¿Por qué un perro? Tener Perro Comprenda a su Perro
Empezar con buen Pie Preparar su llegada Adaptación al nuevo hogar
Educación del Cachorro Educación del Perro Adulto Enseñanza Secundaria
Toma de Contacto Contacto Físico Dejar claro Quién Manda
Necesidades Afectivas Necesidades Básicas Un Perro Feliz

 

Los perros han estado a nuestro lado durante milenios, compartiendo nuestro hogar y nuestras vidas, eficientes compañeros de trabajo y amigos inseparables a la vez.  No cabe duda de que una relación así sólo puede estar basada en la comprensión y la confianza mutuas, dos cosas que sólo se logran cuando uno se toma el tiempo necesario para conocer a su mascota: su personalidad, su temperamento y su idiosincrasia.  Traer un perro a casa significa asumir una serie de responsabilidades nuevas que incluyen manejarlo y adiestrarlo con cuidado, elegir los accesorios adecuados, proporcionarle el ejercicio físico que necesita y garantizarle un bienestar tanto físico como emocional que sólo es posible si se le facilita una dieta adecuada, se le lleva al veterinario, se le cepilla y asea, se juega con él y se le brinda la compañía y el respeto que necesita y merece.  Si lo cuidan de forma responsable, con cariño y con constancia, cualquier perro se sentirá seguro y dichoso junto a sus dueños.

 

 

20 RAZONES QUE JUSTIFICAN MANTENER UN PERRO

 

1.           Los perros no hablan.

2.           Los perros no lloran a cada rato.

3.           Los perros no te preguntan ¿me quieres?

4.           Los perros nunca esperan regalos.

5.           Cuanto más tarde llegues, tu perro más se alegra de verte.

6.           Tu perro adora que tus amigos te visiten.

7.           Tu perro piensa que cantas bien.

8.           Puedes pasear al perro de un amigo sin que el tuyo se moleste.

9.           Los padres de tu perro nunca te visitan.

10.      Tu perro no se enoja si le dices el nombre de otro perro.

11.      A tu perro no le molesta que uses su shampoo.

12.      El carácter de tu perro es el mismo todo el mes.

13.      Los perros nunca te piden un break.

14.      Los perros rara vez viven mas que tu.

15.      Los perros no van de compras ni usan tu tarjeta.

16.      Los perros adoran que dejes cosas tiradas en el suelo.

17.      Tu perro te encuentra divertido cuando estas ebrio.

18.      La madre de tu perro no es tu suegra.

19.      Los perros no se enojan si miras a otro perro.

20.      A tu perro le agrada que lo saques a pasear con correa.

 

 

¡¡¡DETRÁS DE UN GRAN HOMBRE HAY UN GRAN PERRO!!!
 

 

 


¿Por qué un perro?

 

Protección y compañía * Motivos de salud * Una decisión importante

 

¿Por qué un perro?  Para algunas personas, las razones son obvias y les resultaría prácticamente imposible imaginarse la vida sin un perro.   Necesitan perro personas muy diversas, y por motivos muy diversos también.  Para algunas personas, como los invidentes y los sordos, su perro es como un salvavidas, algo que les proporciona seguridad y protección.  Los perros, inteligentísimos en muchos casos, pueden ser adiestrados para hacer la vida de su propietario mucho más fácil.  Pueden recuperar objetos perdidos o caídos, realizar tareas que sus amos realizarían con dificultad, detectar peligros y reaccionar en consecuencia:   no cruzando la calle si vienen coches o ladrando a los intrusos.  Para otras, como los ganaderos, los perros son herramientas de trabajo insustituibles, puesto que sin ellos sería muy difícil realizar determinadas tareas.

 

El compañero ideal

Pero los perros no son menos necesarios para muchas personas con necesidades menos concretas.  Los perros, fieles y generosos por naturaleza, ofrecen compañía, amistad y un oído que escucha sin juzgarnos.  No hay nada como volver a casa después de un día espantoso y que salga a recibirnos, dando increíbles muestras de regocijo, un amigo tan incondicional como es el perro de uno.  Los perros se alegran siempre de vernos, siempre están dispuestos a jugar y se sienten felices simplemente a escuchar mientras éstos cuentan los problemas que tuvieron en el trabajo y, en cuanto se les pasa el mal humor, los perros se ponen a correr y saltar invitando al propietario a disfrutar de la vida.  Si una persona es amante de los perros, éstos pueden incrementar su calidad de vida y, gracias a su lealtad y su afecto incondicional, también su confianza en sí mismo.  Un perro puede incluso enseñar a un niño tímido a superar su timidez al jugar y comunicarse.

 

Ventajas de tener un perro

Numerosas investigaciones demuestran la influencia de las mascotas en la salud física y emocional del ser humano.  Se sabe que acariciar a un perro reduce la presión arterial y la frecuencia cardiaca, y se ha comprobado que los propietarios de perros gozan en general de mayor salud que las demás personas, con menos incidencia de resfriados, infecciones y dolores de espalda.  Resulta especialmente interesante la menor incidencia de depresión entre los propietarios de perros, que parece indicar que éstos son más felices que las personas que viven solas, un perro no sólo significa compañía, sino también un ritmo que seguir, un horario que respetar para satisfacer las necesidades de su mascota.

 

Piénselo bien

Un perro podría mejorar su calidad de vida, y convertirse en propietario/a de un perro supone incrementar los placeres cotidianos,  no los motivos de estrés.

No obstante, si usted es ya una víctima de la vida moderna (demasiado trabajo, demasiado poco dinero, demasiado poco tiempo para usted mismo/a), tal vez un perro no sea la mascota más apropiada.  Las ventajas de un perro son muchas, pero hay que sopesar también las ineludibles responsabilidades que conlleva:  adquirir un perro es comprometerse para toda la vida del animal.  Usted será el responsable si su perro cae enfermo  o no es feliz,  y si no dispone de tiempo suficiente o en una casa no  hay espacio para él, o no va a poder sacarlo a la calle, tal vez tener perro no sea tan buena idea.  ¿seguro que no le interesa otra mascota?  Si no es así, sepa que aún puede disfrutar de los perros sino convertirse usted mismo en propietario.  Los refugios caninos suelen necesitar desesperadamente voluntarios para sacar a los perros a pasear, socializar a los cachorros o ayudar a adiestrar a todos.  Las sociedades protectoras reciben con los brazos abiertos a cualquier amante de los perros que no pueda  permitirse tener uno propio pero ofrezca su ayuda para recaudar fondos u organizar actividades benéficas.  Y tal vez también pueda asistir a clases de adiestramiento que tengan lugar en su zona.  Todo lo que aprenda sobre esta maravillosa especie le vendrá bien el día de mañana, cuando por fin pueda convertirse en propietario de uno.

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Tener perro

 

El compromiso  *  Su perro ideal  *Cuestionario  * Adiestramiento

 

Convertirse en propietario no es una decisión que se deba tomar a la ligera. Conviene sopesar con lucidez los pros y los contras antes de seguir adelante.

En primer lugar, tenga presente que introducir un nuevo miembro en su familia implica un serio compromiso.  Habrá  que invertir en él tiempo y dinero, realizar grandes esfuerzos y, a veces, habrá que enfrentarse a la frustración.  En contra partida , llenará la casa de alegría,  diversión y ternura, y la compañía y la lealtad estarán garantizadas.  Pero no de la noche a la mañana.

Cuando se adquiere un nuevo coche se suelen tomar muchas más precauciones que cuando se adquiere un nuevo perro.  Los futuros propietarios de perros no tienen que sacar ningún carné ni superar ningún examen.  Los perros no se entregan con manual de instrucciones y no hay garantía a la que acogerse si algo no va bien.  Cuando compramos un coche, elegimos con cuidado el modelo que mejor se adapte a nuestro estilo de vida, necesidades personales y presupuesto. Y sabemos más o meno, antes de comprarlo, cuánto costarán su mantenimiento, las posibles reparaciones y el seguro.

