieren elementos de inmunidad de la leche materna para los tres primeros meses de vida; pero a partir de ahí son muy vulnerables a esta enfermedad. Afortunadamente existe una vacuna para esta enfermedad, aunque no se puede aplicar antes de las doce semanas, por lo que existe un periodo en el que de existir el virus se puede desarrollar rápidamente. Los síntomas varían de un animal a otro, por lo que el diagnóstico se dificulta. Normalmente los síntomas comienzan a las dos semanas de la inoculación, presentándose como un enrojecimiento de los ojos acompañado de lagrimeo, además de flujo nasal que aparece amarillento y maloliente; además de que el perro tose y puede tener fiebre. Puede presentarse además pérdida de apetito y diarrea. Como el sistema respiratorio se ve afectado, puede desarrollarse un estado de neumonía, lo que en sí mismo es sumamente peligroso.

 

Cerca de la mitad de los perros afectados de distemper eventualmente desarrollan enfermedades del sistema nervioso, especialmente “chorrea”, convulsiones o parálisis. Estos síntomas se presentan cuando ha evolucionado ya la distemper de una manera engañosa, pues parece que el perro se encuentra en franca recuperación, en caso de habérsele administrado antibióticos, sin embargo el virus se refugia en el sistema nervioso, donde no llegan los antibióticos. Si el perro entre en esta fase de la infección es ya tan poco lo que se puede hacer que lo más humanitario es ponerlo a dormir.

 

En algunos casos, los desordenes del sistema nervioso se presentan años después de que el perro resultó infectado, lo que se conoce como “distemper de perro viejo” aunque en realidad se presenta en perros de mediana edad y no en ancianos.

 

DOLOR ABDOMINAL: El dolor en el abdomen puede presentarse por muy diferentes causas, que van de lo más intrascendente a lo grave. El síntoma básico es dolor de estómago, lo que puede indicar una indigestión o que el perro ha tragado un objeto extraño. Para aliviar el dolor es útil colocar una botella de agua caliente en el vientre del perro cuando se encuentre acostado; pero el perro deberá ser revisado por el veterinario. En muchos casos será conveniente un examen por rayos X, pues si se encuentra un objeto que no puede ser degradado por los jugos gástricos será necesario realizar una intervención quirúrgica.

 

ECLAMPSIA: Conocida popularmente como “fiebre de la leche”. Es una enfermedad  muy seria que puede producirse en las hembras después del parto, aunque en raras ocasiones se presenta en las últimas fases de la gestación, y es causada por una deficiencia de calcio en la sangre, pues una gran proporción de este elemento es empleado en el desarrollo del esqueleto de los cachorros y en la producción de leche. La eclampsia es más común en las razas pequeñas, en especial cuando las hembras producen una gran camada. Es raro que se presente en las razas grandes, con excepción del Pointer Alemán. Se produce con mayor frecuencia entre las dos y las cuatro semanas después del parto, aunque puede ocurrir antes o después. Los síntomas aparecen de improviso; la perra parece nerviosa y se niega a echarse junto a sus cachorros, además de que parece agotada y letárgica. Se pueden presentar problemas de falta de coordinación y espasmos musculares. Cuando se llega a las fiebres altas y los espasmos podemos considerar que la condición de la perra es grave y puede ser fatal si no se atiende de inmediato. El tratamiento es fácil y la recuperación rápida, pues se trata solamente de restablecer el calcio faltante, lo que se hace por medio de inyecciones y complementos alimenticios.

 

ECZEMA: Se trata de una inflamación e irritación de la piel que produce comezón. Cuando la cusa no puede atribuirse a la presencia de parásitos externos, lo más probable es que se deba a una reacción alérgica. Igual que la gente, los perros pueden ser alérgicos a una gran variedad de sustancias y generalmente se presentan como irritaciones de la piel. Normalmente es difícil determinar los elementos que están causando la alergia, por lo que no podemos eliminar las causas, sino solamente tratar los efectos, lo que debe ser indicado por un veterinario.

 

EDEMA: Es una acumulación de fluido en una parte del cuerpo, normalmente en la piel, aunque también en los órganos. Cuando se presentan a consecuencia de una lesión interna, es fácil observarlos y tratarlos, pero cuando se producen en el corazón o los riñones, su desarrollo puede llevar a graves desordenes.

 

ELECTROCARDIOGRAMA: Se trata de una técnica gráfica que registra la actividad eléctrica del corazón, en la que se obtiene una estadística por medio de un “electrocardiógrafo”. Se trata únicamente de una técnica de diagnóstico que es conveniente realizar cuando se sospecha algún desorden cardíaco.

 

ELECTROENCEFALOGRAMA: Es una técnica que registra la actividad eléctrica del cerebro que se obtiene por un instrumento llamada “encefalógrafo”. Es también un procedimiento de diagnóstico cuando se sospecha algún desorden cerebral. Por medio de estos registros se ha descubierto que en las dos primeras semanas de vida los cachorros muestran una actividad cerebral muy baja; pero ya a las cuatro o cinco semanas, la actividad es la misma que la de un perro adulto.

 

ENCEFALITIS: Inflamación del cerebro. Se usa este término para definir una serie de síntomas que afectan el sistema nervioso central y que en el caso de los perros tienen relación con la enfermedad llamada “distemper”.

 

ENCEFALOMIELITIS: Se trata de una inflamación del cerebro y de la médula espinal que es muy rara en los perros, se trata de una complicación de la infección viral llamada coriomeningitis linfocitica. Se trata de un virus generalmente transmitido por parásitos que produce fiebres altas. Generalmente el perro se recobra por sí mismo en un par de semanas; pero si se produce una complicación como la aquí descrita el caso es grave. Es muy raro que un virus de este tipo pase de un perro a un ser humano, pero tal cosa puede suceder en este caso, produciendo síntomas parecidos a la gripe común.

 

ENFERMEDAD DE ADDISON: Se trata de una enfermedad rara en perros y es causada por una deficiencia en las glándulas que producen hormonas adrenocorticales que están situadas por debajo de los riñones y son responsables de regular el balance entre las sales y el agua, la metabolización de la glucosa, con lo que fortalece al organismo para resisitir el estrés. Un signo de este desorden en los perros es una sed excesiva como resultado de la pérdida de sales, con lo que no se aprovecha el agua.

 

ENFERMEDAD DE PERTHE: Es un desorden de la cadera en el que se debilita la base del fémur, que es el hueso que constituye la pierna. Es frecuente entre niños humanos entre cuatro y diez años de edad, y también sucede en los cachorros entre edades equivalentes. Existe inflamación y dolor causado por los cambios que ocurren en el hueso durante su crecimiento. En los perros existen medicamentos que ayudan a reducir las molestias, pero generalmente el problema se resuelve con la madurez.

 

ENFERMEDADES PROTOZOICAS: Se trata de una variedad de enfermedades que pueden afectar a la mayoría de los mamíferos y son causadas por los organismos llamados protozoos. La más importante en los perros es la toxoplasmosis; pero hay un buen número de otras enfermedades que se dan principalmente en países cálidos.

 

ENTROPION: Es una enfermedad que afecta principalmente a los Spaniel y Chow-chow en la que uno o los dos ojos se corren hacia adentro, causando irritación. A la situación opuesta se le llama ectropión; o sea que los ojos se corren hacia fuera. Existen tratamientos correctivos y cirugía.

 

ENVENENAMIENTO: Los veterinarios se encuentran acostumbrados a tratar numerosos casos de envenenamiento, y en la mayoría de los casos se deben a descuidos, pues se trata de la ingestión de sustancias tóxicas; normalmente los tóxicos no se absorben por la piel, pero si el perro se impregna de alguna sustancia, la absorberá con su lengua al acicalarse.

 

Como sucede con los niños, los cachorros son los más expuestos a las intoxicaciones. Las familias en donde existen niños pequeños cuidan esmeradamente que sustancias peligrosas se encuentran lejos de su alcance; pero no siempre lo hacen cuando tienen un perro pequeño.

 

Existen muchas sustancias que pueden ser venenosas para los perros y que son de uso común en el hogar, como algunos detergentes, limpiadores de piso, insecticidas, pinturas o pegamentos, lo mismo que la mayoría de las medicinas humanas. Por supuesto, la gravedad y los síntomas del envenenamiento dependen de la cantidad y el tipo de sustancia ingerida. Los corrosivos producen quemaduras internas, emisión de fluidos y en casos graves estado de shock. Otros tóxicos pueden causar dolor abdominal, diarrea y vómito, dificultades para respirar o reacciones neurológicas, como parálisis, convulsiones, colapso o estado de coma. Cuando se sabe o al menos se sospecha que el perro ha sido envenenado se debe acudir de inmediato al veterinario y si el caso es urgente proceder a dar primeros auxilios de la manera que se verá en la sección especial.

 

EHERLICHIOSIS: La llamada eherlichiosis canina es una enfermedad transmitida principalmente por las garrapatas que se da principalmente en paises subtropicales; la bacteria pasa por la mordedura de la garrapata y el perro se manifiesta débil y afiebrado; cuando avanza sin control puede producir hemorragias internas y anemia, y en estos casos el resultado es siempre fatal.

 

EPIFORA: Es una condición de algunos perros en los que se produce un intenso lagrimeo y éste mancha la piel bajo los ojos; esto sucede porque existe alguna oclusión en los conductos nasales que reciben el fluido de los ojos, por lo que estos desahogan hacia fuera. Algunas razas tienen este problema de manera congénita.

 

ESTADO DE SHOCK: Es una seria condición fisiológica en la que se produce una baja extrema en la presión de la sangre en las arterias, por lo que también baja el suplemento de oxígeno en el organismo. Se puede producir por muchas causas, incluyendo hemorragias internas y externas, resultante de heridas o enfermedades que causan vómito y diarrea, o por envenenamiento, quemaduras, choque eléctricos y en algunos casos reacciones alérgicas. Esta es una situación extremadamente grave y tiene que ser atendida de inmediato.

 

ESTERILIZACION: Es la intervención quirúrgica que se realiza para remover los órganos reproductivos del perros y nulificar su capacidad reproductiva. En los perros machos se llama “castración” y es la remoción de los testículos. En las hembras se pueden ligar los conductos ováricos o extirpar completa la matriz: cuando se remueven por completo los órganos reproductivos, las hormonas responsables de los procesos sexuales dejan de producirse, por lo que disminuyen o ya no se presentan las conductas asociadas al sexo; sin embargo, en los machos, sobre todo si se han cruzado previamente, muchas de estas conductas persisten, porque no tienen solamente una connotación sexual, sino también territorial y de dominio. Si estas actitudes en el macho resultan inadecuadas, se les puede modificar por medio de entrenamiento y tratamientos hormonales a base de progesterona. Muchos perros agresivos o poco entrenables se vuelven más dóciles con la operación, sin perder su vitalidad, la castración también reduce el riesgo de problemas de próstata en edad avanzada.

 

En las hembras, la operación normalmente extingue toda clase de conductas sexuales, no parece tener ningún efecto en el carácter de la hembra y se eliminan los riesgos de las enfermedades asociadas al embarazo y parto. Un diez por ciento de las hembras que se operan ya en edad adulta generan problemas de las vías urinarias, manifestándose como incontinencia; en estos casos se trata de una falta de estrógenos, lo que puede ser tratado con una terapia hormonal. Los perros operados, tanto machos como hembras, tienden a la obesidad, por lo que habrá que controlar su dieta.

 

ESTRABISMO: Las razas que tienen como característica  los ojos saltados, como los pekineses, son más propensos a presentar desviaciones de los ojos, lo que es genético; pero en general un ojo que se mueve de su posición normal es un defecto o el producto de una lesión, por lo que se debe averiguar la causa y proporcionar el tratamiento adecuado.

 

ESTREÑIMIENTO: Es una situación en las que las heces se resecan demasiado y se vuelven duras, de manera que se dificulta su expulsión. En los perros es frecuente que se dé esta situación por una oclusión intestinal debida a materiales extraños que se encuentran formando una masa dura, como cabellos, tela fibra natural demasiado seca o algún trozo de hueso. También puede deberse a un tumor intestinal, o en el caso de los machos, agrandamiento de la próstata. Cuando la situación se prolonga o las heces presentan rastros de sangre, es necesario que el perro sea auscultado y posiblemente laxado, si no tiene un problema mayor. En el caso de las hembras preñadas, es normal el estreñimiento en los últimos días del embarazo; los perros viejos también son propensos a ello, por lo que es necesario revisar su dieta y darles aceites adicionales, recetados por el veterinario.

 

En algunos casos se confunde el estreñimiento con una simple taponadura del ano, producto de las propias heces secas que se han mezclado con cabellos del propio animal; en este caso basta con sentar un rato al perro en agua caliente y después limpiar con shampoo y algún aceite lubricante.

 

ESTRÉS: Es bien sabido que los perros sufren de estrés, ansiedad e inseguridad, lo que se manifiesta como un cambio de conducta.

El perro puede rechazar la comida, orinarse en el piso o incluso desarrollar síntomas físicos, como diarrea. Normalmente el problema se puede resolver con afecto y paciencia, sobre todo tratando de identificar las causas de ese estado emocional. En algunos países existen psicólogos para perros, aunque ese servicio todavía es objeto de controversia.

 

EXPOSICIÓN AL SOL: Normalmente los perros no tienen problemas de quemaduras de sol, pues ellos mismos buscan la sombra cuando sientes molestias por la exposición directa, pero es frecuente que se lleve a la mascota a la playa o a lugares abiertos en los que hay poca protección, por lo que sí pueden darse quemaduras en el lomo del perro, especialmente en las razas de pelo corto o con áreas de la nariz o los oídos expuestas; si este es el caso, habrá que aplicar bloqueadores solares en las áreas más expuestas para evitar molestas excoriaciones en la piel.

 

FALLO CARDÍACO: Es el momento en que el corazón cesa de bombear sangre hacia el organismo, causando el colapso del perro y gran dificultad para respirar. Se nota una gran palidez de las encías y el latido del corazón es muy débil o no se percibe en absoluto. Es raro que ocurra un súbito paro cardíaco en perros, pero algunas razas tienen una predisposición genética que los pone en riesgo, tal es el caso de los Doberman, Gran danés, Cavalier king y los Spaniel; aunque normalmente se presentan síntomas de enfermedad cardiaca antes del fallo. Por supuesto, se trata de un caso de extrema gravedad, por lo que hay que acudir de inmediato al veterinario.

 

FIEBRE DE ELOKOMIN: Es una enfermedad regional que se limita al norte de América y es producida por una bacteria que habita en peces como la trucha y el salmón; se transmite por la ingestión de estos peces crudos y causa diarrea y fiebre.

 

FIEBRE DEL HENO: Es una enfermedad similar a la que atacaba a los soldados durante la Primera Guerra Mundial; es causada por una infección bacteriana y normalmente ataca sólo a perros muy débiles y malnutridos. La infección causa una inflamación de la boca y en particular de las encías, donde pueden presentarse ulceraciones. El tratamiento involucra el uso de antibióticos y el perro debe tener una dieta especial y complementos vitamínicos y de minerales.

 

FLATULENCIAS: Muchos perros tienden a acumular gases y producir desagradables flatulencias. Esto es debido al tipo de alimentación, por lo que habrá que consultar con el veterinario, quien incluso puede darle algunos medicamentos para los gases.

 

FOMENTOS: Se trata de la aplicación de lienzos húmedos y calientes sobre partes afectadas por abscesos o excoriaciones. Es un remedio tradicional y muy efectivo; generalmente se agrega alguna sustancia antiséptica al agua caliente para favorecer la desinfección. Se aplica el lienzo húmedo y se deja en el lugar hasta que comienza a enfriarse, se vuelve a mojar y se repite la operación varias veces. Los fomentos son muy útiles en las partes inflamadas y favorecen la circulación de la sangre en abscesos que ya han supurado su contenido de pus; en abscesos incipientes también son favorables pues se acelera el proceso y se drenan más rápidamente. En los casos en que no existe infección pero se ha formado un absceso, es útil agregar al agua un poco de sulfato de magnesio, lo que hace el proceso más efectivo. Los fomentos también se aplican para aliviar los dolores por lesiones musculares, como torceduras leves.

 

FRACTURAS: Es una ruptura del hueso que puede ser completa o incompleta. Una fractura simple es una fisura o craquelado del hueso en donde la piel y los tejidos circundantes, llegando incluso a sobresalir de la piel, por lo que tenemos un caso grave que incluye hemorragias internas y externas, además del riesgo de infección. En los animales jóvenes ocurren con mayor frecuencia las facturas debido a que sus huesos están en proceso de crecimiento y se encuentran débiles. En los adultos la fractura es más difícil y es más grave cuando se produce.

 

No siempre es evidente que el perro ha sufrido una fractura, pues aunque manifieste dolor y dificultades para caminar, esto puede deberse a un desorden muscular o una dislocación. En caso de sospecha de fractura es necesario tomar una placa de rayos X para descubrir la naturaleza e intensidad del daño. En caso de lesiones graves el perro puede entrar en estado de shock y es un caso de extrema urgencia  en el que se debe comenzar por primeros auxilios, como se verá en el apartado correspondiente.

 

GANGRENA: Se trata de tejidos muertos, como resultado de una infección bacteriana que impide el flujo de sangre en el lugar afectado. Existen dos tipos de gangrena, la “seca” y la “húmeda”. La seca es causada exclusivamente por falta de suplemento de sangre, por lo que la parte afectada se pone fría y adquiere una coloración oscura. Se presenta una línea de demarcación muy precisa entre los tejidos muertos y los vivos; cuando se trata de un área pequeña es probable que se separe de la parte sana. La mayor parte de las gangrenas son producto de infecciones bacterianas, en cuyo caso se produce supuración de fluidos de olor fétido, en esta situación se produce fiebre y dolor. De no ser tratada prontamente, la infección puede extenderse por medio del torrente sanguíneo, lo que equivale a envenenamiento de la sangre. La gangrena ocurre en los perros principalmente a consecuencia de heridas, quemaduras o congelamientos. Se trata de una condición grave, por lo que debe ser tratada con rapidez.

 

GASTRITIS: Se trata de una inflamación de la mucosa del estómago, causando gran molestia, dolor y posiblemente vómito; esta situación puede ser causada simplemente por comer mucho y muy rápidamente, o bien la ingestión de sustancias irritantes o infección bacterial. Si los síntomas continúan el perro puede agravarse por deshidratación.

 

GINGIVITIS: Es una inflamación de las encías que normalmente es causada por acumulación de sarros en los dientes, por lo que se da una proliferación de bacterias que infectan las encías, que se tornan rojas y muy sensibles. Si no se da un tratamiento dentífrico para remover el sarro y desinfectar la boca, las encías se debilitan y se corre el riesgo de perder piezas dentales. Una medida de prevención es el mantener limpia la dentadura del perro por medio de lavados y sobre todo dándole materiales semiduros para morder.

 

GLÁNDULAS SALIVALES: La saliva es producida por tres glándulas, la Parótida, Submandibular y Sublingual; un problema común es la formación de un quiste en la glándula que se encuentra debajo de la lengua, con lo que se afecta la producción de saliva.

 

GLAUCOMA: Es un desorden doloroso que tiene su origen en la mala circulación de fluidos en el interior de un ojo o de ambos, lo que puede producir a la ceguera. En los perros existe una tendencia hereditaria, presente en especial en los spaniel y galgos. El tratamiento requiere microcirugía.

 

GRANULOMA: Es un promontorio que se produce en cualquier parte de la piel a consecuencia de que una pequeña herida o excoriación no cicatriza correctamente, debido a que el perro se lame constantemente en esa zona, por lo que es conveniente evitar que el perro mantenga siempre húmeda una herida.

 

GUSANO DE LA CARNE: Es un parásito que obviamente se encuentra en la carne descompuesta; su nombre científico es Dipetalonema reconditum y puede ser transmitido por moscas o pulgas. Se da principalmente en países subtropicales.

 

HALITOSIS: No es raro que los perros desarrollen mal aliento, pero esto normalmente se asocia a problemas en los dientes y las encías, por lo que esta condición puede ser tratada o prevenida con cierta facilidad, manteniendo medidas de higiene bucal en el perro. Existen antisépticos específicos para perros.

 

HEMATOMA: Es una acumulación anormal de sangre en un lugar específico bajo la piel; puede darse en cualquier sitio a consecuencia de la ruptura de vasos sanguíneos. En los perros se producen principalmente en las orejas, a consecuencia de las irritaciones que el propio perro se produce al rascarse; tal vez porque tenga parásitos en los oídos. El hematoma aparece como un “chichón” que puede ser  de gran tamaño, pero generalmente no produce dolor. Cualquier hematoma debe ser tratado, pues también es un foco de infección o de posible muerte de tejidos. Con sólo hacer una punción para drenar su contenido puede ser suficiente, pero si se presenta pus maloliente habrá que consultar al veterinario.

 

HEMOFILIA: Consiste en la falta de coagulación de la sangre. Normalmente es un problema hereditario que afecta a los machos, siendo las hembras las portadoras. Es una enfermedad de índole humana, pero ocasionalmente se presenta en perros.

 

HEMORRAGIA: Flujo de sangre de una herida interna o externa. Se clasifican las hemorragias de acuerdo a las venas que se rompen. La “hemorragia arterial” es cuando aparece la sangre roja y semiespesa que procede de las arterias. La “venosa” es cuando la sangre se percibe oscura y más espesa. La “hemorragia capilar” es la emisión de sangre ligera que procede de los vasos capilares. También se clasifica a las hemorragias como “primarias”, cuando ocurren al momento de la herida, o “reaccionarias”, cuando ocurren dentro de la veinticuatro horas a partir de la herida, esto se debe a que la herida termina por abrirse ante un aumento de la presión sanguínea. Una hemorragia secundaria ocurre después de una semana o más, a consecuencia del desarrollo de una infección asociada a una herida.