Todas estas cosas deberían plantearse también antes de adquirir un perro.  Esa raza en la que está pensando, ¿será la más adecuada para su casa, su estilo de vida y su situación financiera?  ¿será más propensa a sufrir enfermedades que otras?  El gasto de mantenimiento ( en tiempo o en dinero) es enorme en algunas razas y tipos ( el larguísimo pelo del Lebrel Afgano o del Lhasa Apso,  por ejemplo, obliga a dedicar mucho tiempo a su cepillado diario si se desea que el perro tenga buen aspecto).  Otros perros salen caros a la larga: los perros grandes necesitan comer mucho y con algunas razas hay que suscribir un seguro costoso.  Por otra parte, algunos perros necesitan hacer aún más ejercicio físico que los demás.

 

Responsabilidades

Los perros hacen mucha compañía, es cierto, pero también necesitan alimentos adecuados y cuidados veterinarios, independientemente de cuál sea la situación financiera y cuántos otros gastos haya que afrontar cada mes.  Hay que llevarles a hacer ejercicio, proporcionarles estímulos mentales y tal vez cepillarlos a diario, independientemente de si hace buen o mal tiempo y de lo mucho o poco apretada que esté la agenda cada día.  Nuestras responsabilidades para con el perro, simplemente, son ineludibles,  aunque parezcan rutinarias y aburridas.

Si lleva una vida muy agitada y le va a ser difícil hacer un huevo en su agenda para un perro, debería plantearse elegir otra mascota.  A los perros hay que dejarles que se comporten como perros.  ¿Está dispuesto a aceptarlos como son?  A veces se revuelcan en basura para envolverse en su olor,  dejan la alfombra y la ropa llenas de pelos, mordisquean los zapatos, excavan en el jardín, etc.

Por último, lo más importante:  ¿Está dispuesto a dedicar a su perro buena parte de su tiempo libre?  Porque tendrá que educarlo si desea que se adapte a su estilo de vida.  Además, deberá jugar los suficiente con él si quiere que sea alegre, bien educado y sociable.  Un perro con el que no se juega lo suficiente puede desarrollar trastornos  de la conducta.  Para muchos propietarios, cumplir con estas obligaciones es un placer;  sin embargo, hay a quienes les parece que todo esto es esperar demasiado de ellos.

 

Primer enseñanza

Aprender a comunicarse con su perro le exigirá tiempo y esfuerzo, pero también les dará a ambos libertad.  Como cualquier lengua nueva,  le parecerá un poco extraña y artificiosa al principio: su perro y usted, ambos mirándose atentamente, ambos tratando de interpretar los gestos faciales y corporales del otro para entender qué significan.  No obstante, con la práctica, la comunicación entre usted y su perro llegará a ser fluida.  Las clases de adiestramiento canino le pueden ayudar a entender mejor a su perro,  pero antes de apuntarse, piénselo bien.  ¿Estás realmente dispuesto a abandonar su sillón favorito cuando todo esté oscuro y en la calle sople un viento helado, sólo por asistir?


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Necesidades básicas

 

Comida  *  Lecho  * Collar y correa   *  Juguetes  * Útiles de aseo

 

Todo perro  necesita una serie de accesorios elementales, pero su ajuar no tiene por qué ser caro:  antes de averiguar si su perro es un mordisqueador compulsivo, no sería lógico que tirase la casa por la ventana comprándole un edredón de lujo para dormir.

 

Comer bien

Un perro debe tener siempre un comedero y un recipiente con agua para él solo.  Sus escudillas no deben ni lavarse ni guardarse junto con la vajilla utilizada por los humanos, y deben estar hechas de plástico, cerámica o acero inoxidable.  A las razas con orejas extremadamente largas, como el Cocker Spaniel,  les conviene utilizar escudillas especiales,  más hondas y estrechas, para evitar manchárselas y mojárselas y cuando beben o comen.  A las razas gigantes también les conviene usar recipientes especiales, más hondas y estrechas, para evitar manchárselas y mojárselas cuando beben o comen.  A las razas gigantes también les conviene usar recipientes especiales, más elevados, que contribuyen a evitarles problemas gástricos y de aerofagia.

Los perros, como las personas, tienen diferentes necesidades nutricionales y reaccionan de forma diferente ante  los distintos ingredientes de su comida.  El alimento para perros suele ofrecerse en tres presentaciones diferentes: pienso húmedo (que se vende enlatado), pienso semihúmedo (que se vende en bolsas de plástico cerradas herméticamente) y pienso seco (que suele presentarse en forma de copos o de croquetas, dentro de bolsas de papel forradas de plástico).  Aunque se suele pensar más en el precio y en la comodidad que en ninguna otra cosa al elegir, es muy importante conocer y observar las instrucciones indicadas en los envases, ya que el alimento para perros se divide en dos grandes grupos: completo o complementario.  La comida de lata es con frecuencia un preparado complementario, y por lo tanto debe mezclarse con galletas o mixer para perros que aporten fibra  y equilibren la dieta.  Las croquetas o copos deshidratados, en cambio, son casi siempre un pienso completo que no necesita complemento alguno:  de hecho, si se suministrase al perro cualquier otra cosa, posiblemente el equilibrio dietético se descompensaría.

 

Un lecho acogedor

Todos  los perros necesitan una cama para ellos solos, un refugio en el que puedan sentirse seguros y del que puedan sentirse  los amos.   Por eso muchos propietarios eligen actualmente transportines,  es decir,  jaulas acondicionadas y mullidas en su interior donde los perros pueden sentirse realmente en su casa y escapar de las travesuras de los niños,  de los otros perros u otras mascotas de la casa.  los transportines son como casetas de perro portátiles y de interiores que también permiten al perro utilizar el transporte público y viajar de forma más segura en el automóvil de sus amos. Aunque mucha gente les llama jaulas debido a su aspecto,  a ellos les parecen  más bien acogedoras guaridas, siempre y cuando se hayan acostumbrado a utilizarlas.

 

Collar y  correa adecuados

El collar y la correa son elementos imprescindibles del ajuar.  Elíjalos cómodos y ligeros, de piel o nailon.  Los collares de castigo, que estrangulan y se clavan en el cuello del perro, se consideran actualmente obsoletos como herramienta educativa, e incluso dañinos.  Si es verdad que un perro tensa demasiado la correa, hay otros medios más seguros  y menos crueles de controlarlo,  como por ejemplo los arneses y los collares con ronzal.  Las correas extensibles y enrollables vienen muy bien, sobre todo durante los primeros días de relación con un perro, ya que permiten darle mucha más libertad de movimientos sin tener que soltarlo de la correa.

Los perros deben viajar en el automóvil debidamente sujetos.  Para ello puede utilizar un transportín o una caseta portátil, o, si lo prefiere, un arnés especial, que es como un cinturón de seguridad para perros tan cómodo como eficaz.

 

Juguetes

No importa su complexión, su edad ni su talla: todos los perros necesitan jugar.   El juego es un estímulo mental  y también una excelente oportunidad para establecer vínculos afectivos con el amo.  Los  juguetes pueden ser una eficaz herramienta educativa y también mantener al perro ocupado cuando nosotros no estemos disponibles.  Los mejores juguetes son los interactivos, es decir, los que mantienen al perro entretenido  incluso en ausencia de un ser humano que los accione.  Los huesos huecos esterilizados y los muñecos de goma son perfectos, sobre todo si se rellenan con apetitosas porciones de comida.  Tena cuidado con las pelotas pequeñas, porque el perro podría atragantarse con ellas y morir ahogado.

Las ramitas  que suelen lanzarse al perro para que las recoja son también peligrosas: con demasiada frecuencia los veterinarios deben curar las lesiones producidas por trozos de madera clavados en el paladar o la garganta de los perros.  Las pelotas con cordel incorporado, los juguetes hechos de cuerda y las anillas son arrojadizos más seguros y en absoluto menos divertidos.

 

Utiles de aseo

El perro también necesita un cepillo o peine o y otros útiles de aseo.   El contenido exacto de su bolsa de aseo  dependerá de las características del pelaje, pero normalmente basta con un cortaúñas, un cepillo, un peine y un buen champú para mascotas.  También harán falta un cepillo de dientes suave y un dentífrico especial para perros, sea cual sea la edad del animal.  Si se cuida la dentadura del perro con regularidad, se prevendrá la formación de sarro y la aparición de caries en la edad madura.