 

La hemorragia arterial es la más seria, pues se pueden perder grandes cantidades de sangre en poco tiempo, incluso la muerte puede sobrevenir en cuestión de minutos. También se clasifica a las hemorragias por el lugar en el que suceden; la “hematuria” es la pérdida de sangre en los riñones o el tracto  urinario, indicada por la presencia de sangre en la orina. La “hemoptisis” es la sangre en los pulmones, que se manifiesta en la expectoración, y la “hematemesis” que es la sangre que emana del estómago y aparece en los excrementos o el vómito.

 

HEPATITIS INFECCIOSA CANINA: Se trata de una enfermedad severa, de tipo infeccioso, causada por un virus llamado Adenovirus canino tipo 1 (AVC-1). Este virus puede ser ingerido, y si este es el caso produce hepatitis; pero si es respirado se produce una fuerte infección en los pulmones. La presencia de este virus no siempre es devastadora, cuando se recoge en pequeñas cantidades y el perro es fuerte, puede pasar inadvertido y el perro desarrollará anticuerpos de manera natural; pero en muchos casos el desenlace es fatal. Afortunadamente existe vacuna para este mal, pero en cachorros a los que todavía no se les aplica la vacuna el riesgo existe. El virus ataca el hígado, causando la inflamación del mismo, lo que produce dolores abdominales, fiebre y dificultad para permanecer acostado. Se le puede identificar por el color amarillento que aparece en los ojos, las partes pálidas de la piel y sobre todo en la orina. También se producen hemorragias internas, por lo que puede causar anemia. Los perros que se encuentran en esta situación se muestran muy sedientos y rechazan la comida, pierden peso y se perciben muy débiles. En los que se recuperan de esta enfermedad aparecen cambios en los ojos, la córnea adquiere visos azules y los ojos parecen opacos, lo que tiende a desaparecer con el tiempo, aunque también esto indica un daño a los riñones, que puede ser crónico.

 

HERIDAS EN LA COLA: Puesto que la cola de los perros es un apéndice largo y de gran movimiento, se encuentra en riesgo de todo tipo de lesiones, que pueden ser fracturas, dislocaciones, heridas e infecciones. El sangrado en la cola es muy común. Sobre todo cuando existe una infección previa que produce comezón y el perro se rasca o muerde violentamente. Las heridas en la cola son tan graves como en cualquier otra parte del cuerpo del perro, por lo que si se producen habrá que recurrir al veterinario.

 

HERPES CANINO: Se trata de una infección rara en los perros, pero de presentarse es de gravedad, sobre todo si se presenta en cachorros, quienes incluso pueden ser atacados en estado prenatal, naciendo muertos. En los perros adultos la situación es manejable, pero debe considerarse seria y ser atendida.

 

HERNIA: Es una protuberancia anormal que se produce en los órganos del abdomen a causa de que los músculos que los contienen han abierto un “canal” donde se incrusta parte del tejido del órgano. Las hernias congénitas son comunes, sobre todo las del ombligo, por efecto de una ruptura brusca del cordón umbilical, lo que daña permanentemente los músculos; este tipo de hernia se puede corregir con una pequeña operación quirúrgica.

 

La hernia “inguinal” ocurre en las hembras en la región baja del abdomen, a causa de que una porción del tejido de la matriz se inserta en el llamado “canal inguinal”, esta porción del tejido fuera de lugar puede ser pequeña al principio, pero tiende a crecer, por lo que es conveniente corregir esta situación por medios quirúrgicos, sobre todo en perras destinadas a la procreación. Este tipo de hernia es rara en machos, pero en ellos se presenta con frecuencia otro tipo llamado “escrotal”, porque una fracción del tejido del intestino se inserta precisamente en el escroto; por lo que, dicho una vez más, se requiere cirugía. El tipo de hernia potencialmente más serio es el que se produce cuando se abren los tejidos del diafragma a consecuencia de un golpe, de manera que partes del intestino pueden invadir el pecho del animal, lo que causa grandes dificultades para respirar y el perro no puede permanecer acostado.

 

La hernia “perineal” es más frecuentemente en perros viejos y se traduce en un alargamiento de la próstata hacia adentro, lo que causa estreñimiento y agotamiento. Se produce una tensión de los músculos del ano, por lo que la defecación es dolorosa y difícil. Desafortunadamente este tipo de hernia no puede ser operada, por lo que solamente se le dan cuidados paliativos al perro.

 

HIDROCEFALIA: Es una acumulación anormal de fluido cerebroespinal que causa un incremento del tamaño de la cabeza en los cachorros recién nacidos. Las razas pequeñas de cabeza redonda, como el Chihuahua, son más propensos a esta condición.

 

HIPERTERMIA: También llamada hiperpirexia, es una severa condición que se produce por exposición del perro a un calor excesivo, con el consecuente aumento de la temperatura de su cuerpo. Las únicas estrategias que tienen los perros para bajar su temperatura son la sudoración, la búsqueda de la sombra, el beber agua o incluso meterse en el agua. Pero si el perro es confinado a un lugar caliente, poco ventilado y sin acceso al agua, sus posibilidades de regular su temperatura son mínimas y pronto ocurrirá un “ataque de calor”, lo que sucede con lamentable frecuencia cuando el perro es dejado en el automóvil durante el verano, aunque se haya dejado una porción de vidrio adentro para procurarle ventilación. Los síntomas de la hipertermia comienzan por el jadeo, dificultad para respirar, y ansiedad; las encías del perro se tornan rojas y brillantes. Si en ese momento no se toman las medidas pertinentes y continúa el encierro y el calor, se produce el colapso respiratorio (las encías se vuelven azules), el estado de coma y la muerte. En el caso de paseos por la playa o lugares abiertos en tiempos de calor debemos estar seguros de que el perro tiene un lugar donde refugiarse y cuenta con suficiente agua fresca para beber, tampoco es muy conveniente que haga ejercicio bajo el sol. Las razas de caras “achatadas”, como el Boxer o Pekineses son más susceptibles al ataque del calor puesto que su respiración es más difícil. También los perros d pelo largo corren riesgos mayores. De lo anterior se desprende que los perros nunca deben dejarse en el auto durante las épocas de calor.

 

HIPOCONDRÍA: No es raro que los perros o las personas finjan enfermedades para obtener atención y cuidados. Esto sucede con perros muy inteligentes que normalmente han recibido un tratamiento muy afectuoso cuando han estado enfermos en el pasado, por lo que el perro tiende a manifestar los mismos síntomas para volver a ser el centro de la atención de la familia. Por supuesto esta conducta se presenta principalmente si el perro siente que ha perdido influencia en la casa, sobre todo si ha llegado un bebé u otra mascota. Aunque el perro ha sido lo suficientemente inteligente para crear una personificación, no siempre es capaz de mantenerla mucho tiempo, sobre todo si lo estimulamos con algún premio o pases, entonces olvidará de inmediato sus males y se mostrará contento. Lo mejor en estos casos es no hacer caso de los supuestos males y reforzar nuestra actuación, eso romperá su estrategia.

 

HIPOTERMIA: Sucede cuando el perro ha sido expuesto a temperaturas muy bajas durante mucho tiempo. Las primeras partes de su cuerpo que se ven afectadas son las orejas, la punta de la cola, los dedos y el escroto en perros pequeños. Las partes afectadas se tornan pálidas por efecto de la falta de irrigación de sangre; si la situación no se corrige se puede presentar necropsia, o sea parte del tejido muerto, lo que es el preámbulo de la gangrena. Cuando se presenta esta situación, lo que se debe hacer es colocar fomentos sobre las partes afectadas, es decir lienzos o toallas húmedos en agua tibia, nunca caliente. A medida que regresa la circulación, se produce dolor en las partes afectadas. Se debe mantener al perro en un ambiente cálido, pero no expuesto al calor muy cercano. En ningún caso se debe dar masaje a las partes afectadas, pues en estas condiciones se pueden romper los tejidos. Si después de este tratamiento las partes se tornan negras en vez de rojizas, hay que llevar al perro al veterinario, pues el proceso de la gangrena ha comenzado.

 

HISTERIA: En los perros, este término se emplea para designar una conducta errática que normalmente ocurre en animales que sufren de daño cerebral y se presenta antes de que comiencen las convulsiones. El perro choca con los muebles, sus movimientos carecen de coordinación y normalmente se descontrolan sus esfínteres. Generalmente el perro busca refugiarse en lugares oscuros. Como un perro en este estado carece de control es peligroso acercarnos a él o tratar de calmarlo, pues su conducta puede ser muy agresiva. Lo mejor es proporcionarle la mayor oscuridad posible y esperar a que pase el ataque; cuando se presentan las convulsiones, lo único que se puede hacer es cuidar que el perro no se lastime con los muebles angulosos o algún material que resulte peligroso. En algunos perros se presentan periodos de conducta agresiva y errática, aunque aparentemente no se da una falta de control; en estos casos también se habla de histeria, pero se trata de un problema de carácter que probablemente también tenga un correlativo neurológico.

 

IMPOTENCIA: Se trata de la inhabilidad de un perro macho para realizar el acto sexual. Puede tener varias causas, incluyendo la inflamación o infección del pene, ocasionalmente producida por exceso de actividad sexual; por debilidad producto de enfermedad, desnutrición o desordenes metabólicos. Independientemente de que el perro sea o no destinado a la reproducción, es necesario averiguar la causa de la impotencia, puesto que se trata del efecto de una situación anómala.

 

INCONTINENCIA: La incontinencia de la orina es la incapacidad de controlar su emisión. Desde luego debe distinguirse entre la verdadera incontinencia y los constantes “accidentes” que les ocurren a los perros que no están bien entrenados o atraviesan por un periodo de rebeldía. La incontinencia urinaria tiene diferentes causas y unas son más comunes que otras. En los perros adultos, la causa más frecuente es la inflamación de los músculos del esfínter que controla la orina, lo que muy frecuentemente es producto de la presencia de piedrecillas o “cálculos” que irritan los conductos de la orina; esto sucede en ambos sexos. También puede deberse a infecciones bacterianas, lo que es más común en las hembras, que tienen la uretra más corta que los machos, además de que un diez por ciento de las hembras entran en periodos de incontinencia, ya  sea por el reordenamiento de los órganos en la pubertad o por una falta de hormonas; en este caso el tratamiento consiste en la administración de hormonas. Ocasionalmente, la incontinencia se debe a una malformación congénita que afecta la uretra que va de los riñones al tracto urinario, lo que se puede corregir por medios quirúrgicos.

 

INFECCION POR HONGOS: Existen varias especies de hongos que pueden afectar a los perros. Las esporas de hongos pueden ser inhaladas o ingeridas, con lo que crecen colonias ya sea en los pulmones u otros órganos internos, principalmente en los intestinos. Los síntomas incluyen dificultad para respirar e inflamación de la traquea y la boca. Lo más común es la irritación de la piel cuando los hongos se reproducen externamente, lo que no es una situación grave; pero la reproducción interna de los hongos sí puede llevar a una condición seria, sobre todo si se produce en los pulmones.