 

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Empezar con buen pie

 

Primeros tanteos  *  Paciencia y comprensión  *   lenguaje corporal  *  Dejar claras las reglas

 

Incluso si ya ha tenido perro, conocer a uno nuevo no deja de ser toda una aventura.  No hay dos perros iguales, y hasta dentro de una misma raza cada individuo tiene su propia personalidad y forma de comportarse que, a veces, difieren enormemente.  Lo normal es que humanos y perros necesiten semanas e incluso meses para conocerse bien mutuamente y que cada uno sepa cómo el otro va a reaccionar.  En cualquier caso, planificar los sucesivos pasos de nuestra relación con el perro puede evitar muchos conflictos y malentendidos.

Indudablemente,  cualquiera de los dos puede llevarse alguna que otra mala sorpresa con respecto al otro durante las primeras semanas, pero un poco de previsión le puede ahorrar muchas lágrimas y dolores de cabeza en el futuro.

 

Recibirlo bien.

Si su nuevo perro es un cachorro, probablemente acabará de separarse de su madre y hermanitos para venirse con usted, y es lógico que ahora se sienta muy solo.   Todo lo que le rodea es diferente y extraño para él.  Incluso aunque en casa haya  otro perro, éste olerá diferente y se comportará de forma distinta a como lo hacían los perros con os que asta ese momento ha convivido.  Si su nuevo perro es adulto, y ya  está acostumbrado al entorno doméstico, los objetos que le rodean no le parecerán tan extraños como a un cachorro... pero usted sigue siendo un completo desconocido para él.

En este momento, la calma y la coherencia son vitales para el perro nuevo, independientemente de su edad.  Es posible que s usted sienta el impulso de hacer movimientos bruscos, gritar o incluso correr hacia él si lo sorprende haciendo algo que considera inaceptable, pero evite hacerlo: más bien deténgase, espero y medite.  Su perro va a necesitar algún tiempo para conocerle y para entender las reglas que rigen en su hogar.  Incluso tardará en reconocer sus diferentes tonos de su voz!  Si no quiere asustar al nuevo perro o cachorro, tenga mucha paciencia.  Lo primero de todo es evitar que se sienta atemorizado.

 

Lenguaje corporal del perro

Los perros no pueden expresar con palabras que se sienten inseguros, desamparados y solos, ni redactar un escrito de protesta contra los olores, imágenes o ruidos que les resultan o desagradables o perturban en el nuevo hogar.  Sólo pueden expresar sus sentimientos y temores por medio de gestos corporales y faciales y ciertos sonidos.

Un cachorro que se asusta al encontrarse de pronto con un perro grande tal vez adopte la postura utilizada para expresar sumisión: acercará su cuerpo al suelo, lo más posible, con las orejas hacia atrás y la cola enrollada entre las piernas.  También es posible que se orine o defeque a causa del miedo.  ¿No querrá ser saludado de esta forma por su nuevo compañero de piso o casa, verdad?  Un perro adulto, por su parte, reaccionará mal si se siente intimidado en un lugar desconocido para él:  si le sujeta o agarra para obligarle a salir o para impedirle hacer algo, usted creerá no estar haciéndolo nada malo, pero animal se sentirá castigado y maltratado hasta el punto de que podría incluso utilizar sus garras o fauces para defenderse de usted.

 

Normas de convivencia

Aunque evitando asustar o intimidar al nuevo perro, usted tiene que establecer algunas normas elementales desde el primer instante de convivencia.  Si deja claras las reglas desde el principio y es coherente con ellas, ayudará al perro a sentirse seguro.  Los perros, como los niños, necesitan aprender dónde están los límites.  Algunos perros intentan poner a prueba al propietario y sortearlas, mientras que otros las aceptan tranquilamente.  Sean cuales sean las normas o limitaciones que usted imponga, recuerde siempre esto: si quiere que su perro las acate, déjelas claras desde el primer instante o será tarde después.

Es mucho más fácil imponer unas  normas desde el principio que corregir una conducta indeseable una vez adquirida la costumbre.  Aunque le parezca un poco exagerado redactar las reglas por escrito, será lo más sensato si su familia es numerosa y todos los miembros van a relacionarse con el perro, ya que de  ese modo todos se comprometerán a tratar al perro exactamente de la misma forma.  El perro jamás podrá saber qué está bien  y qué está mal si  unos le riñen y otros le premian por hacer la misma cosa.  Si sube al sofá y se acurruca junto a alguien, tal vez haya quien lo premie con mimos y caricias y quien lo mande al suelo con gritos y empujones.  No se puede esperar que ningún perro entienda que cada miembro de la familia impone distintas normas.

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Comprenda a su perro

 

Rasgos hereditarios  *  Experiencia e influencias  *  Carácter individual

 

Factores  muy diversos influyen en la personalidad canina.  Siempre habrá quien defienda la herencia frente a la experiencia, y viceversa, pero lo más sensato es  asumir que el carácter de nuestro perro estará formado en parte por rasgos heredados de sus progenitores y en parte por las experiencias que ha tenido o tendrá durante su periodo  de formación, esto es, sus primeras semanas de vida.  La herencia influye mucho en el carácter: los hijos de madre nerviosa, agresiva o asustadiza tienen muchas más posibilidades de ser de este modo que los hijos de madres tranquilas, seguras de sí mismas y amigables.  Pero entendámonos: probablemente no estamos hablando tanto de herencia genética como del poderoso influjo de la madre durante las primeras semanas de vida, tan esenciales en la formación del carácter.  Es muy posible que los cachorros imiten a su madre y reproduzcan su conducta en el futuro.

 

Influencia y conducta.

Las experiencias vividas durante las primeras semanas de vida también influyen en el carácter del perro adulto.  Obviamente, una experiencia negativa del cachorro puede provocar que el perro tema un objeto o a una persona de por vida.  Sin embargo, los estudios demuestran que incluso es mejor tener algunas experiencias negativas que vivir enteramente aislado del mundo real durante la infancia.  Tal vez se deba a un fenómeno conocido como inmunización frente al estrés.  Cuantas más   experiencias viva un cachorro (incluso si algunas le resultan desagradables), mayor será su capacidad de enfrentarse a lo que el futuro le depare.  Esto no significa que no haya que proteger a los cachorros de las malas experiencias (por supuesto que hay que hacerlo), sino que una exposición al mundo exterior muy intensa puede contrarrestar los efectos de las experiencias desagradables y hasta de los rasgos negativos heredados.

 

La personalidad

Los cachorros nacen con tendencia a ser tímidos o seguros de sí mismos, impetuosos o tranquilos.  De su personalidad dependerá que sea fácil o difícil educarlos, socializarlos convivir con ellos.  Por regla general, los cachorros o perros adultos seguros de sí mismos no consideran necesario mostrarse agresivos, lo que hace muy importante fomentar esta confianza.  Algunos perros son muy voluntariosos y tratan de burlar todas las normas, mientras que otros prefieren acatarlas sin discusión: como los humanos, unos son líderes natos y otros gregarios como ovejas, pero todos deben aprender a comportarse en sociedad si quieren sobrevivir en este mundo moderno.

Con frecuencia los perros parecen reflejar como un espejo el carácter  de las personas con las que viven.  Obviamente, un perro criado en una casa llena de niños traviesos será probablemente ruidoso, inquieto y experto en llamar la atención, mientras que otro criado por un tranquilo matrimonio de la tercera edad probablemente refleje como un espejo el modo de vida de sus amo.  Los propietarios nunca deberíamos subestimar la influencia que ejercemos sobre nuestros perros.  Tal vez sea un difícil arte el de alcanzar el término medio: a veces nos gusta que nuestro perro sea divertido y con iniciativa, pero también nos gusta que sepa mostrarse tranquilo.  No es casual que las personas que han tenido un perro con un trastorno de la conducta vuelvan a menudo a tener un perro con el mismo problema en el futuro.  Aunque cada perro es un mundo, nunca debemos subestimar la influencia de nuestra actitud, nuestra forma de pensar nuestros hábitos en ellos.


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Necesidades afectivas.

  Lo que su perro necesita * Inteligencia canina * Sensibilidad

 

Prácticamente  todo el mundo asume que los perros tienen ciertas necesidades básicas: alimento, agua, un lugar donde dormir, ejercicio y atención veterinaria.  Sin embargo, la idea no es que el perro se limite a sobrevivir, sino que viva, que sea feliz y contribuya a hacer más dulce nuestra vida.  Pero para lograrlo  no basta con satisfacer sus necesidades materiales, sino también sus necesidades afectivas y socales.  Todos los perros necesitan cariño, relacionarse con otros seres vivos y ejercitar su mente, y también necesitan comprensión y solidaridad o empatía.

A comprenderlos nos ayuda el conocimiento de su raza.  Por ejemplo, si nuestro perro pertenece a una raza que lleva siglos pastoreando vacas u ovejas, es lógico que intente impedir que se descarríen los ciclistas o las personas que hacen footing en el parque.  Gran parte  de la conducta de un perro se debe a sus genes y su herencia.  La conducta típica de una raza puede, desde luego, modificarse en el individuo, pero la única forma de hacerlo es canalizando sus instintos para darles una salida aceptable e incluso útil, nunca intentando reprimirlos o extinguirlos.    Como  dijo el psicólogo conductista británico John Rogerson, los genes cargan la pistola, pero es el medio ambiente quien dispara el gatillo.

 

Inteligencia canina

Los perros, como especie no están capacitados para entender los conceptos de bueno y malo.  Lo único que pueden hacer es adaptar su conducta a nuestras reacciones, pero sin compartir ni nuestra escala de valores ni nuestro juicio sobre sus actos.

No sienten que sea malo caminar sobre la alfombra con las patas llenas de barro, ni pueden adivinar que no tienen derecho a engullirse el solomillo que debería haberse servido el domingo a mediodía pero alguien ha dejado a su alcance.  Por desgracia, los  perros a veces inducen a confusión con la  cara de culpabilidad que ponen cuando se les pilla in fraganti, pero  realmente no entienden nuestros valores.  Muchos propietarios asumen que el animal sabe que ha hecho algo malo al ver sus gestos, pero lo cierto es que la culpabilidad es una emoción humana y esos gestos expresan únicamente sumisión: el perro intenta protegerse de la ira del amo mostrándose sumiso.  Desde su punto de vista, echar hacia atrás las orejas, bajar la cola, agacharse y encaminarse discretamente hacia su cama es lo más prudente que puede hacer cuando el amo empieza a mostrarse agresivo de forma súbita e inexplicable.

 

Sensibilidad

Los perros son emotivos.  Se les puede provocar enojo y agresividad, y desde luego experimentan estrés y frustración.  Lo que no está claro es que su forma de vivir estas emociones sea igual que la nuestra.  El lenguaje de los perros, aunque rico y variado, es muy diferente al humano.  Los graves problemas de comunicación que existen entre algunos perros y sus amos llevan a estos últimos a pensar que su perro es estúpido porque no puede siquiera entender un puñado de palabras básicas, y en realidad es él  quien no sabe enseñarlas.  Nosotros podemos aprender lenguas extranjeras, concebir ideas nuevas y desarrollar nuevas habilidades, pero las capacidades mentales de los perros son distintas y no tiene sentido medir su inteligencia comparándola con la nuestra, debido a su distinta naturaleza.  A fin de cuentas, ¿qué perro es el más tonto? ¿El que viene corriendo en cuanto su amo lo llama en el parque,, sabiendo que lo que pretende es ponerle la corea y llevarlo a casa, o el que se hace el remolón, sigue olisqueando por aquí y por allá disfruta de la vida mientras el amo brinca y  se desgañita tratando de llamar su atención? Tal vez la inteligencia sea tan relativa como la belleza, y la sensibilidad emocional, para el perro, tan esencial  como su inteligencia.


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Preparar su llegada

 

Preparación de la vivienda * Preparación del jardín *Necesidades perentorias *Traerlo a casa

 

Adquirir un perro significa iniciar una relación que puede durar entre 10 y 15 años.  Ante todo hay que ser conscientes de que el nuevo amigo necesita amor y respeto y hay que tratarlo con cuidado, pero sin olvidar algunos detalles prácticos que deben quedar resueltos antes de traer el animal a casa.  antes de ir a buscar al animal, hay que dejar la casa preparada lo cual lleva algún  tiempo para que en la toma de contacto entre el perro y su nuevo entorno todo salga a pedir de boca.

 

Prevención de accidentes en el hogar.

Dése una vuelta por la casa, tratando de verla como lo haría un cachorro.  Tenga en cuenta que el entorno doméstico no le producirá a él la misma sensación de seguridad que produce en los humanos, sino más bien al contrario, y que los adornos y las plantas, que a nosotros nos parecen simplemente decorativos, tal vez ejerzan una atracción fatal sobre el cachorro o perro adulto.

Los veterinarios se ven obligados con frecuencia a extraer los objetos más insospechados del estómago de los cachorros.  Ellos pueden encontrar cosas aparentemente inofensivas, como gomas elásticas, clips, lápices, juguetes infantiles o cintas, jugar con ellas y finalmente tragárselas sin más.

Tal vez le ayude imaginarse que quien va a venir a casa es un niño en edad de gatear para saber qué objetos podrían ser peligrosos y a qué distancia del suelo dejarían de estar a su alcance.  Tal vez decida incluso bloquear o cerrar con llave todos los armarios bajos.  Cualquier sustancia química como la lejía, el raticida y los productos de limpieza podrían ser letales si  el perro llegase a ingerirla, y los medicamentos también entrañan un considerable peligro para su salud. Hay otros objetos habituales en cualquier casa asimismo tóxicos. Muchas plantas de interior, por ejemplo, son venenosas, y hasta un flor cualquiera del jarrón podría hacerle mucho daño si la ingiriera.  El chocolate es venenoso para los perros (algunos han llegado a morir por comer una pequeña cantidad de chocolate, y que contiene ingredientes químicos que su organismo simplemente no tolera).  Para más información sobre la seguridad doméstica, consulte la página 78.

 

Prevención de accidentes en el jardín.

Después de inspeccionar cuidadosamente la vivienda, guardando bajo llave cualquier objeto o sustancia potencialmente peligrosa, eche un vistazo a su jardín, patio o terraza.  Lo primero que deberá comprobar es que el perro no podrá salirse o escaparse por ningún sitio.  Los cachorros son capaces de colarse por los agujeros más estrechos y abrirse camino por las partes más débiles de las cercas, con el riesgo de ser atropellados por un coche o de no saber volver a  casa y perderse para siempre.  A continuación, asegúrese de que no puede intoxicarse con las olitas anticaracoles y antibabosas, los insecticidas y cualquier otro producto de limpieza que podrían intoxicar o matar al cachorro  al os perros de cualquier edad les gusta mordisquear las plantas de vez en cuando, y algunas pueden ser venenosas.  Si posee alguna planta peligrosa, coloque una rejilla protectora a su alrededor.

 

Equipamiento básico

Antes de salir en busca de su nueva mascota, compruebe que ya tiene en casa, listo para su uso, el equipamiento más básico. El collar y la correa son imprescindibles, aunque se trate de un cachorro. E n muchos países se exige unir al collar una chapa identificativa con el nombre, dirección y número de teléfono del propietario, pero siempre es prudente utilizarla aunque no sea obligatoria.  Cuando llegue a casa debe haber dos escudillas para él, una de las cuales tendrá que estar ya en el suelo, llena de agua, para que beba si tiene sed.  Los perros necesitan saber dónde está su agua y no andar buscando su bebedero, por lo que conviene dejarlo siempre en el mismo lugar.  En el criadero o el refugio canino le habrán dicho qué tipo de alimento para perros estaban dando a su nueva mascota: tenga algo de su comida habitual a su disposición en cuanto llegue.  Incluso si planea cambiar su dieta más adelante, es importante darle exactamente la misma los primeros días.  El estrés puede causar problemas digestivos, y es mejor no agravar el problema cambiando de dieta de forma brusca.  Su perro necesitará también un lugar donde dormir, un lugar que considere su refugio particular, y es bueno tenerlo ya preparado para podérselo mostrar nada más llegar a casa.  También es aconsejable que encuentre juguetes o golosinas a su llegada, pues esto contribuirá a  hacer que se sienta como en casa... y no olvide tener preparados algunos periódicos viejos por si se produjese algún accidente. 