 

INFLAMACION DEL OIDO: También llamada otitis externa, es la inflamación más común en los perros, principalmente producida por piojos que proliferan en una acumulación excesiva de cerumen. En otros casos se produce por la presencia de material biológico que se degrada internamente, como partículas de madera o hierba, que se convierten en un foco de infección, lo que también se presenta como resultado de heridas en peleas.

 

Las razas de orejas colgantes son más propensas a estos problemas debido a la falta de circulación de aire; en las razas pequeñas también se presenta esta situación, pues los conductos auditivos son demasiados estrechos. Cualquier inflamación de los oídos requiere la consulta de un veterinario, porque de persistir puede llegar a una condición grave, lo que significa pérdida de la capacidad auditiva, ya que se trata de un órgano muy sensible.

 

INGESTION DE HIERBA: Muchos perros tienen el hábito de comer pequeñas cantidades de hierbas de vez en cuando, lo que generalmente provoca vómitos. Tal parece que esta es una conducta sana, pues ellos mismos se “purgan” y purifican cuando sientes malestares estomacales, por lo que no es correcto reprimir esta conducta.

 

INGESTION DE OBJETOS EXTRAÑOS: Es común que los perros traguen algo más que comida en sus andanzas y juegos, la mayoría de los materiales ingeridos son pequeños y no causan mayor problema, pues igual que pasan por la tráquea lo hacen por los intestinos y son expelidos en las heces; pero desgraciadamente no siempre es éste el caso; algunos objetos son demasiado grandes para ser expulsados o bien tienen aristas que producen daños internos. Si se sabe o se sospecha que el perro ha tragado algo que no es biodegradable y es muy grande como para ser expulsado, se requiere tomar una placa de rayos X y si es necesario habrá que operarlo.

 

INTRUSCEPCION: Es una indisposición del intestino en la que una parte de él se inserta sobre sí misma, a la manera de un telescopio, en el que una parte del tubo se mete en la otra. En el caso del intestino se produce un mal funcionamiento y posible obstrucción. Los síntomas son dolor abdominal, fiebre y flatulencias. Se trata de una condición seria y se requiere de una intervención quirúrgica para salvar la vida del perro.

 

LAPAROTOMIA: Es un término médico que designa a la incisión que se practica en el abdomen, bajo anestesia general, y en donde se inserta un instrumento para obtener muestras de tejidos (biopsia) o simplemente para explorar el interior. Una incisión de este tipo también es necesaria cuando se realiza la esterilización de las hembras.

 

LEPTOSPIROSIS: Es una grave enfermedad infecciosa causada por una bacteria del género leptospira. En el caso de los perros existen dos clases de estas bacteria: la leptospira canicola es la que se presenta con mayor frecuencia, pues son los perros los receptáculos naturales de este organismo. En los peores casos, la infección produce diarrea, vómitos, fiebre, dolor en el vientre, daño a los riñones, perdida de peso y un decaimiento general que lleva a la muerte. Aunque en muchos perros la infección se presenta con tal levedad que apenas es notada; en casos muy raros, la bacteria pasa a los humanos, lo que se llama fiebre “canícola”

 

MALFORMACION DE LOS HUESOS: En las primeras etapas de vida de todos los mamíferos, la deficiencia de vitamina D puede causar deformación de los huesos, pues estos no tienen la suficiente dureza en su crecimiento, por lo que fácilmente se distorsionan manifestando deformidades. La dureza de los huesos depende de la correcta amalgama de sales de calcio, lo que no sucede en ausencia de vitamina D. Puesto que actualmente se tiene ya una gran conciencia de las necesidades de la madre, tanto en el embarazo como en la lactancia, esta condición resulta muy rara.

 

MANIOBRA DE HEIMLICH: Es el procedimiento para liberar a una persona o animal de un objeto que se encuentra obstruyendo la traquea y dificulta la respiración. Sus características serán vistas en la sección de primeros auxilios.

 

MAREOS: Muchos perros son propensos al mareo, pero esto se produce particularmente en el automóvil y resulta un problema en viaje largo. Cuando podemos prever que el perro sufrirá de mareo en el auto, lo más prudente es no darle de comer varias horas antes del viaje. Existen algunos medicamentos para aliviar un poco los mareos y el veterinario puede asesorarnos al respecto.

 

MENINGITIS: Es una inflamación de las meninges, que son membranas que rodean el cerebro y parten de la columna vertebral. En los perros esto puede ser resultado de una infección viral llamada coriomeningitis linfocitica.

 

METRITIS: Inflamación de la matriz, por efecto de una infección, que generalmente ocurre después del parto. Se trata de una enfermedad potencialmente grave que se manifiesta con fiebre, ansiedad, pérdida de apetito y generalmente flujo vaginal sanguinoliento. Cuando una perra presenta estos síntomas debe ser atendida de inmediato.

 

MIASTENIA GRAVIS: Es una seria condición que tiende a ser crónica; sus causas son inciertas y produce una degeneración de los músculos y el esqueleto. Se considera que se trata de una falla en el sistema inmunológico y no se ha descubierto la cura.

 

MICOPLASMA: Es una bacteria que infecta el tracto respiratorio; en los perros se encuentra asociada a otras enfermedades del sistema respiratorio.

 

MOVIMIENTOS INVOLUNTARIOS: Son producto de algún desorden en el sistema nervioso, por lo que se pierde el control de movimiento. En los perros generalmente se encuentra asociado a la enfermedad llamada “distemper”, que ya hemos tratado, y se presenta como una secuela de la misma, precisamente cuando el animal se encuentra en proceso de recuperación. Estos desordenes pueden ser paliados, aunque es posible que se sigan presentando; de cualquier manera el perro puede tener una razonable calidad de vida.

 

MORDEDURAS: La mayoría de los perros están expuestos a mordeduras, ya sea por peleas con otros perros o por otros animales. Las mordeduras leves pueden ser tratadas en casa con simples lavados., utilizando alguna sustancia antiséptica; pero aquellas que sean profundas deberán ser atendidas por un veterinario, no solamente por la herida, sino por los riesgos de infecciones o contagio de enfermedades. Una mordida que no se atiende generalmente da lugar a un absceso doloroso con descarga de pus, lo que requiere un tratamiento a base de antibióticos. Es muy raro que un perro de ciudad sea mordido por una serpiente, pero en caso de que eso suceda, habrá que mantener al perro quieto, calmarlo y acudir al veterinario de inmediato, pues se necesita una inyección de suero anticrotálico.

 

NETTLERASH: Se trata de una reacción alérgica que se manifiesta en la piel del perro, produciendo un conjunto de pequeñas marcas rojas que producen irritación, por lo que el perro se rasca continuamente y se agrava su situación. Es muy difícil discernir la causa, pues depende de la sensibilidad del perro ante cualquier elemento del medio ambiente. La irritación se presenta principalmente en la cabeza, oídos y muchas veces en las encías y garganta, lo que causa grandes molestias al perro. Los síntomas parecen extinguirse en una o dos horas, pero generalmente regresan un tiempo después. El perro debe ser tratado, normalmente con antis-tamínicos, lo que produce un alivio rápido.

 

NEUMONIA: Es una inflamación de los pulmones que resulta de una infección en la que se forman pequeñas protuberancias llenas de liquido. En los perros es esta una enfermedad poco frecuente y normalmente se encuentra asociada a otra infección bacterial. Los síntomas incluyen dificultades para respirar, fiebre y pérdida de apetito; el perro necesita tratamiento con antibióticos y sobre todo descanso; es importante mantenerlo en un lugar calido y confortable.

 

NEURALGIA: Es el dolor en una parte, o a través de todo lo largo de un nervio. El dolor neurálgico es muy fuerte y en los perros se presenta principalmente en los hombros y el cuello. Este padecimiento debe ser atendido por el veterinario, poniendo énfasis en la sedación de los dolores.

 

OBSTRUCCION INTESTINAL: La obstrucción en alguna parte del tracto digestivo normalmente es causada por la ingestión de materiales inadecuados. Aun en el caso de huesos, la trituración de ellos puede producir una pasta difícil de digerir y que llega a acumularse y endurecerse en el intestino. También masas de su propio pelo pueden causar esta clase de obstrucciones, cuyos  síntomas pueden ser dolor, vomito y por supuesto estreñimiento, por lo que se debe de atender con rapidez.

 

OCLUSION DEL ANO: Una malformación congénita que resulta rara es la oclusión del ano. Obviamente un cachorro no puede vivir mucho tiempo en estas condiciones, por lo que al descubrirse esta condición deberá ser operada de inmediato, lo que resulta muy sencillo.

 

ORGANOS VOMERONASALES: Es un par de pequeños órganos olfatorios que se encuentran en el paladar del perro y que contienen células sensitivas a olores químicos. Estos órganos son parte del extraordinario mecanismo olfativo del perro.

 

ORQUITIS: Es una inflamación de los testículos a partir de una infección producto de una lesión, por lo que el perro requiere un tratamiento a base de antibióticos.

 

OVULACION: Es el momento durante el llamado “estro” o celo en el que se producen los óvulos, en los ovarios de la hembra.

 

PARALISIS: Es la condición en la que un músculo pierde todo movimiento y sensación. La parálisis procede de un daño cerebral, en la columna vertebral o en un nervio en particular. En los perros generalmente sucede como resultado de una herida, enfermedad, degeneración de los discos invertebrales, graves infecciones como la distemper o envenenamiento. La “llamada paralisis posterior” afecta a las patas y los cuartos traseros y es la mas común en los perros. Normalmente es una secuela de la distemper y tiende a ser progresiva, de manera que es preferible poner al perro a dormir. También se puede producir este tipo de parálisis por desviación de los discos de la columna, especialmente en las razas de lomo largo, como los Galgos y Corgis.

 

Si la parálisis es severa, se produce una pérdida total de sensación y el perro se vuelve incontinente, por lo que sin poderse mover con facilidad se arrastra sobre sus heces,  de manera que el perro debe yacer sobre una superficie que pueda ser limpiada con facilidad y sea suave, para aliviar un poco su situación. El tratamiento de la parálisis depende del origen y naturaleza de la situación particular, pero en todos los casos el perro necesitara un largo periodo de descanso combinado con la administración de ciertos medicamentos como las hormonas corticosteroides; en algunos casos es viable la cirugía; pero en la mayoría es más humanitario poner al perro a dormir.

 

Existe un desorden hereditario que causa anormalidades en las vértebras cercanas al cuello y que es frecuente en las razas muy grandes, como el Gran danés. Las vértebras deformes presionan la espina dorsal y causan una cierta paralisis en las patas delanteras, lo que produce un estado de desequilibrio que se conoce como Síndrome de Wobbler.

 

Un perro puede sufrir parálisis en los cuartos delanteros como resultado de una lesión en el nervio radial; si el nervio resulta muy dañado y es difícil su recuperación, es necesario amputar el miembro en el que se ha producido la lesión, pues falta de circulación puede producir gangrena; si la otra pata no se encuentra afectada, la situación del perro no es tan dramática, pues podría tener una buena calidad de vida aun con solo tres patas.

 

PARA INFLUENZA: El virus de la para-influenza canina causa un estado de enfermedad grave, por lo que es una de las vacunas prioritarias.