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Toma de contacto

 

Con la familia * Con otro perro * Con el gato u otras mascotas

 

La llegada del nuevo amigo crea un clima de expectación y alegría en la casa, pero el nuevo cachorro o perro adulto se sentirá un poco inseguro cuando llegue a ese exceso de entusiasmo puede resultarle abrumador.  Intente que las presentaciones no sean exageradamente efusivas, sino más bien tranquilas y sosegadas.  Saque al perro inmediatamente al jardín, la terraza o la calle para que pueda hacer sus necesidades y después vaya mostrándole las distintas habitaciones una por una, vigilándole con atención, pero a distancia, mientras explora.  Deje bien claro a los niños que no se les permite tomar al perro en brazos, ni atosigarle, ni hacer que se sienta acorralado.

 

Presentarle a otro perro.

Si tiene ya otro perro, lo mejor es que ambos se conozcan en terreno neutral.  Lo ideal sería que el perro adulto le acompañase a casa del criador cuando fuese a recoger el cachorro.  Después de hacer juntos el viaje a casa, ambos perros deberían permanecer juntos en el jardín, terraza o al aire libre, en un lugar seguro, por algún tiempo, antes de entrar en casa con el cachorro, invitando al perro adulto a acompañarlos.  No deje a mano ningún objeto que su perro sienta que necesita proteger del intruso, como sus juguetes o un hueso.  Si teme que el perro viejo se muestre agresivo con el nuevo, no suelte a ninguno de los dos de la correa o deje al cachorro en un transportín  o parque  (corralito) mientras ambos se entrevistan, cosa que deberá repetirse varias veces hasta que el perro adulto se haya acostumbrado a su presencia.

Durante los próximos meses deberá dejar claro al nuevo perro que el mayor y más antiguo es el que manda, saludándolo en primer lugar, dándole en general, prioridad a la hora de recibir mimos  y atenciones.  Aunque no le será fácil ignorar a ese precioso perrito, no quedará  más remedio, ya que de lo contrario podrían surgir entre ambos problemas de rivalidad.

 

Como el perro y el gato

Si se les presenta como es debido, un perro y un gato pueden convertirse en amigos entrañables.  Los problemas suelen surgir cuando se permite que el perro eche a correr tras el gato, ya que éste desconfiará a partir de entonces, y será  muy difícil que el primero se olvide de lo divertido que es perseguir a un gato.  Si tiene una caseta de interiores o transportín, coloque dentro al perrito y cierre.  Deje entonces entrar al gato en la habitación, pero asegúrese de que tiene una repisa o mesa hacia donde saltar si se asusta.  Para sentirse seguro, un gato tiene que saber que existe una vía de escape o un lugar elevado y seguro donde refugiarse.  Normalmente, el gato mirará con recelo al perrito, pero no tardará en bajar al suelo y acercarse.  La próxima vez que se entrevisten, mantenga al perro sujeto con la correa y dele una golosina para distraerlo.

Estas entrevistas controladas deben repetirse hasta que ambos animales se acepten mutuamente.  Asegúrese de que la comida y el agua del gato están fuera del alcance del perro, y de que éste no puede abordar por sorpresa al gato en sus momentos más vulnerables (por ejemplo, mientras está utilizando su cajón de arena).

Aunque a veces pueda haber problemas cuando el perro tiene fuertes instintos de persecución (Galgos o Greyhounds, por ejemplo), la verdad es que los gatos son excelentes tutores para el perro.  De hecho, casi siempre que un perro y un gato conviven en el mismo hogar es el gato el que manda.

 

El perro y las otras mascotas

Los cachorros pueden aprender a ver como un miembro más de la familia a cualquier mascota si la conocen cuando aún son muy jóvenes.  Para que un perro considere miembro de su jauría a un cobaya o un conejo, es preciso que lo haya conocido antes de cumplir doce semanas de edad.


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Adaptación al nuevo hogar.

 

Vigilancia * Zonas  de seguridad  *  Rutina nocturna  *  Adaptación

 

Si la socialización del cachorro fue correcta, lo más probable es que entre en su nuevo hogar sin temor alguno, puesto que ya conocerá cómo es una casa nueva.  Si éste es su caso, déjele explorar la casa nueva.  Si éste es su caso, déjele explorar a sus anchas, pero sin perderle de visa ni  un instante.  Dos minutos hablando por teléfono o cargando la lavadora bastan para descubrir que el cachorro ha mordisqueado un cable eléctrico, ha saltado por una ventana o se ha tragado cualquier objeto peligroso mientras usted le daba la espalda.  Como nadie tiene ojos en la nuca, lo mejor es aislarlo de algún modo en un lugar seguro para que duerma o juegue a sus anchas mientras usted está ocupado.

 

Un refugio seguro 

Una jaula o caseta de interiores especial es ideal para aislar al cachorro de cualquier peligro, pero si no posee una puede crearle una especie de parque o corralito con rejillas de aislamiento, instalado cerca de la puerta de la cocina.  Los cachorros suelen alternar periodos de intensa actividad  con periodos de sueño profundo.  Para acostumbrar al perro a quedarse solo en su corralito algún que  otro rato, espere hasta verlo agotado de explorar, o incluso a que se quede dormido, tómelo en brazos y llévelo con mucho  cuidado a su cama, instalada dentro del corralito. Deje que duerma en este seguro refugio y aproveche este rato para ocuparse de sí mismo antes de que el perrito se despierte y comience de nuevo a batallar.

 

Mandarlo a dormir

Si ha logrado que el perro permanezca solo en su jaulita varias veces al día, será mucho más fácil mandarlo a dormir.  Sólo a usted corresponde decidir dónde va a dormir su perro, pero si comparte su cama con ese cachorro de Labrador tan mono y tan pequeñito no olvide que será un verdadero peso pesado el día de mañana, y tal vez se arrepienta de haberle dejado adquirir esa costumbre.

Los perros son animales sociales y a algunos cachorros les resulta muy duro dormir solitos durante las primeras noches  en la nueva casa.  En este caso, llorarán y chillarán para que venga a consolarlos.  Si logra meterlo en una jaulita o en una caja de cartón de bordes altos con una manta doblada en el fondo, puede tenerlo en su habitación para no estar preocupado pensando en que le puede pasar algo mientras usted duerme. A los cachorros no les gusta ensuciar su cama y, si no pueden salir para hacer sus necesidades, normalmente hacen ruido para que los saquen, dando tiempo al propietario a levantarse y llevarlos a donde corresponda a toda prisa para evitar accidentes.

Si no le gusta que el cachorro duerma en su habitación,  prepárele una cama confortable y acogedora en la cocina o en su nido y déjelo ahí, pero no acuda a consolarlo cada vez que lo  oiga gimotear, o estará enseñando al perrito a manipularle.  Muy pocos cachorros pueden pasarse una noche entera sin hacer pipí, así que tendrá que ponerse el despertador y levantarse durante la noche para sacarlo a hacer sus necesidades, o limpiar todo por las mañanas, pero esto último hará que tarde más en aprender cuál es el lugar correcto para aliviarse.

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Contacto físico

 

Sensaciones gratas e ingratas  * Cómo tomar en brazos a un cachorro * Cómo levantar a un perro adulto * tocar a un perro desconocido.

 

Los perros, como nosotros, utilizan el tacto para expresar su afecto y normalmente disfrutan del contacto físico, pero no de idéntica forma que los humanos.  Para nosotros normalmente es reconfortante un abrazo estrecho, que alguien acerque su cara a la nuestra o que nos acaricien el rostro.  Los perros, en cambio, al ser abrazados pueden sentir que otro perro agresivo o un predador les da caza, y sentirse alarmados en vez de queridos.  Incluso puede darles la impresión de que se les está intentando montar, y por tanto domeñar abusivamente.  Aunque los perros se lamen mutuamente alrededor de la boca en señal de sumisión, acercar nuestra cara demasiado a la suya podría provocar en ellos una respuesta agresiva.  Es importante enseñar, sobre todo a los niños, cómo hay que tocar a  los perros, y en general todos debemos aprender cómo hay que tomarlos en brazos y manipularlos físicamente.

 

Sostener un cachorro

Rodee su pecho con una mano mientras soporta el peso de su cuerpo con la otra,  colocada debajo de los cuartos traseros.  Estréchelo contra su propio pecho para infundirle seguridad.  Jamás levante a un cachorro agarrándolo por las axilas o la cola, ni lo lance y recoja en el aire.