 

PARVOVIRUS: Es uno de los virus mas pequeños y peligrosos para los perros, pues produce una de las enfermedades mas letales. Se trata de una enfermedad muy nueva, pues se desconocía en los perros hasta 1978, año en que se comenzó a detectar en varios países y su incidencia ha venido aumentando, considerándose ya unos de los principales peligros para los perros. Parece que este virus es una mutación de uno conocido como panleucopenia, responsable de una enfermedad llamada Enteritis, que ataca a los gatos. Se dice que el virus mutante se extendió en alimentos comerciales para perros, lo que sin comprobarse ya esta controlado, pero no así el virus mismo que ahora se difunde por contagio, atacando principalmente a los cachorros y a los perros jóvenes. El virus es arrojado en las heces de animales enfermos y permanece largo tiempo en estado latente hasta encontrar el medio propicio para su desarrollo, por lo que no es necesario el contacto para que se produzca el contagio. Una vez que esté presente, el virus es muy difícil de erradicar y causa dos tipos de enfermedades: la más común es la especie de “gastroenteritis” que se produce principalmente en los cachorros y comienza produciendo letargia y vómitos, siguiendo con fuertes diarreas en una consistencia muy líquida y que contiene sangre. El cachorro se deshidrata muy rápidamente y pronto se colapsa y muere. Existe un tratamiento a base de sustancias que se inoculan por vía intravenosa, pero en el diez por ciento de los casos el resultado es la muerte.

 

Otra infección de la misma índole, pero más rara, causa inflamación en el corazón (miocarditis), ocurriendo en cachorros muy pequeños, incluso antes del destete. Tal parece que es la madre de la que transmite el virus, ya sea durante la gestación o el nacimiento; aunque los cachorros parecen muy sanos las primeras semanas, pero desarrollan rápidamente todos los síntomas de la enfermedad, muriendo varios de los miembros de la camada; los sobrevivientes quedan con lesiones cardiacas.

 

Los adultos infectados de parvovirus son mucho mas resistentes, presentándose la muerte solamente en el uno por ciento de los casos. Afortunadamente ya se ha desarrollado una vacuna eficaz para prevenir esta enfermedad.

 

PATOGENO: Termino aplicado a un organismo que causa una enfermedad, la mayoría de estos entes patógenos en perros son los virus y las bacterias; sin embargo muchos entes patógenos pueden estar presentes en el cuerpo del animal sin causar síntomas malignos; en estos casos se habla de un “portador” de la enfermedad que al pasar a otros perros si puede desarrollarse.

 

PERDIDA DE APETITO: Una baja o pérdida de apetito ocurre a todos los perros de vez en cuando; algunas veces por causas obvias, como algún absceso en la boca o la lengua que produce dolor al comer, lo mismo en un perro que ha sufrido una indigestión y se rehúsa a comer sus siguientes raciones. También un perro que ha estado menos activo de lo normal tendera a comer menos, pues no ha gastado su energía, lo mismo sucede en tiempos de calor, cuando el agobio desestimula el apetito. Pero si observamos una pérdida de apetito sin causa aparente, lo más probable es que eso sea signo de enfermedad, sobre todo si se presentan otros síntomas, como fiebres, agotamiento, dificultad para respirar o un ritmo cardíaco acelerado. En ese caso el apetito es un indicador de una anomalía y lo más prudente es consultar al veterinario.

 

También es frecuente que el perro pierda el apetito por causas psicológicas o emocionales, como el haber sido dejado en un albergue para perros o el que sienta que se ha perdido interés en el por cualquier motivo. En ese caso la solución es restablecer una relación cordial con el perro.

 

PERDIDA DE PESO: Una inexplicable baja de peso es algo digno de consideración y pone en evidencia una enfermedad o desarreglo subyacente que siempre debe ser investigado. Una pérdida de peso no necesariamente se encuentra asociada a la falta de apetito, esto dependerá de la causa.

 

PICADURAS DE ABEJA Y AVISPA: Los perros se encuentran más expuestos que los humanos a las picaduras de insectos debido a sus tendencias cazadoras. Una picadura de avispa o abeja es dolorosa, pero si se trata solamente de una, generalmente no produce mayor problema, siempre que el perro no sea alérgico. En todo caso habrá que limpiar la zona y procurar extraer el aguijón, pues estos insectos lo dejan incrustado donde pican y contiene un veneno que produce irritación, además que se crea un foco de infección. La remoción del pequeño aguijón puede lograrse si usamos unas pinzas para depilación.

 

El verdadero peligro es cuando el perro es atacado por muchas abejas o avispas, o bien si una pica en su lengua; en ambos casos se produce un estado de envenenamiento, con los síntomas antes descritos, incluyendo el shock anafiláctico, por lo que su condición puede ser extremadamente grave.

 

PIOMETRISMO: Se trata de una inflamación e infección de la matriz que se produce unas semanas antes del “estro” o periodo de celo. Esta es una enfermedad común, sobre todo en hembras ya mayores y requiere un tratamiento urgente que puede involucrar una intervención quirúrgica. Los síntomas de piometrismo incluyen agotamiento, sed excesiva, temperatura alta, vomito y pérdida de apetito; todos estos síntomas pueden aparecer de un momento a otro. La infección crea una excoriación purulenta en la matriz; cuando se concentra en el cuello o “cervix”, la acumulación de pus en esta parte produce una gran inflamación del vientre. Cuando la piometria es “abierta”, el canal cervical permite el paso de la pus, por lo que existe flujo vaginal. Con esta rápida secreción purulenta se puede producir un envenenamiento de la sangre, lo que produce un estado se shock y la muerte por exceso de toxinas. Alternativamente el útero puede romperse, lo que también es fatal.

 

La gravedad y rapidez de esta enfermedad nos sugiere una observación muy acuciosa de la hembra después de su periodo de celo; si en este tiempo aparece cualquier síntoma de enfermedad debemos llevarla de inmediato con el veterinario.

 

El tratamiento consiste en la remoción completa de la matriz, además del uso de antibióticos para combatir la infección. Por su puesto la perra queda esterilizada, pero sus posibilidades de recuperación son amplias.

 

PLEURITIS: Se trata de una inflamación de la pleura, que es un conjunto de membranas que cubren los pulmones. Se trata de una enfermedad grave y dolorosa que normalmente se complica con la neumonía. La respiración es agitada y produce dolor, también se presenta fiebre y perdida del apetito, un perro en estas condiciones requiere hospitalización.

 

PROSTATA: Es una glándula especifica del sistema reproductivo masculino que esta situada bajo la vejiga y llega a la uretra.

 

Esta glándula produce y secreta los fluidos que acompañan al esperma cuando el perro eyacula. Un problema común en los perros viejos es el alargamiento de la próstata, lo que causa interferencia con la orina y la defecación. Esta situación puede tratarse con hormonas, pero en muchos casos es preferible la castración. Es probable que este alargamiento se encuentre asociado a la presencia de un tumor que en muchos casos resulta canceroso.

 

PROSTOGENES: Son preparaciones químicas que sustituyen a la hormona natural llamada progesterona y normalmente se aplican a las hembras cuando se produce un falso embarazo o a manera de anticonceptivo. En los machos es usada para corregir la conducta de marcar el territorio con su orina o actitudes sexuales inadecuadas. También se usa en ambos para reducir la tendencia al vagabundeo. Estas hormonas deben ser usadas el menor tiempo posible.

 

PSEUDORRABIA: También llamada “Enfermedad de Aujesky” y se trata de un padecimiento que se presenta en todas las partes del mundo, principalmente cuando los perros son alimentados con carne de cerdo, y más específicamente cuando la carne no se encuentra bien cocida. El desarrollo de la enfermedad es corto e intenso, comenzando alrededor de los diez días después de haber iniciado la infección. En su primera fase el perro ladra exageradamente y se nota muy excitado, presentándose también un exceso de salivación; posteriormente comienza a manifestar escozor en toda la piel y se rasca continuamente, por lo que en algunas regiones se le llama “mal de comezón”.  En una tercera fase entra en un estado letárgico, pierde coordinación de movimientos y se comienzan a paralizar algunas partes de su cuerpo, con lo que es inminente el coma y la muerte. Debido a sus características es fácil confundir esta enfermedad con la rabia, pero se trata de un mal distinto y su desenlace es más rápido.

 

PSEUDOEMBARAZO: Es una condición que se produce en algunas hembras después del periodo de celo, presentándose todos los síntomas del embarazo real, a pesar de que no hubo cópula. En muchos casos los síntomas son muy acusados y se producen con cada celo, por lo que es conveniente considerar la esterilización de la hembra, con lo que este fenómeno desaparece.

 

QUISTES: Se trata de pequeños tumores, normalmente benignos, que contienen fluidos o secreciones suaves contenidos en sacos membranosos. Los perros también generan una gran variedad de quistes, la mayoría de ellos inofensivos; pero en algunos que son peligrosos se describen a continuación:

 

  • Los quistes sebáceos que se producen en la piel pueden ser muy pequeños y después crecer desmesuradamente. Algunas razas son más proclives a esta clase de quistes, tal es el caso de los pekineses. Además de las molestias que producen en si mismos, su crecimiento anormal revela la posibilidad de un desarrollo cancerígeno, por lo que debe ser examinado por un veterinario.

  • Los quistes llamados “interdigitales”, obviamente crecen entre los dedos, por lo que resultan muy dolorosos y fácilmente se rompen, con lo que dan lugar a una zona de carne viva que se encuentra en contacto con el suelo y por tanto susceptible de infección, por lo que estas formaciones deben ser tratadas de inmediato.

  • Los “quistes salivales” son los que crecen en el interior de la boca, precisamente en los conductos salivales, dificultando la producción y emisión de saliva, con lo que se dificulta grandemente el acto de comer.

  • Quistes ováricos que se presentan en las hembras y son una de las principales causas de esterilidad natural. La hembra pierde la regularidad en sus periodos de celo y eventualmente presenta otros síntomas de enfermedad; en estos casos se debe implementar un tratamiento a base de hormonas y si eso no resuelve la situación habrá que proceder quirúrgicamente. 

 

RABIA: Es una enfermedad viral extremadamente grave que afecta a los humanos, a los perros y a muchos animales domésticos y salvajes. Salvo muy raras excepciones, cuando se presentan los primeros síntomas, el desenlace es fatal. La ruta normal de transmisión es la mordida de un animal infectado, por medio del virus presente en la saliva. También es posible, aunque sumamente raro, que se adquiera solamente por el contacto de la saliva o su inhalación, a menos que la saliva toque una herida o excoriación, donde existe una entrada directa a la sangre.

 

Tanto los perros como las personas pueden ser vacunados contra la rabia y en muchos países es un requisito legal. En el caso de que un perro no vacunado haya sido mordido por otro del que no se sabe si esta vacunado o no, el primero deberá ser tratado con antiserum y vacuna contra rabia, después deberá ser puesto en observación por un periodo no menor de seis meses. Cuando se trata de un perro vacunado que ha sido mordido por un desconocido, se debe proceder de la misma manera, aunque el tiempo de observación debe reducirse a tres meses. Afortunadamente, la rabia prácticamente se encuentra extinguida en humanos y es bastante rara en perros, pero si una persona es mordida por un perro del que no se sabe si esta vacunado debe tratarse con los métodos usuales, que han probado ser efectivos.

 

El virus de la rabia tarda entre cuatro y seis meses para incubarse; a partir de que ya se ha fijado la enfermedad se desarrolla en tres fases: En la primera etapa se percibe un cambio de conducta en el perro, parece demasiado inquieto y busca esconderse en lugares oscuros; a veces ladra demasiado y se pone agresivo, mientras que en otros momentos se manifiesta más afectuoso de lo normal. Esta es una etapa muy corta, pues no dura más de dos días, siguiendo con una segunda fase en la que el perro manifiesta una gran excitación, ladrando continuamente y mordiendo todo lo que se le pone delante, por eso a esta fase se le llama “furiosa”; el perro se vuelve muy sensitivo a la luz y el sonido; si se le deja libre puede correr por muchos kilómetros hasta caer exhausto; si se encuentra confinado puede morder los objetos con tal fuerza que rompe sus dientes. En la tercera etapa el perro se comienza a paralizar, dejando de ladrar y agredir, por lo que a esta etapa se le llama rabia “muda”; se produce un extraño cambio en la voz, tornándose demasiado ronca, por efecto de la distorsión de las cuerdas bucales y la garganta afectada, tanto que el perro no puede tragar su propia saliva por lo que ésta sale de su boca. En este momento el perro puede comenzar a tener convulsiones y morirá en el curso de alguna de ellas. Otros pasan al estado de coma, del que ya no regresan. Si no hay intervención en el proceso, la muerte sobreviene entre los cinco y diez días a partir del comienzo de los síntomas.

 

En algunos países donde existe una incidencia de rabia, ésta se da principalmente en los animales salvajes, que son la fuente principal de contagio para los animales domésticos y las personas. Aunque en la mayoría de los países la rabia se encuentra controlada, las probabilidades de que este mal pueda llegar a ser epidémico siguen siendo preocupantes, tanto que algunos gobiernos, como el de la Gran Bretaña prohiben la vacunación de los animales domésticos, prefiriendo el antiguo sistema de “cuarentenas”, pues considera que al vacunar a sus mascotas la gente se despreocupa de este problema y no hace caso de mordeduras de animales cuando no parecen graves.

 

RADIOGRAFIA: Es una técnica para experimentar el interior del cuerpo utilizando rayos X. Tanto para gente como para perros este método es una gran ayuda para el diagnóstico y una guía para el tratamiento de un gran numero de enfermedades y desordenes.

 

RESPIRACION: Es el proceso por el cual penetra el aire a los pulmones y absorbe oxigeno del ambiente. En realidad existen dos tipos de respiración: la externa y la interna. La primera es la ya descrita y en la que intervienen los pulmones. La interna es el proceso por el cual el oxigeno se transmite por el torrente sanguíneo hacia los tejidos y órganos de todo el cuerpo, tomando el dióxido de carbono para regresarlo a los pulmones y expelerlo por la vía externa. La respiración es esencial para todos los procesos de la vida, pues los elementos del organismo funcionan mal o dejan de funcionar si no tienen el suficiente abastecimiento de oxigeno.

 

Al tomar el aire se dice que se aspira, y al soltarlo se expira; los tiempos en que esto sucede es el ritmo respiratorio, y este varia de unos a otros mamíferos. En un perro normal y sano, y la respiración debe parecer fácil y no producir demasiado ruido. Obviamente, en un perro que ha estado haciendo ejercicio o se encuentra sexualmente excitado, el ritmo es más acelerado; pero cuando el perro en calma respira agitadamente debemos sospechar un problema que puede tener muy variadas causas, por lo que es conveniente consultar al veterinario.

 

SARRO: Es una sustancia que se genera en la dentadura de los perros y con el tiempo los corroe, creando desarreglos dentales y perdidas de piezas.

 

SED: Como ya se ha dicho, el perro debe tener siempre acceso al agua limpia y fresca para restablecer e liquido perdido por sudoración y orina. Si observamos el consumo de agua, nos daremos cuenta de que existe un promedio que podríamos tomar como un criterio de normalidad; pero cuando se rompe ese promedio podemos sospechar que existe una enfermedad, sobre todo si se producen otros problemas, como diarrea y vomito. Generalmente la sed se asocia a infecciones internas.

 

SEDATIVOS: Existen muchos casos en los que es indicado darle al perro un sedativo o tranquilizante. Esto podría ser en aquellas circunstancias en las que podemos pronosticar que el perro se sentirá muy estresado y su conducta podría ser agresiva; también cuando lo tenemos que hospedar en un albergue o en viajes largos, para que esté tranquil y pueda dormir, en vez de sentir mareo.

 

SHOCK ANAFILACTICO: Es una reacción alérgica extrema, que puede producirse después de la picadura de un insecto, aplicación de una inyección, ingestión de un material toxico y en perros alérgicos a ciertos alimentos que ocasionalmente consumen. El animal manifiesta dificultades para respirar, se colapsa, sus encías se tornan oscuras y el ritmo cardiaco es irregular. El perro no responde a estímulos y parece muy enfermo. Se trata de un caso de urgencia y se le deberá aplicar una inyección de adrenalina para regularizar su metabolismo y salvar su vida.

 

SINDROME DE CUSHING: Es un desorden metabólico que resulta de una acumulación excesiva de hormonas corticosteroides, que son secretadas por las glándulas adrenales y cuyo control depende de la glándula pituitaria que se encuentra en la base del cerebro. La pituitaria produce un neurotransmisor que es un “mensajero químico” en forma de hormona que se llama adrenocorticotrópica, la que viaja a través del torrente sanguíneo hasta las glándulas adrenales que se encuentran situadas encima de los riñones. Cuando se rompe el equilibrio entre el estimulo del neurotransmisor y la respuesta de las glándulas, se produce este síndrome, que es peligroso, pues altera todo el metabolismo del animal, por lo que debe ser tratado con rapidez.

 

SORDERA: Algunas razas, particularmente aquellas de pelo blanco son proclives a la sordera congénita; esto incluye a los Bull terrier y Dálmatas; parece que el “gen” que produce el color y el de la sordera se encuentran correlacionados. Aunque en la mayoría de los casos la sordera se debe a cambios degenerativos en los órganos del oído interno y estos cambios se producen principalmente en el perro anciano. Un perro sordo puede tener una buena calidad de vida, pues conserva su vista y el olfato, pero se deben tener cuidados especiales con él.

 

TEMPERATURA: La temperatura del perro se toma insertando con suavidad el termómetro en el recto. La temperatura normal es de unos 38.5ºC, excepto por dos razas muy raras, que es el perro chino de “cresta” y el mexicano “Xoloscuintle”, cuya temperatura es de 40.7ºC. Igual que en las personas, un aumento de temperatura en los perros significa un estado enfermizo del organismo y es conveniente consultar al veterinario para descubrir la causa. Por supuesto una baja de temperatura también es preocupante, sobre todo porque tiene relación con problemas cardíacos.

 

TETANUS: Es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria clostridium tetani, que normalmente vive en la tierra. Esta enfermedad es mucho más rara en los perros que en los humanos, para quienes resulta muy seria y a veces fatal. Las esporas de la bacteria entran a través de una herida, especialmente si es profunda, y se desarrollan dentro del organismo, produciendo toxinas que causan espasmos musculares y parálisis; cuando los pulmones son afectados, la parálisis de los mismos causa la muerte. Los primeros síntomas en los perros son la intolerancia a la luz y el sonido presentándose después un entumecimiento de los músculos. Existe una vacuna para perros, pero dada la poca incidencia de esta enfermedad no se considera del todo necesaria; lo que si es prudente es que cuando se produzca una herida profunda le sea administrado el suero antitetánico.

 

TOS: Igual que la gente, el perro puede toser por muchas causas, la mayoría de las cuales son intrascendentes, pero existen casos muy serios en los que la tos es un síntoma a considerarse.

 

La tos puede ser la respuesta al polvo, al polen u otras sustancias irritantes; también puede deberse a resfriados, infecciones en la garganta o presencia de parásitos. Pero también puede ser síntoma de enfermedades tan graves como la distemper o problemas cardiacos.

 

Si la tos no es recurrente y no se encuentra asociada a otros síntomas visibles de enfermedad, puede tratarse de algo pasajero; en caso contrario resulta preocupante y es conveniente consultar al veterinario.

 

TRANSFUSIONES DE SANGRE: En casos de seria enfermedad o accidente muchas veces es necesario realizar transfusiones de sangre para recuperar la que se ha perdido, incluso cuando se hace una intervención quirúrgica prolongada.

 

TRAQUEOBRONQUITIS: También llamada “Tos de la perrera”, o “Enfermedad respiratoria canina”, pues se presenta con una tos muy fuerte, producto de una infección que normalmente se adquiere en los albergues para perros, las tiendas de animales y las perreras públicas, donde existe hacinamiento de perros. Se trata de una forma de “bronquitis”, pues afecta los bronquios y generalmente no es grave, pues la mayoría de los animales se recuperan en poco tiempo; sin embargo en algunos perros se dan complicaciones que pueden ser fatales, como la neumonía o una bronquitis severa, lo que se produce principalmente en perros viejos o cachorros.

 

Son cuatro los microorganismos responsables de esta enfermedad. Uno de ellos es la bacteria bordetella bronquiseptica, que causa síntomas parecidos al catarro común, pero la infección es mucho mas severa. También se produce esta enfermedad por infección viral, reconociéndose como causa los dos tipos de adenovirus y el de la para-influenza, cuyos síntomas varían en grados de severidad. Otros virus se encuentran implicados en el cuadro de este mal y son también peligrosos; se trata del microplasma, el virus del herpes y varios retrovirus, todo lo que hace que esta enfermedad pueda complicarse extraordinariamente.

 

Actualmente existen vacunas para la mayoría de estos agentes patógenos, pro la duración de ellas es de no mas de seis meses, por lo que el perro tendrá que renovar sus vacunas en caso de ser sometido a un hacinamiento, ya sea por su hospedaje, cruza o venta, como en el caso de las tiendas de mascotas.

 

TUMOR: Se trata de una protuberancia que crece en cualquier parte del cuerpo y es el efecto de un crecimiento anormal de los tejidos, lo que puede ser un desarreglo de la estructura celular del tejido, por lo que puede ser indicador de cáncer; la mayoría de los tumores se producen por una alteración externa del tejido, por lo que son “benignos”; pero en todo caso se debe analizar el tumor para determinar su virulencia.

 

ULCERA: Es una apertura de la piel o de una membrana mucosa, creando una cavidad que se inflama y ocasionalmente se infecta, dificultándose la cicatrización. En los perros se pueden producir úlceras a consecuencia de una gran variedad de enfermedades y desordenes. Los sitios más frecuentes son la boca, la piel y los ojos.