 

Levantar a un perro adulto

A los perros adultos no les suele gustar que los alcen en brazos, en parte porque no se sienten cómodos y muchas veces también porque asocian ese gesto a cuando se les sube a la mesa del veterinario para que los examine.  Si el perro es de talla grande o mediana, lo más prudente es hacerlo como sigue:  con el perro en pie y de costado, rodear su tronco y patas con ambos brazos y alzarlo entonces con suavidad, en un solo movimiento.  De este modo el peso corporal se reparte de forma homogénea y se impide que el perro forcejee para soltarse.  Es bueno practicar esta técnica con regularidad y así estar preparados para ponerla en práctica cuando sea realmente necesario.  Bastará con sostener al perro en los brazos como si se fuese a alzarlo y ofrecerle a continuación una golosina o jugar con él para que llegue a asociar este gesto con experiencias agradables para él.  De otro modo, cuando tenga que tomar a su perro en brazos, para él será una experiencia desconcertante y se sentirá atemorizado.

 

Dejarse tocar

Es absolutamente imprescindible que su perro le permita tocar cualquier parte de su cuerpo sin oponer resistencia.  Acostúmbrelo a ser tocado por usted cuando no siente ninguna molestia, o le será imposible el día de mañana tratarle una dolorosa infección en el oído o examinar una pata que le duele.   Hay que tocar y manipular al perro a diario, tal vez mientras se le cepilla o se le da masaje.  Los ojos, orejas, dientes y encías son particularmente sensibles: tóquelos siempre con mucha suavidad.  Recuerde que el perro no puede decir con palabras que no le gusta que le toquen cierta parte del cuerpo, así que, si se resiste, intenta escaparse o amaga con morderle, no se enfade ni se muestre agresivo.

 

Tocar a un perro desconocido

Si desea acariciar al perro de otra persona, pida permiso antes de hacerlo.  Si el propietario acepta de buen grado, asegúrese de que el perro está de acuerdo también.  De lado y evitando mirarle de forma directa, ofrézcale su mano para que lo olfatee.  Su reacción suele ser muy significativa:  si el perro se acerca a olerla o a saludarle, no tiene por qué haber ningún problema.  Si el animal retrocede , echa hacia atrás las orejas o parece incomodarse, no siga adelante.  Si posa su mano sobre la cabeza o el cuello del perro, éste podría sentirse amenazado: es mejor que le rasque con suavidad el pecho o bajo la barbilla la primera vez que lo toque.  Muchos perros piden entonces más caricias acercándose más al desconocido o dándose  la vuelta para que les rasquen  los cuartos traseros (en el lenguaje de los perros, es una invitación a la amistad).


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Educación del cachorro

 

Control de los esfínteres  *  Conductas no deseadas  *   Clases para cachorros

 

Por fortuna, se ha avanzado mucho en los últimos diez años.  Si antiguamente se esperaba a que cumpliesen los seis meses de edad para empezar a educarlos pensando que antes no estaban preparados para  afrontar algo tan duro como el adiestramiento, hoy, gracias a los nuevos métodos de adiestramiento y a la mejor comprensión de la sicología canina, es posible iniciar la educación de un cachorro desde el día que sigue al de su llegada.

La mayoría de los propietarios creen que adiestrarlos consiste en enseñarles a sentarse o echarse, pero en realidad un perro puede realizar estas acciones por sí mismo y no necesita que le enseñemos a hacerlo.  El adiestramiento consiste en enseñar al perro una lengua extranjera (la nuestra) para que pueda entender qué le pedimos que haga y cuándo queremos que lo haga y en consecuencia obedecernos.  Educar a un cachorro consiste también en dejarle claro qué cosas le está permitido hacer y cuáles no.  desde muy pronto, los cachorros poseen dientecillos punzantes como alfileres que cumplen, antes de las 18 o 20 semanas de vida, un papel muy importante en la educación.  En efecto, jugar a morder es no sólo normal en los cachorros, sino también educativo.  Los perritos, igual que los niños pequeños, exploran el mundo que los rodea introduciendo objetos en su boca.  Cualquier objeto que no reaccione cuando le clavan sus afilados dientecillos, debe de ser inanimado;  y cualquier objeto que dé muestras de dolor será, por fuerza, una persona o animal vivo.

 

Jugar a morder

Jugar a morder enseña a los cachorros  a moderar la intensidad de sus mordeduras cuando están jugando con seres vivos.  Si ve cachorros muy jóvenes jugando, notará enseguida que ninguno se enfada al ser mordido...  salvo si el que muerde se ha excedido apretando.  Si esto ocurre, el mordido chilla de  dolor y se niega a continuar jugando durante unos segundos.  Y esto mismo debemos hacer nosotros si nuestro cachorro nos muerde demasiado fuerte, para que sepa que nos ha hecho daño y no estamos dispuestos a jugar así.

Cuando nuestro cachorro nos haga daño con los dientes no debemos mostrarnos enfadados, sino sólo doloridos (la ira por nuestra parte sería interpretada por ellos como una incomprensible agresión).  Si su cachorro le clava los dientecillos, grite fuerte, dele la espalda y finja que el dolor no le permite seguir jugando.  Esta actitud impactará  un poco al perrito la  primera vez, pero no espere resultados inmediatos.  Pero no espere resultados inmediatos.  Poco a poco, en las próximas semanas, los mordiscos irán perdiendo intensidad hasta que usted tenga que fingirse dolorido incluso tras la más leve presión.  Por último, empiece a expresar dolor con el solo roce de los dientes, y el cachorro dejará de morderle.  El perro debe aprender que aun humano no se le puede morder nunca, ni siquiera jugando.

 

Cuando muerden para llamar la atención

Algunos cachorros muerden precisamente para provocarnos.  Esta conducta suele estar asociada al deseo de llamar la atención y producirse en hogares donde hay niños pequeños que chillan y agitan los brazos histéricamente cuando el perrito les agarra la ropa.  Esto hace, por supuesto, que mamá venga corriendo a ver qué pasa y se provoque un  gran revuelo alrededor.  El perrito probablemente se siente muy satisfecho recuerde que es mejor una regañina a que lo ignoren a uno por completo.  En estos casos conviene distraer al perro con juguetes y evitar la sobre excitación del niño y del perro.  También funciona encerrar al cachorro en su jaulita o en la cocina durante un rato de vez en cuando, para que tanto él como el niño se calmen.

 

 

Llevar al cachorro a clase

Una de las formas más rápidas de lograr que un cachorro de menos de 18 semanas aprenda a controlar sus mordiscos es haciéndole jugar con sus congéneres.  Si lo lleva a una clase de socialización bien dirigida puede acelerar el proceso al tiempo que recibe ayuda en los demás aspectos del adiestramiento básico.  Encontrar  una buena clase de socialización para el cachorro puede ser tan difícil como encontrar un buen colegio para los niños.  Más vale no precipitarse en la elección.

Lo más importante es no perder la calma n la paciencia mientras educa al cachorrito: él aprenderá pronto si las circunstancias y el método utilizado son correctos, y tanto él como usted se beneficiarán.

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Enseñanza secundaria

 

Incentivos  *  Cómo hacerlo venir  *  Sentarse y echarse  *  La golosina como premio

 

Cuanto más aprenda su perro y más experiencias acumule antes de la adolescencia, mejor.  Ahora bien, los perros, como las personas, necesitan estar motivados para aprender.  Pocos humanos irían a trabajar sólo a cambio de una palmadita o una felicitación por parte del jefe.  Para muchos perros, especialmente si se trata de cachorros, la comida es algo así como el salario que hace que merezca la pena trabajar.  Una porción de alimento puede servir de premio máximo, y también de señuelo durante las primeras fases del adiestramiento.

 

Signos de aprobación

Los propietarios no quieren depender eternamente de las golosinas para lograr que el perro les obedezca, y para evitarlo se recurre al refuerzo positivo condicionado, que consiste en una frase o gesto que significa que su actuación ha sido la deseada y un premio le espera.  Este  signo de aprobación más usuales son palabras de una sola sílaba (como sí, por ejemplo) o sonidos como un chasquido o golpecito seco que se pronuncian o emiten justo antes de entregar al perro una porción de alimento o golosina.  Hay que repetir hasta que el perro busque de inmediato el premio en cuanto lo oiga.  Entonces ya puede usted iniciar el adiestramiento.