 

UREMIA: Es una condición en la que se produce un exceso de urea en la sangre, debido a un mal funcionamiento de los riñones. Se trata de un problema degenerativo y resulta extremadamente grave, pues la sangre se satura de toxinas, tanto que las probabilidades de sobrevivencia del perro son escasas.

 

URETRA: Es el conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta el exterior. En el caso de las hembras, ésta es mas corta que en los machos, por lo que ellas con más propensas a infecciones.

 

URETRITIS: Es una inflamación de la uretra que en los perros se encuentra asociada a la cistitis o la presencia de cálculos, lo que produce dolor al orinar y muchas veces presencia de sangre en la orina; si sucede esto es necesario consultar al veterinario.

 

VACUNACION: Es el proceso de creación de un estado inmune a ciertas enfermedades por la inoculación de vacunas que estimulan la producción de anticuerpos específicos.

 

VISION DEL TUNEL: Es un desorden la vista en la que los objetos son vistos solamente si se encuentran en línea recta, perdiéndose la visión periférica; en los perros se produce por un proceso degenerativo de la retina y tiende a ser progresivo.

 

VOMITO: Es una acciona refleja en la que el contenido del estómago se vacía a través de la boca, debido a la contracción del diafragma y de los músculos abdominales. El vomito se produce por la estimulación de un centro especifico del cerebro, pero el primer agente es una sensación del estomago mismo, que proviene de la ingestión de alguna sustancia toxica o una cantidad exagerada de comida. También se produce por la alteración de los centros de equilibrio situados en el oído interno, lo que produce mareo, como en el caso de un viaje de automóvil.

 

La causa mas frecuente de vomito es un simple malestar estomacal, debido a que el perro ha comido en exceso o alimentos muy irritantes. Si este es el caso, no se presentan otros síntomas y no hay de que preocuparse, pero es necesario suspender la comida por un mínimo de doce horas y limitar el agua a pequeñas dosis, para no provocar nuevos vómitos.

 

Si el vómito es persistente y se acompaña de otros síntomas, tales como evidente dolor de estomago, diarrea, apatía, dificultad para orinar presencia de sangre en la orina, el perro deberá recibir inmediata atención veterinaria. 

 

 

 

A-Z PRIMEROS AUXILIOS PARA PERROS.

 

Igual que para la gente, los primeros auxilios para los perros tienen la finalidad de proporcionar un tratamiento de extrema urgencia en caso de presentarse una enfermedad súbita, un accidente o algún desorden. Las circunstancias en las que es precedente realizar maniobras de primeros auxilios son las siguientes:

 

  1. Cuando el perro experimenta un gran sufrimiento.

  2. Su condición puede agravarse si no se interviene.

  3. Puede morir si no se actúa de inmediato.

 

En la práctica, no siempre resulta evidente cuando se presentan circunstancias como las citadas y puede ser difícil para una persona sin experiencia el saber que hacer. Sin embargo es preferible actuar, por lo menos para dar tiempo a hablar por teléfono al veterinario, o bien transportar al perro hasta su consultorio. Los tratamientos de primeros auxilios pueden ser tan variados como el simplemente mantener al perro cómodo y tranquilo, hasta darle respiración artificial o masaje cardiovascular.

 

Las prácticas que se presentan a continuación pueden ser ejecutadas por cualquier persona, aun sin experiencia, y en ningún caso agravaran la condición del perro. Sin embargo, debe tomarse como una regla general el que la persona que interviene debe considerar en primer lugar su seguridad personal, pues el perro, propio o ajeno, puede reaccionar con extrema agresividad ante una manipulación cualquiera cuando se encuentra en un estado alterado; en muchos casos es preferible inhabilitar al perro para morder, lo que se puede hacer con rapidez envolviendo su hocico con cinta de la que se usa para empacar.

 

AHOGO: A muchos perros les gusta el agua o incluso nadar, pero no son capaces de discernir los peligros a los que se exponen, por lo que no es raro que se coloquen en situaciones de riesgo, sobre todo en el mar, donde pueden ser arrastrados por el oleaje. Tampoco es raro que una persona se ahogue al intentar salvar un perro que se encuentra a merced de las olas, por lo que en este caso lo primero que tenemos que hacer es evaluar nuestro propio riesgo y actuar con cuidado, pues el perro puede encontrarse demasiado cansado y asustado, por lo que es necesario evitar que se apoye en nuestro cuerpo, acercándole un material flotante al que pueda asirse en primera instancia.

 

Si el perro ha tragado demasiada agua, sus pulmones ya tienen un contenido, por lo que la primera medida es tratar de que expulse esa agua. Si se trata de un perro pequeño, se le podrá cargar cabeza abajo, sacudiéndolo para que el agua salga por gravedad.

Un perro grande tendrá que mantenerse acostado, pero la operación es la misma, levantándolo de los cuartos traseros para que su cabeza quede por lo bajo y expulse el agua; si como resultado de esta operación el perro no comienza a toser, es probable que la respiración se haya interrumpido, así que tenemos que constatar su respiración y ritmo cardiaco, colocando al perro de costado y procurando que su cabeza quede mas debajo de su cuerpo.

 

Si el corazón sigue funcionando pero no existe respiración, el único método viable es la “respiración artificial”, que se vera mas adelante. Si es el corazón lo que ha fallado, habrá que proporcionarle “resucitación cardiopulmonar”

 

BLOQUEOS RESPIRATORIOS: Cuando de pronto el perro se pone a toser violentamente y parece que se dificulta la respiración es posible que el perro haya tragado un objeto que obstruye su garganta, lo que es sumamente angustioso, tanto para el pero como para quienes lo observan. El objeto puede ser un bocado de comida, un juguete o cualquier otra cosa. Este bloqueo es sumamente peligroso pues se interrumpe la respiración, por lo que hay que actuar de inmediato para salvar la vida del perro, desde luego tomando las debidas precauciones para evitar ser mordidos por el perro.

 

La situación ideal es que intervengan dos personas, una sosteniendo con firmeza al perro e inmovilizándolo entre sus piernas mientras con las manos abre lo mas posible su boca, mientras la segunda persona trata de localizar el objeto atorado y removerlo, ya sea con sus dedos o usando unas pinzas. Desde luego esta operación se facilita si el perro ha perdido la conciencia, pero en todo caso hay que actuar con rapidez.

 

En el común de los casos, el objeto puede ser visto, pues se trata de algo tan grande que sobresale en la boca; pero también es frecuente que el objeto se encuentre insertado en la traquea y no se le pueda ver, por lo que habrá que intentar otros métodos; si se trata de uno pero grande se puede utilizar la llamada “maniobra de Heimlich”, que consiste e colocar al perro parado sobre sus patas traseras, mientras la persona se coloca detrás, abrazando fuertemente el pecho del perro, liberando un brazo, se presionara fuertemente justo debajo de las costillas y se repetirá esta operación varias veces, hasta que el objeto sea arrojado. Esta operación también ser realiza con las personas. Si el perro esta inconsciente y es difícil realizar esta maniobra de pie, se puede intentar con el perro acostado de lado, presionando fuertemente con una mano sobre las costillas y la otra debajo, tratando de producir un efecto de “fuelle”, o sea que la presión del aire de los pulmones tendera a desalojar el objeto. Tratándose de un perro pequeño, esta operación se puede intentar sosteniendo al perro de sus patas traseras y poniéndolo boca abajo, lo que tiene la ventaja de que se aprovecha la gravedad.

 

Cuando se ha suspendido por mucho tiempo la respiración del animal, este puede seguir sin respirar incluso su ya se ha liberado del objeto extraño, por lo que será necesario darle respiración artificial o resucitación cardiopulmonar, dependiendo de las circunstancias. Si el perro es salvado, de todas maneras es necesario llevarlo al veterinario para que sea revisado.

 

DISLOCACIONES O HUESOS ROTOS: El resultado de una caída, accidente o movimiento brusco puede ser una dislocación o ruptura de huesos, siendo la causa mas común el atropellamiento, que es precisamente una situación de extrema urgencia y normalmente requiere primeros auxilios; pero en este caso es necesario evaluar las características de los daños para no agravar la situación del perro. A continuación veremos algunas de las fracturas más comunes y los riesgos que presentan:

 

  • LOMO: Si se rompe la columna vertebral, el daño es muy severo y puede producirse la parálisis de la parte posterior del cuerpo a partir de la fractura, por lo que es necesario mantener inmóvil al perro. Si es necesario moverlo, es preferible arrastrarlo con cuidado hasta una tabla que haga las veces de camilla, para poderlo transportar sin lastimar más la columna.

  • PATAS: Si el perro ha sido lastimado en una de sus patas, habrá que mantenerlo acostado y envolver el miembro dañado con una toalla, de manera que tenga el menor movimiento posible, sobre todo si notamos que el hueso sobresale de la piel.

  • COSTILLAS: Si se sospecha que se han fracturado costillas, lo que debemos hacer es envolver la caja torácica del perro con vendas elásticas u otro material a la mano, procurando que el vendaje quede firme pero no demasiado apretado. Si el perro tiene dificultades para respirar, es de suponerse que una costilla rota ha perforado un pulmón; en este caso hay que moverlo lo menos posible hasta que llegue la ayuda veterinaria.

  • COLA: La fractura más común de los perros es en la cola, pues fácilmente se les atora al jugar o saltar, y también es muy frecuente que se les atrape la cola con la puerta del auto. Si se percibe una fractura, lo único que se puede hacer es entablillarla para evitar el movimiento y llevar al perro al veterinario.

 

En todos los casos en que se sospecha fractura o dislocación, el perro debe ser auscultado por el veterinario y no es conveniente darle nada de comer o beber con anticipación, pues es probable que se le tenga que anestesiar, ya sea para operar, o simplemente para revisarlo, pues en estado consciente el perro no lo permitiría.

 

ESTADO DE SHOCK: El shock fisiológico es una condición grave en la que baja demasiado la presión arterial, de manera que el organismo sufre de una falta de oxigenación. En los perros, este estado se puede producir a consecuencia de una enfermedad, herida o trauma. Puede ocurrir inmediatamente después de un accidente o en una crisis por enfermedad, pero en ocasiones sucede en una fase de aparente recuperación. Como se trata de una situación crítica es necesario actuar de inmediato.

 

Los indicadores de que un perro esta a punto de caer en shock son una extrema palidez de las encías, cuando se tocan y presionan un poco con los dedos esa porción se torna roja, lo que indica que la sangre se acumula ahí. También se presenta respiración agitada, un ritmo cardiaco rápido y ansiedad. Mas tarde la respiración se vuelve lenta y el ritmo del corazón se percibe irregular, en estos momentos el perro puede perder la conciencia, sus encías se ponen azulosas y su temperatura baja hasta 36.7ºC o más.

 

El tratamiento de primeros auxilios consiste en colocar al perro yaciendo de costado y estirar un poco su cabeza lejos del cuerpo para favorecer la respiración; después se deberá meter alguna colchoneta, almohada o lo que se tenga a la mano para levantar sus cuartos traseros, de modo que la sangre corre hacia la cabeza. Es posible que se necesite darle respiración artificial, masaje cardiaco o resucitación; también es conveniente tapar al perro con una cobija para aumentar su temperatura. Finalmente habrá que solicitar una intervención veterinaria de urgencia.