 

¡Ven cuando te llame!

Ø      Colóquese  frente a él y llámelo en tono cariñoso acompañando la palabra ven con su nombre.

Ø      Sostenga una porción de alimento con el brazo estirado y agítela lentamente mientras retrocede.  Si el perro no reacciona, dé una palmada o haga algún otro ruido para llamar su atención.

Ø      Si el perro da un solo paso hacia usted, hágale oír el signo de aprobación elegido, sea un chasquido o un sí, y a continuación entréguele su premio.

Ø      Aumente de forma gradual la distancia que el perro debe recorrer para recibir su golosina.  Practique llamándolo de improviso tanto dentro como fuera de la casa.

 

¡Siéntate!

Ø      Sostenga una porción de alimento muy cerca del morro del perro.  Ahora mueve la mano hacia arriba y hacia atrás de forma que él tenga que mirar hacia arriba para seguir viéndola.  Debido a su constitución anatómica, los perros no pueden mirar hacia arriba sin agachar los cuartos traseros.  Si el perro levanta las patas delanteras probablemente es porque la golosina está demasiado alta.

Ø      En cuanto los cuartos traseros del perro entren el contacto con el suelo, emita el signo de aprobación y después entréguele su premio.

Ø      Cuando el perro ya se siente fácilmente, puede empezar a decir siéntate justo cuando sus cuartos traseros estén a punto de tocar el suelo.  Pida a su perro que se siente antes de darle cualquier cosa que desee, como su cena o una salida al jardín: pronto aprenderá a utilizar este gesto para decir por favor y gracias.

 

¡Échate!

Ø      Coloque la golosina más alta que su morro.  Baje entonces la mano hasta el suelo, justo entre sus patas delanteras.  Cierre la mano ocultando el bocadito en el puño. 

Ø      ¡Tenga paciencia!  Si el perro quiere alcanzar la golosina tendrá que acercar la cabeza y el cuerpo al suelo.  En cuanto lo toque con el pecho, dé la señal de aprobación y entréguele la golosina.  Si tarda en comprender lo que está esperando de él, puede arrastrar el alimento o un juguete por debajo de una silla o mesa bajas, para que el perro se arrastre a su vez, persiguiéndolas.

Ø      La práctica irá perfeccionando los resultados.  No incluya la orden échate en el ejercicio hasta que el perro se tienda en el suelo con facilidad.

 

Reducción progresiva del señuelo alimenticio

Exija cada vez más de su perro para otorgarle el premio, esto es, oblíguele a permanecer cada vez más tiempo sentado o echado antes de dar la señal de aprobación y la golosina;  también la distancia entre ambos, así como los motivos de distracción, cuando practique la orden de ven.  Cuando ejecute con soltura estos tres ejercicios, empiece a premiarle sólo cuando obedezca más aprisa, a veces con comida y otras sólo cuando obedezca más aprisa, a veces con comida y otras sólo con halagos o un juguete.  De este modo siempre estará esperando a ver qué le ofrece cuando haga el trabajo bien  hecho.

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Educación del perro adulto

 

Educarlo en casa * Clases de adiestramiento  *  No tensar la correa

 

La educación de nuestro perro es continua y permanente, no algo que se produce sólo en clase una vez por semana.  Las clases de adiestramiento tienen por objeto enseñar a los perros, aparte de contribuir a la socialización de éstos y constituir un grupo de apoyo que brinde ayuda y consejo a los propietarios que lo requieran.  Los perros, como los humanos, pueden reaccionar negativamente ante el estrés, por lo que es fundamental elegir la clase adecuada.  Las clases ya no deben ser repetitivas, aburridas y compulsivas, porque los métodos modernos, basados en la motivación por medio de golosinas o juguetes, producen clases gratas, divertidas e informales.  Si el curso es bueno, usted podrá pedir consejo sobre cualquier problema práctico, ya sea relacionado con el adiestramiento o con cómo cuidar  a su perro en general.

 

Adiestramiento en casa

Los perros adultos necesitan ser adiestrados básicamente en el hogar y durante el pase.  Siéntate, échate y ven son órdenes que puede aprender a ejecutar mediante las mismas técnicas que los cachorros (véase pág. 86), practicando de forma regular. Sea cual sea la edad del perro, es muy importante que aprenda a pasear sujeto con la correa.  A muchos perros parece encantarles tensar al máximo la correa, a pesar del peligro de ahogarse con el collar.  Llevan al propietario casi a rastras al parque y obtienen por hacerlo el mejor premio del día: la oportunidad de correr a sus anchas sin estar atados.

No es posible enseñar a un perro a no tensar la correa camino del parque: el animal está demasiado excitado como para atender a ninguna orden.  Será mejor que empiece por invitarlo a seguirle mientras pasea alrededor de la casa, sin correa, utilizando una golosina como cebo para mantenerlo a escasa distancia y dándole la señal de aprobación e inmediatamente después la golosina prometida cuando camine a su lado.  Asegúrese de que estas sesiones son breves y amenas y no deje de halagarlo siempre que camine a su paso.

 

Adiestrarlo con la correa puesta

Cuando ya domine la técnica en la casa y el jardín, patio o terraza, póngale la correa.  Si le cuesta adaptarse a caminar con la correa, un collar  con ronzal o un arnés pueden facilitarle el adiestramiento, pero asegúrese de que los lleva bien puestos y no le producirán rozaduras.  Comience paseando en el interior de la casa.

 

Ø      Aléjese de él lentamente, sin tensar la correa.  Si le sigue, dele la señal de aprobación y el premio.

Ø      Si la correa se tensa, deténgase.  No se ponga en marcha de nuevo hasta que el pero la haga aflojarse ( no importan cuánto tarde en hacerlo).

Ø      Cuando ya haya aprendido a hacerlo en el interior, salga al jardín, patio o terraza.  Y si todo va bien allí, pruebe en un recinto más amplio, como por ejemplo un parque.  Cada vez que el perro tense la correa, deténgase por completo.  Pronto comprenderá que caminando despacio consigue llegar antes al parque que apretando el paso.

 

¡Déjalo!

Esta orden significa no lo toques mientras no te demos permiso, y resulta muy útil cuando los niños comen sin sentarse a la mesa o los perros tienen un fuerte instinto de caza.

 

Ø      Sostenga firmemente un trozo de comida entre los dedos y muéstreselo al perro sin decir nada.  Si se dispone a tomarlo, diga ¡déjalo! En voz baja.

Ø      Cierre la mano, escondiéndolo en el puño.

Ø      Si el perro aparta el morro de su mano, aunque sea sólo una fracción de segundo, dele la señal de aprobación, diga por ejemplo ya o gracias y entréguele la golosina.  No tardará mucho en entender lo que usted espera de él.

Ø      Repita el ejercicio varias veces, hasta que el perro aparte el morro nada más oírle decir  ¡déjalo!

Ø      Vaya prolongando el lapso de tiempo durante el cual espera que el perro mantenga el morro apartado de su mano.  Este ejercicio puede dar lugar a juegos muy diversos, todos con numerosas recompensas.

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Dejar claro quién manda

 

Instintos de manada   * Jerarquía    * juegos de poder  *  Tomar las riendas

 

El perro ha  nacido para vivir en manada, y gracias  a ello puede aprender tan rápidamente normas de conducta social en el seno de un grupo reducido.  Para un perro de compañía, la familia humana es su jauría.  El perro debe ver a todos los miembros de la familia como jefes de jauría por el mero hecho de ser humanos para sentirse seguro y a salvo.   Los perros no se convierten en jefes de la manada  por su fuerza física o por medio de agresiones, sino utilizando un lenguaje muy sutil que cualquier perro comprende  y deja perfectamente claro cuál es el orden jerárquico de la manada.  Puede ser útil a los propietarios aprender buena parte de los signos descritos en esta sección y reproducirlos para garantizar la paz y el orden en su jauría familiar.  Obviamente, no se trata de reproducirlos todos, sino de utilizarlos cuando sea necesario para enseñar buenos modales a su perro, con el fin de que no desafíe a los humanos cuando éstos  tengan algo que él desea pero le está vedado.