 

HEMORRAGIA: El flujo de sangre puede ser interno o externo. El primer caso se produce por daños a los tejidos u órganos internos, y el segundo por heridas que van de la piel hacia adentro.

 

Las hemorragias externas son tan peligrosas como sea la perdida de sangre y el tipo de la misma, como ya se ha visto en otro apartado de este libro. Pero cuando es evidente un flujo rápido que no se contiene por si mismo, es urgente actuar, aplicando un vendaje para detener el flujo lo mas posible; lo ideal es una venda elástica de las que venden en la farmacia, pero en estos casos de urgencia habrá que echar mano de cualquier material que sirva. Antes de intentar el vendaje hay que procurar reducir el flujo de sangre, cerrando la herida con los dedos y presionándola durante unos dos minutos, para propiciar que se produzca una precicatrización, en cuanto vemos que la herida se queda pegada unos instantes, procederemos a vendar la zona de una manera firme pero sin apretar tanto que se detenga la circulación. Si el vendaje parece no estar funcionando habrá que localizar el punto en el que la presión produce que la sangre ya no corra hacia la herida, habrá que colocar un “torniquete” en ese lugar, esto consiste en un material duro, como un pedazo de madera, un lápiz p lo que se adapte a la zona, y colocarlo en el lugar donde se debe ejercer la presión, de manera que este material sustituye a nuestros dedos; después habrá que vendar la zona junto con el material para producir una presión permanente que detenga la sangre. De esta manera la situación crítica pudiera estar controlada y podemos llevar al perro al veterinario, pero debemos poner atención en aflojar el torniquete cada diez minutos y permitir el flujo de sangre unos momentos, pues de otra manera podría producirse la gangrena.

 

Las orejas del perro son muy sensibles y fácilmente se producen sangrados a causa de pequeñas heridas. En el cado de que el perro se encuentre sangrando de una oreja, habrá que colocar una gasa o algodón sobre la zona afectada y presionar por unos dos minutos, para producir la unión del cartílago e iniciar el proceso de cicatrización, procurando que la cabeza del perro se encuentre hacia arriba para que exista menos irrigación en la oreja afectada.

 

Si el sangrado procede de una herida en la lengua o cualquier parte de la boca es difícil aplicar una presión directa en un perro consciente, pues el no lo permitirá e incluso puede mordernos. En este caso es preferible mantener baja la cabeza del perro para evitar que trague sangre y llevarlo de inmediato al veterinario, donde seguramente tendrá que ser anestesiado para proceder a su curación

 

 

Coloca al perro en una posición adecuada y aplica

una gruesa parte de material absorbente a la herida.

 

Cubre firmemente la herida con una venda o el material

disponible. Si se moja la gasa, cámbiala por una nueva.

 

 

Para controlar temporalmente el severo sangrado de

la cola, patas delanteras, traseras o cabeza, presiona con los

dedos el punto correspondiente.

 

Si la sangre proviene de la nariz, no se debe apretar las cavidades nasales o taponearlas, sino humedecer un lienzo con agua muy fría y colocarlo sobre el puente de la nariz lo que pudiera detener la hemorragia porque el frío produce una vasoconstricción; pero puede ser el caso de que la hemorragia proceda de una herida interna, en estas condiciones los fomentos de agua fría no servirán y el perro deberá ser atendido profesionalmente.

 

Si el sangrado es por los ojos, el procedimiento de los lienzos fríos puede ser muy efectivo, pues es muy probable que se trate solamente de ruptura de vasos capilares.

 

Es muy común que el se rompa una uña de raíz, lo que produce un confuso sangrado; sin embargo no se trata de una verdadera urgencia, por lo que solo se debe limpiar la herida y vendarla para llevarla al perro al veterinario.

 

INFLAMACION DEL VIENTRE: Se trata de un crecimiento súbito y desmesurado del vientre que se produce por acumulación de gases, siendo tan pronunciado que incluso interfiere con la respiración. Es más común que ocurra en razas grandes, aunque no se descarta que suceda en perros pequeños. De pronto, aun en medio de un ejercicio el perro se desploma, parece tener dolo, se dificulta su respiración y se produce una gran salivación. Generalmente se presenta después de haber comido y bebido en exceso. En realidad se trata de un caso grave y debe ser atendido de inmediato, pues el perro se encuentra en peligro de caer en estado de shock y morir.

 

QUEMADURAS Y ESCALDADURAS: Una quemadura y un raspón producen síntomas muy parecidos aunque sus causas sean muy diferentes. Las quemaduras pueden ser producidas también por corriente eléctrica o materiales químicos cáusticos.

 

Igual que los niños pequeños, los perros también se encuentran expuestos a quemaduras y escaldaduras en la casa, por lo que en ambos casos debemos tomar toda clase de precauciones; es muy común que un perro se produzca severas escaldaduras en la lengua y en la boca al tratar de robar un trozo de carne que se está preparando en un asador, o que sobre su lomo de derrame un café muy caliente. Otro riesgo es que el perro se encuentre muy cerca de la chimenea o un fuego cualquiera. Muchos cachorros reciben descargas eléctricas porque muerden los cables.

 

Las quemaduras se clasifican en “grados”, que van de lo superficial, en las que queda suficiente tejido para restaurarse solo, hasta quemaduras profundas, en las que también se afectan tejidos u órganos internos, por lo que el cicatrizado es difícil y se producen dolores intensos y desfiguración.

 

Con todas las quemaduras, pero particularmente con las profundas, el mayor riesgo es el shock, y secundariamente la infección. Ocasionalmente, y en especial con perros de largo pelaje, las consecuencias no son evidentes y la infección se manifiesta tiempo después.

 

El procedimiento de primeros auxilios consiste, primariamente, en verter lentamente agua fría sobre la parte afectada durante unos diez o quince minutos, lo que aliviara el dolor y limpiara la excoriación. Si la piel no presenta grave daño, simplemente se la deberá cubrir con una gasa o algodón y cinta adhesiva, comunicándose con el veterinario para solicitar su consejo. Si las quemaduras han afectado la piel con cierta profundidad se deberá llevar al perro al veterinario, y en caso de que las quemaduras sean profundas, lo más humanitario es practicar la eutanasia.

 

RESPIRACION ARTIFICIAL: Es una técnica de ultima urgencia que se aplica cuando el perro ha dejado de respirar o incluso si se ha producido un paro cardiaco, que es una situación realmente grave, pues si el cerebro deja de recibir oxigeno el daño permanente es cosa de unos cuantos minutos, por lo que la respiración artificial debe combinarse con la técnica conocida como resucitación cardiovascular.

 

Existen varias causas por las que cesa la respiración, como el shock anafiláctico, ahogo, asfixia, shock eléctrico y severos golpes o heridas. Muchas veces la respiración es tan leve que no se puede detectar, sin embargo existe, lo que solo puede percibir colgando un trozo de tela delante de la boca del perro para observar si se mueve; si es así, en realidad no estamos en presencia de un paro respiratorio. Pero si la respiración no es detectada, se debe actuar de inmediato para salvar la vida del perro. Se le debe colocar yaciendo de lado y levantar su cabeza para abrir su boca y tirar un poco de su lengua, de modo que podamos inspeccionar su boca y garganta en busca de algún objeto extraño que pudiera estar obstruyendo la respiración; si es así será necesario intentar sacarlo con los dedos o algún instrumento; si no es el caso, de cualquier manera tenemos que proceder a la respiración artificial, dejando acostado al perro y procurando que su cabeza se encuentre por debajo de su cuerpo. Se colocaran ambas manos en la región de las costillas, y se comenzara a presionar y liberar rítmicamente, imitando el movimiento del pecho en la respiración normal, de manera que los pulmones recuperen su movimiento; se deberá hacer esto durante medio minuto u observar si se ha restablecido la respiración, si no es así seguiremos con otra sesión. Si el corazón continua funcionando, la respiración artificial puede ser suficiente para llevar oxigeno al cerebro; esta técnica solo es ineficaz si los pulmones se encuentran perforados o existe una herida en el pecho que pudiera agravarse con la manipulación; si este es el caso será preferible administrar el otro tipo de respiración artificial, que es el de “boca-nariz”.

 

Dada la anatomía de los perros es poco probable que se pueda dar respiración de “boca a boca”, por lo que se hace de boca a nariz. Soplando fuertemente en la nariz del perro se podrán inflar sus pulmones, procediendo también rítmicamente, soplando y retirando la boca para permitir la expulsión del aire; el proceso se repite y continúa hasta que la respiración normal del perro se restablezca, revisando periódicamente si tal cosa ha ocurrido. Este es el método mas seguro de respiración artificial, sobre todo cuando observamos sangre en la boca o nariz del perro, lo que indica la posibilidad de una lesión en los pulmones.

 

RESUCITACION CARDIOPULMONAR: Es un procedimiento de urgencia en el que se combina la respiración boca-nariz con el masaje al corazón; es el procedimiento ultimo que se emplea en un perro que ha dejado de respirar y que tampoco tiene actividad cardiaca.

 

La primera operación es revisar la boca y garganta del perro de la manera antes descrita; después habrá que proceder a la respiración boca-nariz por unos diez segundos, seguida por un masaje; si el perro es pequeño, habrá que colocar una mano en su lomo y la otra sobre sus costillas, presionando y liberando a razón de 120 veces por minuto, imitando con ello el latido del corazón; en el caso de un perro grande, debemos presionar con ambas manos una sobre otra, igualmente sobre las costillas para estimular el corazón. En las razas muy grandes será preferible ponerlo de espaldas y actuar directamente sobre el pecho, contando dos tiempos al presionar fuertemente sobre el pecho, contando dos tiempos al presionar fuertemente sobre el pecho y un tiempo al liberar la presión, lo que deberá hacerse ochenta veces por minuto.

 

Cualquiera que sea el método empleado, habrá que suspender de tiempo en tiempo (aproximadamente cada quince segundos), para verificar si el perro presenta pulso, mismo que podemos tomar en una de sus patas delanteras. Si el perro sigue sin respirar es necesaria otra sesión de respiración artificial. Lo ideal es que en esta operación participen dos personas, una dándole respiración y la otra masaje cardiaco.

 

SHOCK ELECTRICO: Muchos perros sufren una descarga eléctrica cuando muerden los cables, siendo los cachorros los más expuestos debido a su conducta exploratoria y de juego. En muchos casos el shock eléctrico es fatal o produce serias quemaduras. Cuando sucede una descarga, la primera medida es retirar al perro de la fuente de energía, de preferencia desconectando el cable en cuestión para no recibir nosotros mismos una descarga, inmediatamente tenemos que revisar la actividad respiratoria y cardiaca del perro y en caso de que se haya suspendido una de ellas, o ambas, proceder como ya se ha descrito, con respiración artificial y masaje cardiovascular. Si se ha  tenido éxito y se ha salvado la vida del perro, de cualquier manera habrá que llevarlo al veterinario para su tratamiento posterior.