 

El orden jerárquico

La estructura social de una jauría es sencilla y muy fácil de entender: en pocas palabras, cuanto más alta sea la posición social de un individuo, más privilegios le corresponden.  Tratando de imaginar qué cosas pueden parecerle a un perro un privilegio, resulta  fácil entender por qué algunos perros se creen con derecho a mandar en la casa y a dominar a sus propietarios.

 

Llamar la atención

Para su perro, quien pide que le presten atención, lo mimen y jueguen con él es el jefe de la manada.  Muchos perros son expertos en llamar la atención de sus amos siempre que lo desean y, en cambio, tienden a ignorar a propósito a sus dueños.  Si éste es su caso, recupere el puesto que le corresponde prestando atención a su perro sólo cuando lo estime conveniente o hágale obedecer alguna orden, como por ejemplo siéntate, antes de empezar  a atenderle.

 

Libertad de movimientos

Muchos perros pueden moverse con entera libertad por la casa sin dar ningún tipo de problemas, pero si el suyo es de los que están siempre obstruyendo el paso, se detienen en mitad de la escalera para bloquearla acaparan el sofá  o se instalan en el centro de la cama y no dejan acomodarse a los amos, tal vez deba replantear su relación.  No es mala idea crear zonas de acceso restringido donde usted pueda sentarse o pasear pero estén vedadas al perol también conviene enseñarle a bajarse de los asientos cuando se le pida, o no dejar que se suba desde el principio, ya que parece ser que la altura es para ellos un símbolo de estatus y al estar tan alto como usted podría sentirse con derecho a desafiar su autoridad.

 

Tomar las riendas

Algunos perros utilizan el juego para controlar a sus propietarios.  Si su perro insiste en que juegue con él a menudo y después huye con el juguete cuando se aburre o se niega a entregárselo cuando se lo pide, es posible recuperar el control sobre los juegos sin provocar enfrentamientos.  A muchos perros les encanta tirar de un juguete que el amo sostiene con fuerza, y el juego en sí no es peligroso siempre que el perro permita a su propietario llevarse el juguete al acabar el juego, pero si éste se niega a entregarlo, cambiárselo por otro o por una golosina es un buen truco para que lo suelte evitando confrontaciones.  Otra posibilidad es evitar cualquier juego competitivo que implique demostraciones de fuerza y sustituirlo por otro, por ejemplo jugando al escondite con un muñeco.

 

Encabezar la expedición

Los perros suelen ver las salidas al parque como expediciones de caza, y es lógico que se muestren excitados.  Sólo a usted, como jefe de manada, le corresponde dirigir la partida de caza, y por lo tanto debe encabezar la expedición desde el instante que sale del coche o de la casa.  acostumbrarse  a dejar pasar delante a los humanos  es un aspecto vital de su educación, y atravesar siempre antes que él cualquier puerta reforzará su estatus de jefe.  Si el perro intenta atravesar su estatus de jefe.  Si el perro intenta atravesar el umbral antes que usted, cierre la puerta a toda prisa, pero con suavidad, para evitar darle un portazo en el morro.  Si le cierra el paso varias veces, acabará acostumbrándose a dejarle pasar antes como corresponde a un miembro superior de la jauría.

Todas estas medidas están encaminadas a dejar claro al perro cuál es su lugar en la jerarquía, con el fin de evitar que pretenda disputarle la atención o cualquier bien material  pero si el animal ha empezado ya a hacerlo, pida al veterinario que le recomiende un experto en problemas de conducta capaz de diseñar un tratamiento a la medida para su perro.  Mientras no cuente con ayuda profesional, tenga cuidado y evite confrontaciones.  Cuando un perro cree estar al mismo nivel que su dueño, puede utilizar los dientes para mantenerlo a raya si éste se le enfrenta y posiblemente no dude en hacerlo.


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Un perro feliz

 

Alimentación  *  Ejercicio   *  Limpieza   * Revisiones periódicas

 

Las necesidades de su perro en particular dependen en gran medida de su raza o tipo, su edad y su estado de salud.  En términos generales, cualquier perro bien alimentado, que haga ejercicio a diario, que se someta a revisiones periódicas para comprobar su estado de salud y que disfrute de buenas relaciones sociales puede vivir feliz por muchos años.

 

Alimentación

El tipo de alimento y el momento apropiado para dárselo lo decide usted, pero debe siempre adaptar las necesidades nutricionales de los perros en general a las condiciones particulares de su perro en concreto.

El tipo de dieta es importante y debe elegirlo con cuidado.

Normalmente los perros agradecen comer dos veces al día en vez de una sola.

De este modo su aparato digestivo puede trabajar con más eficacia, y además se evitan altibajos en los niveles de azúcar en la sangre.  Las subidas y bajadas bruscas de azúcar provocan cambios repentinos de humor.

No dé comida para humanos a su perro.  Las galletas y dulces para consumo humano  aportan excesivas calorías y fomentan la aparición de caries.  Nuestro chocolate en concreto, es venenoso para los perros.  Compruebe que el animal tiene siempre a mano agua limpia y fresca.

 

Ejercicio

El ejercicio es un factor importante en la calidad de vida de un perro.  Los perros adultos necesitan quemar energía para evitar el sobrepeso.  Además,  si a un perro se le priva de oportunidades para ejercitar su cuerpo y su mente, probablemente canalice el exceso  de energía a través de conductas indeseables.  Normalmente basta con dos paseos diarios tratándose de perros adultos, pero la duración del paseo varía de una raza a otra, y también con la edad.  Si pasea por diferentes cosas, él se sentirá  más seguro y motivado.  Y si hace que el paseo no sea una actividad rutinaria, se beneficiarán tanto el perro como usted.

 

Higiene personal

Los perros suelen ser limpios por naturaleza, y muchos se asean con esmero ellos mismos.  No obstante, algunos no pueden mantenerse tan limpios por sí solos como tiene previsto la naturaleza y necesitan ayuda por nuestra parte.  A casi todos les gusta revolcarse por el suelo y su pelaje se ensucia y adquiere mal olor, por lo que hay que cepillarlos o bañarlos con frecuencia.

Cuando varios perros conviven, a menudo se asean unos a otros.  También las sesiones de cepillado y las periódicas exploraciones cumplirán una función social ente su perro  y usted.

 

Un examen completo

Su perro debe permitirle que explore cada centímetro de su cuerpo, sin excluir los ojos, los oídos, la boda, las patas y los genitales, con el fin de detectar cualquier cambio sospechoso o lesión.  Es esencial enseñar al perro a esperar quieto mientras lo examina, y sólo lo logrará siendo dulce y amable con él y utilizando recompensas.

 

Ø      Con el perro en pie frente a usted, empiece por examinar ambos ojos, para ver si están enrojecidos o inflamados.

Ø      Pase a continuación a explorar los oídos, levantando suavemente la oreja y observando con atención el conducto auditivo, para ver si está obstruido.

Ø      Pase ahora a la boca:  levante los belfos, primero por un lado del morro y después por el otro, para ver si hay placa adherida a los dientes.  A continuación, ábrale las fauces con mucha suavidad y examine la lengua, el paladar y la garganta.

Ø      Ahora examine el cuello y las paletillas.  Palpe cada centímetro de piel y de capa, para averiguar si le duele o le molesta en algún sitio o si existe alguna inflamación.

Ø      Baje con suavidad hasta las manos:  levante las patas  delanteras para comprobar la longitud de las uñas y vuélvalas con cuidado de forma que pueda ver las almohadillas para comprobar que no están heridas ni agrietadas.  Introduzca un dedo con delicadeza entre cada par de dedos de su perro para asegurarse de que no se la ha incrustado ningún cuerpo extraño.

Ø      Vuelva  a las paletillas y recorra con las manos la espina dorsal en dirección a la cadera, y de ahí en dirección a las ijadas. 

Ø      Palpe ambas patas traseras de arriba abajo, y después examine los pies como hizo con las manos.

Ø      Por último, acaricie a su perro desde la cabeza hasta la punta de la cola.  Agarre ésta sosteniéndola firmemente, pero suavidad, por la base, y sepárela para inspeccionar la región anal, intentando detectar cualquier indicio de parásitos internos.  A continuación, deslice la otra mano hacia el abdomen para palpar el vientre y, si el perro es macho, palpe también la región genital.

Ø      Felicite y premie a su perro por haber aguantado quieto tanto tiempo y haber demostrado tanta paciencia durante la exploración.

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